lunes, 10 de noviembre de 2008

No es tan romántico como parece

Se le ha dado bastante bombo y platillo a la iniciativa de Alberto Vázquez-Figueroa de tirar por la calle del medio y “autoeditarse” sus próximas novelas, pero creo que se deberían aclarar ciertos puntos que a mí entender no están del todo claros y que le quitan romanticismo a la cuestión.

Su primer intento de romper con todo fue cuando, cansado y cabreado como manifestaba en su blog, decidió poner su novela "Por mil millones de dólares" de forma simultánea en papel y en descarga gratuita en su blog. Por lo que parece la cosa fue bien y el autor no sintió que perdiera dinero, al contrario, piensa que ha ganado lectores.

Ahora vuelve a la carga con “Saud el Leopardo” y al parecer sin la ayuda de ninguna editorial convencional detrás. Lo ha colgado en la página de Bubok donde se pueden comprar libros por encargo, es decir, que en principio te lo hacen al momento. Pero ahí está el tema.

Me he puesto a buscar a ver si era cierto que tan sólo se podía encontrar en Bubok y me ha bastado un único intento para comprobar que también lo podía encontrar en La Casa del Libro y al mismo precio que en Bubok. Esto me ha generado muchas preguntas que intento contestar a continuación.

Supongamos que compramos el libro en Bubok. Un rápido cálculo nos dice que la novela nos costaría 22,3 €.

Ahora miramos el precio en La Casa del Libro: 16,35 € a lo que añadiremos los gastos de envío que serán más o menos iguales que en Bubok.

¿Yo me pregunto? De donde sale el beneficio de La Casa de Libro.

Primero tendré que suponer que la misma Bubok suministra los libros con unos gastos de envío reducidos y con alguna rebaja sobre el precio. Pero aún y así, hacer un libro en Bubok de las características de Saud ronda los 9 €, por tanto el margen es muy estrecho si tienen que comer los cuatro (autor, editor, distribuidor y librería)

Lo que no he podido comprobar es si físicamente el libro está en la tienda. Si esto fuera así, la propuesta de Alberto Vázquez-Figueroa, con todos mis respetos, sería el cuento de las cabritas, porqué entonces no veo por ningún lado de donde sale el beneficio, ya que le tenemos que descontar un 30% al precio para obtener el beneficio medio de una librería, y más si tienen que pagar el envío, como el resto de los mortales.

En definitiva, que la cosa parecía muy bonita, pero en fondo sólo veo una cuestión de marketing detrás del tema, por parte de todos; unos porque pueden decir que tienen a un escritor superventas publicando en su web; otro porque puede decir que va contra el sistema de las editoriales convencionales.

No es que le quiera quitar mérito a la iniciativa del escritor, pero si algo de romanticismo.


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