viernes, 3 de julio de 2015

Reseña: Retales del pasado - VV.AA. (Pàmies)

 SINOPSIS
Pedazos de historia y de ficción que, unidos en el presente, conforman un telar multicolor en el que rigor y dramatismo se combinan para recordarnos lo que fuimos. Lo que somos. Lo que podemos ser. Líderes imbatidos que pretenden domar la naturaleza, marinos mercantes en tiempos de guerra, frailes rebeldes que buscan la luz en la oscuridad, caudillos íberos en lucha contra el invasor, víctimas del terror revolucionario, usureros medievales que encuentran la horma de su zapato, archiveros al rescate del pasado, genios renacentistas, aristócratas persas, pilotos de caza, califas cordobeses, titanes asiáticos, judíos sevillanos, poetisas de Lesbos, princesas egipcias, esclavas capaces de atemorizar a los poderosos, damas que luchan por el voto femenino, que conquistan territorios exóticos o se alzan contra los viejos cánones.
 


Cuando un grupo de autores se unen para publicar una antología de relatos históricos cediendo sus derechos de autor a la Biblioteca Viva de al-Ándalus, entidad dedicada al cuidado y la proyección de una parte de nuestro patrimonio histórico, es que las cosas no van bien y más leyendo que lo hacen para paliar el abandono institucional que sufre la cultura española.
Son diecinueve relatos, diecinueve autores que se han comprometido con la cultura y de paso nos hacen pasar un agradable momento histórico, pues si una virtud tiene esta antología es que toca muchos momentos de la historia y que podréis hacer un viaje al pasado de la mano de reconocidos autores históricos que creo merecen ser nombrados por su categoría y por su altruismo. Ellos son, por orden de aparición en la antología: Javier Negrete, Teo Palacios, Carlos Aurensanz, Miguel Aceytuno Comas, Nerea Riesco, Carolina Molina, Ricard Ibáñez, María Pilar Queralt del Hierro, Javier Pellicer, Manuel Sánchez-Sevilla, Mado Martínez, Carla Montero, Olalla García, Ramón Muñoz, Concepción Perea, Sebastián Roa, Magdalena Lasala, José de Cora y Francisco Narla  

No existe mucha tradición de antologías de relatos históricos y leyendo Retales del pasado creo que se debería trabajar más en ello y que debería tener sitio en un mercado en el que las novelas históricas se venden bastante más que las otras.

Siempre he creído que es mucho más difícil hacer un buen relato que una buena novela, o que la probabilidad de hacerlo es menor. En pocas páginas, en pocas palabras se debe condensar una buen historia, una historia que impacte, pues la fuerza de los relatos es esa: su impacto.
Relatos del pasado contiene momentos muy buenos, momentos buenos y momentos menos buenos, como todas las antologías, pero sí creo que puedo decir que la tónica dominante es de un notable ejercicio en pos del disfrute del lector. Otra cosa es que conecte con él o no lo haga. Sin ir más lejos, hace dos días he dejado de leer una novela que en boca de todos es genial y que a mí me estaba aburriendo como una ostra (no, no os diré el nombre).
Lo dicho, que creo que los diecinueve autores eran conscientes de lo que, en cierta manera, se jugaban al publicar esta antología por lo de abrir puertas a otras compilaciones similares y también por el nombre que firman los relatos. Ya sabemos que no todos los autores se esfuerzan por igual a la hora de ceder relatos para antologías y más si son de forma obligada. Por eso, por ser una antología solidaria creo que ese problema ha quedado en un segundo plano y que al leer Relatos del pasado podréis disfrutar de muy buenos momentos y por qué no decirlo, aprender cosillas del pasado.

Otra virtud, que tienen todas las antologías, pero quizás esta más al ser de carácter histórico es que podréis probar un retal de varios autores que seguro conocéis de oídas, pero que nunca habéis leído. Y digo que en esta antología más porqué la mayoría de los autores construyen relatos en los contextos históricos que dominan y así os haréis una idea más próxima de lo que os encontraréis en sus novelas.

Retales de pasado es un experiencia que quizás se debería repetir una vez al año.