viernes, 31 de octubre de 2008

La asamblea de majara

-Mañana hará

-¿Qué hará? ¿Qué hará? –gritaron algunos de los presentes con excitación.

-Mañana hará el tiempo que a mí me de la gana –anunció el hombre del tiempo.

-¡Uuuuuuuu! –gritaban unos-. ¡Fuera! –gritaban otros.

-¿Qué narices pasa? –gritó uno de los enfermeros.

-Mira que os dejamos una semana sin juegos –gritó un segundo enfermero.

Los pacientes se calmaron, cosa que el hombre del tiempo aprovechó para sentenciar:

-Mañana, granizo, rayos y truenos –y se hecho a reír como un poseso.

Los dos enfermeros le saltaron encima para hacerlo callar, ya que los demás, atacados en su amor propio volvieron a gritar:

-¡Mañana no!

-¡Rayos no!

-¡Truenos no!

Después de administrarle un sedante al hombre del tiempo tuvieron fuerzas para gritar:

-¡Silencio y todo el mundo a sus habitaciones!

No eran malos pacientes. Ante los enfermeros se mostraban disciplinados y no costó mucho meterlos en la cama, aunque alguno seguía balbuceando:

-Mañana sol, mañana sol.

Un nuevo día en el frenopático. Un sol radiante. Los pacientes estarían alegres cuando despertaran, ya que podrían ir a visitar el zoológico, cosa que llevaban pidiendo desde hacía meses, y es que las salidas organizadas eran sagradas, una al mes, y siempre con sol.

Por eso aquella noche, mientras los enfermeros se encontraban en un duermevela, la asamblea de majaras se reunió, bueno todos no, faltó el hombre del tiempo, pues no podían contar con él tras anunciar lo que anuncio.

Y la asamblea de majaras reunida decidió que mañana haría sol y que el hombre del tiempo debía ser despedido.

El encargado de despedirlo fue un poco expeditivo ya que, los enfermeros al echarlo en falta fueron a buscarlo a su habitación y lo encontraron ahorcado con las sabanas de la cama.

Tributo a Kortatu y su Don Vito Y La Revuelta En El Frenopático

miércoles, 29 de octubre de 2008

After Dark (Haruki Murakami)

Hace poco más de un mes que se publicó el último libro de Haruki Murakami. Estamos de suerte. Con eso lo digo casi todo, aunque me gustaría añadir algunas cosas más para potenciar su lectura.

Para los que conocemos al autor este podría ser uno más de sus libros, aunque no es así, ya que explora nuevas formas de explicar las cosas.

El autor nos hace participes de la novela mediante un narrador que nos va impulsando a observar el devenir de los personajes. En algunos momentos somos un personaje más de la obra, un observado de aquello que sucede, un gran hermano. Esta forma de explicar la trama nos hace entrar en continua tensión siendo participes del miedo, de las angustias, de las preocupaciones de los personajes. Todo ello hace que la lectura llevé un buen ritmo, pues como observadores queremos ver más, queremos adentrarnos más en el mundo que nos presenta Murakami.

Dos escenarios básicos en la novela. Un primero: el terrenal, donde el autor nos demuestra su naturalidad para explicar las cosas más cotidianas y a la vez la sutileza con que nos lleva a ver el trasfondo de los personajes, que como siempre, están muy bien trabajados. Un segundo que podríamos llamar: el otro lado; un recurso que Murakami utilizada en sus anteriores novelas y que al principio de esta resulta un poco desconcertante, pues no sabemos donde nos quiere llevar el autor, pero con maestría, casi al final de la novela, lo entendemos todo cerrándose un circulo que llevaba abierto desde la primera página.

Todo la novela trascurre en una sola noche, desde las 12 hasta poco antes de las 7. Murakami no presta unos relojes en la novela para ir marcando el tempo del texto. En ese espacio de tiempo se van encontrado todos los personajes de la historia, Mari, una joven estudiante que ocupa la mesa de un café; Takahashi, músico que ensaya a altas horas de la noche con su banda; Eri, la hermana de Mari de una espectacular belleza; Kaoru, la encargada de un “love hotel” (un hotel donde las parejas pagan por tener intimidad. Muy curioso el concepto) y un personaje más que es mejor no hablar de él y encontrárselo por el camino.

Estos personajes interactúan estableciéndose relaciones de paralelismo entre ellos e incluso en algunos momentos intersecciones (casi al final de la novela). Éstas últimas llevan al lector a decir el típico “no lo hagas”, cosa que aprovecha Murakami para crear cierta tensión.

En definitiva, de lectura totalmente recomendable y más como está el panorama literario. Creo que nadie se arrepentirá de pasar unas horas en compañía de Murakami, visitando su mundo y compartiendo las horas con sus personajes.

Para los que no hayan leído nada del autor no habría ningún problema en comenzar con esta novela, aunque recomiendo empezar por Tokio Blue, Kafka en la orilla, y no dejarse nunca de leer Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, la mejor novela de Murakami sin duda.



domingo, 26 de octubre de 2008

Los caballos de los dioses


Hacía tiempo que le había prometido aquel viaje a su hijo.

Un gran ferry los desembarcó en una pequeña isla. Tendrían cuatro días para relajarse con los bellos parajes.

Después de comer, padre e hijo se decidieron a subir a la cima de la pequeña montaña centro de la isla.

Un robusto árbol ejercía de geodésico y daba vida a la montaña que se encontraba desierta de vegetación desde su base.

