miércoles, 12 de noviembre de 2008

Estado de ánimo



Esta noche no me apetecía otra cosa que escuchar la canción que encabeza el escrito. Supongo que si la escucháis, si la sentís, entenderéis algo más de mí estado de ánimo.

No sé ni siquiera lo que dice, quizás mañana busque la letra y escriba sobre ella, pero el sentirla me ha reconfortado. Quizás algún psicólogo diría que me hacía sentir peor (menos por menos es más), pero no es así. La sentía como si fuera un edredón sobre la piel en una noche de frío invierno; era como acercarse a una chimenea en plena nevada.

Y es que la vida es así, ¿no?, una montaña rusa de emociones. Hoy arriba y mañana abajo.

Mi problema puede ser que me hago el fuerte e intento no bajar nunca de la montaña por muy fuerte se sople el viento. Eso conlleva un gran esfuerzo de contención de sentimientos, además de un severo desgaste que no se aprecia hasta que un día recibes un golpe más fuerte que los anteriores y caes por los rieles de la montaña rusa. No sabéis el pánico que le tengo.

Supongo que mañana será mejor. Seguro, y más después de hacer este ejercicio de sinceridad, este desnudo integral de mi alma, pero donde lo iba a hacer si no en mi en el salón de mi casa.

Para que después duden de que el acto de escribir no ayuda.

No os preocupéis es pasajero, vaya espero.

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