martes, 16 de diciembre de 2008

Televisión y educación



La televisión tiene varias razones de existir, pero creo que una de ellas, casi la más importante a mi entender, es al de educar.

En la actualidad la sociedad que tenemos dista mucho de la que teníamos hace tan sólo diez años, y lo digo con conocimiento de causa. Los adolescentes son más influenciable ahora que hace unos años. Podría dar muchas razones para apoyar mi tesis, tan sólo dejaré una para no alagar el tema: las horas que pasan junto a los padres. Hoy los adolescentes pasan muchas menos horas con sus padres que hace unos años; también pasan muchas menos horas con sus amigos que hace unos años; en definitiva, quiero decir, que están más horas solos. ¿Y qué hacen? Varias y diversas cosas: ordenador, videojuegos o ver la televisión.
En el último caso, que es donde quiero centrarme, la bonanza de los últimos años ha provocado que aparezcan más televisores en las habitaciones de los chavales, con la consecuente perdida de contacto con los padres, aunque las dos partes lo dan por bueno; los primeros por tenerlos contentos y tener su espacio al llegar a casa; los segundos, por sentirse libres de hacer lo que quieran y ver lo que quieran sin ser molestados.
No estaría mal decir, que los anteriores comentarios son sólo meros ejemplo y que pueden ser ampliados, pero no es cuestión de llenar tres páginas.

A lo que iba: la televisión tiene que educar y no se puede permitir que aparezcan según que programas con según que contenidos y a según que horas para que sean consumidos sin ningún tipo de control por los adolescentes (ya no digo niños/as). Alguien puede pensar que no es problema de las televisiones que los chicos/as vean las televisión sin acompañamiento, ése que les puede guiar, criticar, aconsejar de según que escena o sucesos, y es que ver la televisión en compañía de los hijos/as es una fuente de instrucción para las familias.
(Parezco de derechas con este discurso, y os puedo asegurar que estoy muy lejos de serlo. Continuo).
A algunas familias les cuesta entrar en conversación con los hijos/as en según que temas. Lo que ven por televisión en su compañía puede ser una buena excusa para abrir esa comunicación.
Lo que me da realmente miedo es que la vean solos

¿Qué ha provocado que reflexione sobre este hecho?

El otro día vi la película Cobardes y me dio un miedo terrible que algún adolescente la viera sin el acompañamiento de un adulto. A mí me puso los pelos de punta, y para no alargarme diré que, está totalmente sacada de contexto y aprovecha todos los tópicos para crear un mundo totalmente irreal. Además el mensaje final deja mucho que desear.

Ayer mismo estrenaron un miniserie de dos capítulos en A3 con el título: El castigo (hoy hacen la segunda parte). Me gustaría comentar algunas escenas que en principio tendrían que ser reflejo de algo.

-Adolescente con mucha pasta a 200 por hora por una carretera. Circula por el medio del carril en doble continua y va con la novia que le está haciendo una felación. Atropellan a un transeúnte. El chaval llama al padre y lo arregla todo en un plis-plas.

-Chavala que se tira a todo lo que se menea y encima cuando los padres las descubren se esconde en el lavabo a consumir crack.

-Chavala virgen que quiere mantener una relación a toda costa. Pilla a un chaval y de buenas a primeras le dice que se la meta sin preservativo ni nada. Ah, y para ser la primera vez, lo hacen de pie.

Y esto sólo es un esbozo de lo que se vio, de lo que se ve continuamente en las pantallas. Supongo que alguien puede defender a las televisiones diciendo que se ve aquello que no se debe hacer, pero yo creo que a fuerza de emitirlo y sin el acompañamiento necesario, lo malo se vuelve bueno y luego pasa lo que pasa.

La series de hoy en día, A3 es la reina por excelencia, intentan captar espectadores adolescentes, sea con los bailecitos de moda, los cantantes, los que van al colegio y se pasan a los profesores por el forro. El lunes os invito a ver el primer capítulo de 18 la nueva serie de A3 que sustituye a Física y Química. Supongo que haré lo mismo que con esta última, ver el primer capítulo para poder opinar.

¿Cómo se puede luchar contra este ataque mediático? ¿Nadie controla lo que se emite? ¿Es todo lícito por la audiencia?
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