sábado, 6 de diciembre de 2008

Nadando en un mar de libros



No ha hecho falta el despertado para levantarme esta mañana, y es que la costumbre crea el hábito y por más que quieras quedarte en la cama, si no te lo propones, no lo haces.

Casi acababan de abrir las puertas de la librería cuando he entrado quitándome la chaqueta; el golpe de calor casi me marea al entrar, y me he preguntado: ¿han dejado encendida la calefacción durante toda la noche? Tampoco he tenido mucho tiempo para responder, pues he tenido que sortear una pila de libros; no me los trago de milagro. El título no podía ser otro: El hombre que no amaba a las mujeres.
Como si me estuviera esperando, como si supiera que venía a buscarlo, allí estaba, mejor dicho allí estaban. Lo curioso del tema es que había libro de la segunda edición, de la tercera, y así hasta la séptima. El tirón literario ha podido con las previsiones de la editorial.
Lo he cogido, por tercera vez –la dos primeras ya las expliqué en la crónica de ayer-. He leído la contraportada, las lengüetas y he decidido que me seguía atrayendo. Lo que no me ha acabado de gustar es la edición. La editorial Destino tiene la manía de hacer los libros más estrechos de lo que estamos acostumbrados. Al abrir el libro tienes una extraña sensación, como de página superlarga; cinco o seis palabras por frase.

No he querido sucumbir a la primera y por eso he dejado el libro en la pila y me he sumergido en el mar de libros de la librería.

Lo primero que he encontrado es la nueva novela de Mankell titulada El chino. No era de la saga de los Wallander , padre-hija, aunque parece que del padre no leeremos más libros y que el relevo lo tiene la hija, que en su primera aparición en Antes de que hiele, la verdad, me gustó más que el padre. Así que como no era de los Wallander, lo he dejado en su sitio y he vuelto a dar unas brazadas.

El viaje del elefante ha sido mi siguiente isla. Es el último libro de Saramago, del que he leído cuatro de sus últimos cinco libros y del que recomiendo con especial cariño: El ensayo de la ceguera. Al leer la contraportada he decidido que no era el día de comprar un libro donde se expliquen las aventuras de un elefante. Quizás valga mucho la pena, pero de momento paso de animalitos protagonistas.
He dejado la isla y he continuado mi viaje.

Hace una semana o dos, quizás, supo de la existencia de una nueva aventura literaria de Valerio Manfredi titulada El ejército perdido. Estoy convencido que será un libro que leeré, tarde o temprano, ya que Manfredi escribe como los ángeles, además de explicarnos, a su forma, historias del pasado. Por poner un ejemplo: La última legión de la que se hizo versión cinematográfica de cierto éxito.
Lo he tenido en mis manos, más como fetiche que como comprar real para hoy. Así que he seguido nadando.

Si uno lo pide, uno lo encuentra, y prometo que no sabía nada de su existencia cuando ayer lo pedí.
Lorenzo Silva tiene nueva novela: El blog del inquisidor. Curioso título, ¿no? No es de su saga de Bevilacqua-Chamorro, y por eso sabía que no sería mi elección para hoy, aunque ha tenido mucha gracia por lo que ayer os comenté. El libro tiene buena pinta. Lorenzo se adelanta a los acontecimientos, o como mínimo por lo que yo sé. La historia ronda a partir del encuentro de una historiadora con un blog de un tipo que habla sobre la inquisición. La historiadora está haciendo una tesis doctoral sobre el tema y se siente atraída por las cosas que se cuentan en el blog. Y lo dejo ahí, por si un día lo compro y os lo cuento con más detalle.

También me he pasado por la isla de Crepúsculo que ahora aprovechando la salida de la película se ha vuelto a reeditar. Creo que casi nadie lo conocía con anterioridad a la película, ya que por lo que sé fue escrito en 2005, o quizás no fuera traducido al castellano. Carpem diem, para las editoriales. Si eso provoca que más gente lea, pues bien venido sea.

No me he olvidado de la isla de Los cuentos Beedle el barbo de K.J.Rowling. Si no lo sabíais, ahora ya lo sabéis. El rey midas de la literatura ha escrito un libro con cinco cuentos aprovechando personajes secundarios del séptimo libro de la saga del mago. Bueno, eso es lo que he leído, pues yo no me he leído ni uno de ellos.


Y nadando estilo espalda he vuelto a la pila inicial donde se encontraba mi pieza de hoy, la que tenía en mente, la que había decidido comprar de antemano, aún resistiéndome a hacerlo.
¿Qué hubiera pasado si leo el comentario de Andreu en el tema pasado? ¿Tendrá razón Mankell al final?
Andreu, compañero de fatigas en esto de la escritura (además de cultivar el dibujo, él, eh, que yo no tengo ni idea) me ha comentado que la novela es del estilo La historiadora de Elizabeth Kostova que en 2005 fue un bombazo literario. Andreu, al igual que yo, caímos en sus redes; Andreu, al igual que yo, dejamos de leer el libro por la mitad más o menos, ya que no nos reportaba nada de nada su lectura. Quizás seamos raros, pero hemos coincidido en más de una ocasión, y por eso me hago la pregunta anterior.
Ya tengo preparado el látigo para fustigarme si Andreu tiene razón con su comentario, pues de ser así, seguro que hubiera sido mejor vivir las aventuras del elefante, o las del tipo raro del blog, o ponerse a buscar un ejercito, o incluso meterse en los barrios chinos de suecia.

Ya os contaré.
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