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martes, 16 de octubre de 2018

#Reseña: La noche sin memoria de Jordi Ledesma

La noche sin memoria de Jordi Ledesma es su cuarta novela y la siguiente a Lo que nos queda de la muerte con la que ganó el premio Pata Negra 2017 en Salamanca y el Novelpol 2017 en Tenerife a la mejor novela negra del año. Por todo ello, creo que el listón de exigencia estaba mucho más alto y que el autor ha conseguido rebasarlo con creces.
No sé si La noche sin memoria se llevará algún premio, pero no lo descartaría, pues tiene ese punto diferenciador de otras novelas del género negro que la podría hacer destacar entre todas ellas.

«Mi madre, primero me enseñó a leer, y luego me dijo que sus libros eran míos también, y que esa era mi arma, su legado, mi dinero».

Novela coral basada en hechos reales en la que los personajes van construyendo la historia con su testimonio.
Saber que está basada en hechos reales le da un punto más de fuerza al texto y de rabia por su contenido. El mundo está lleno de desgraciados.

Me gustaría destacar la prosa trabajada y en muchos casos poética que hace que la novela coja la envergadura y el tempo adecuado.

«La muerte y la vida son dos masas que viajan acumulando peso y velocidad por una paralela errónea hasta que colisionan; la pena y el dolor van de la mano de esa muerte y de esa vida dentro de nosotros, reproduciéndose hasta que todo nuestro interior es podredumbre psicológica y metástasis emocional. Y entonces ya ni la droga sirve».

Es una novela corta, intensa, pero no recomiendo leerla de una tirada. Creo que se disfruta mucho más a poquitos e incluso combinándola con otra lectura. Yo lo hice así. Durante el día leía un libro de relatos y por la noche el texto de Jordi Ledesma.

En muchos momentos de la novela se muestran imágenes de un pasado que ya no volverá. Eso me ha hecho recordar por ejemplo a mi pueblo, en los rincones que se han perdido para dar paso a un pueblo ciudad.
La novela se puede situar en múltiples escenarios, pues está deslocalizada. Sabemos que es un pueblo con puerto pesquero al lado de una gran Ciudad. Jordi Ledesma indica en algunas entrevistas que se inspiró en Cambrils y Tarragona como binomio.

«También nos esnifa vamos la mentira de que podríamos diseñar nuestras propias vidas y llegar a ser lo que quisiéramos».

Me gustan las novelas que no necesitan de muchos artilugios para ser negras. Que parten de algo casi cotidiano y luego se van complicando. La noche sin memoria sería una de esas novelas, como también lo son Carter de Ted Lewis o Las flores no sangran de Alexis Ravelo.

Si quieres leer algo negro diferente, esta es tu novela.

«Solo desde la lucidez de no existir en el futuro próximo puedo narrar esta historia. Solo uniendo retales de verdad absoluta puedo hacer un alto para jurar que nada es mentira».


Editorial: Alrevés
Páginas: 180

 SINOPSIS

La noche sin memoria dibuja como escenario una población pesquera y turística rodeada de campos, próxima a una gran ciudad de la que van y vienen todo tipo de elementos y personajes, junto a los efluvios de la petroquímica, los trenes y los taxis; ciudad de la que se nos muestra el contraste entre núcleos urbanos satisfechos y una periferia anémica. Se trata de una historia coral protagonizada por un novelista politoxicómano que regresa a su puerto natal, donde revive sus propios orígenes ya lejanos en el tiempo e irreverentes en conducta. Allí, sintiéndose realizado en lo profesional y habiendo hecho siempre uso de la ficción como elemento narrativo, decide investigar un suceso real, acaecido en el lugar veinte años atrás, la desaparición repentina y sin rastro de dos personas: una mujer rusa y un vecino del pueblo. A través del afán narrativo e inmerso en un paisaje marino, el protagonista irá entrevistándose con diferentes personajes que han sobrevivido de manera desigual al paso del tiempo. Con unas fotografías como punto de partida tratará de hilvanar la verdad mediante la información tangible y veraz que vaya obteniendo, sin poder evitar mezclarla con el presentimiento que aparece en él como un devaneo entre recuerdos, sumados a los efectos de las drogas y el alcohol. Jordi Ledesma realiza un magnífico ejercicio estructural que hace convivir tres tiempos narrativos y en el que mezcla hechos reales y probados con ficción criminal, y nos transporta una vez más a sus universos de calle canalla e impacto social, a sus mundos surtidos de droga, de vicio inconformista y de gente al límite. Todo ello, sin descuidar lo más mínimo el registro estilístico y personal de su prosa.






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