La pareja reposó sus espaldas en el tronco del árbol.

Paz, paz era la mejor palabra que se podía elegir para describir aquel momento y así lo sintieron los dos con su profunda e intensa respiración.

Las vistosas y coloridas cintas que colgaban del árbol despertaron curiosidad en el niño:

-¿Porqué están esas cintas colgadas del árbol, papa?

-¿Sabes?, yo me pregunté lo mismo la primera vez que pisé esta isla.

-¿Ya habías venido antes?

-Sí, hace muchos años.

-¿Con mamá?

-Sí, con mamá.

Se tomaron unos segundos de pausa.

-¿Y preguntaste por las cintas?

-Sí, lo hice.

-¿Y qué explicación te dieron?

-Me dijeron que colgaban cintas de los árboles porque tenían la creencia que los dioses ataban sus caballos a los árboles. De esa forma, al colgar ellos las cintas, intentaban provocar que los dioses escogieran ese árbol ya que al tener las cintas no tendrían tantos esfuerzos para atarlos.

-¿Y para qué quieren los caballos de los dioses?

-Es una forma de ponerse en contacto con ellos. También una forma de pedir fortuna, suerte, esperanza, buenaventuraza.

-Ah, ya entiendo.

Permanecieron allí quince minutos más, en silencio, observando el lento devenir de la vida en la isla.

-Es hora de volver –le dijo el padre al hijo. Y se levantó.

El hijo mientras tanto, se iba quitando el cordón de la zapatilla de deporte. El padre extrañado le preguntó:

-¿Te aprieta?

-No –y se levantó de un ágil salto. Se acercó al árbol, del que estiró una rama, la más baja, y ató el cordón.

El padre lo observaba en silencio.

-Ya, ya podemos irnos –le dijo sonriendo al padre.

-¿Y el cordón? –no pudo dejar de preguntar el padre.

-Intento que los dioses dejen aquí un caballo, y a ser posible que en el vaya subida mamá.



jueves, 23 de octubre de 2008

Un paseo por las nubes

Acaba de amanecer y la niebla cubre el valle mientras las montañas emergen señoriales sobre él. Algunos árboles asoman sus diminutas narices como buscando un resquicio de aire con el que refrescarse.

Y yo estoy allí. Sólo frente al poderío de la naturaleza que me muestra su grandeza y me hace insignificante. Pero no tengo miedo de esa soledad, ya que la he buscado yo.

Bien temprano me levanté con la convicción de encontrar el lugar perfecto para expiar mis penas, para llenar mis pulmones con aire limpio, con aire fresco; y me costó tan poco. Estaba tan cerca y yo sin darme cuenta. Estoy seguro que si lo hubiera encontrado mucho antes no tendría que preocuparme por la tensión, por el estrés, por el desgaste propio del día a día. Y es que son tan pocos los días en que nos paramos a pensar en nosotros mismos. Debería existir un día fijo a la semana, que digo un día, quizás fuera mejor dos o tres horas al día, donde sólo pensáramos en nosotros mismos. Pero ojo, no desde el narcisismo, no desde el egocentrismo, si no desde la paz de una respiración lenta, pausada, desde el murmullo de los latidos del corazón, desde la desaceleración del parpadeo, sin prisas, sin espejos.

Las nubes, las montañas y las puntas de los árboles forman ese nuevo escenario, ese nuevo mundo, donde sentirse sólo no es sinónimo de tristeza. Imaginarse danzando sobre los mullidos colchones de vapor de agua, el poder hablarle a las cimas de tú a tú, el rascarse la nariz con la punta de los árboles, eso será de hoy en adelante lo que me dará fuerza para continuar la lucha diaria con el quehacer.

Lento, pausado, sin prisas, sin espejos.


Autor del cuadro: Caspar David Friedrich (1774 - 1840)

miércoles, 22 de octubre de 2008

El timo de la estampita

Tengo un amigo al que no le paran de suceder cosas extrañas. Estoy por llamar al Iker Jiménez para que le haga un seguimiento.

Sin ir más lejos, el otro día recibí un correo electrónico de él donde me relataba su última vivencia. No sé que pensar. Quizás sea todo mentira, quizás sea verdad, o quizás una leyenda urbana de esas que corren por internet. El me ha jurado y perjurado que era cierto.

“Me encontraba en el parking del Carrefour y se me acercaron dos tías buenísimas. Yo creo que tendrían entre 24 y 25 años, pero eso es lo de menos. La cuestión es, que mientras yo esperaba que la lucecita del diesel se pusiera verde, ellas empezaron a limpiarme el parabrisas, y mientras lo hacían pude ver sus pechos que se balaceaban a derecha e izquierda siguiendo los rítmicos movimientos de sus manos.

Un poco turbado salí del coche para agradecerles el trabajo y les quise dar cinco euros, pero ellas renunciaron y me pidieron que las llevara a la otra punta de la ciudad. En ese momento pensé que se trataban de dos participantes de un concurso tipo Pekín-Express y por eso no me negué a llevarlas. ¿Quién podía desconfiar de unas dulces gacelas? Total, que una se subió atrás y la otra en el asiento del acompañante.

Ya en el primer semáforo pude ver como la de atrás le metía la mano bajo la camiseta a la otra, y claro, el mi muelle saltó. Creo que la que se sentaba delante se dio cuenta, pues con una habilidad inusual, como si lo hubiera hecho mil veces, me bajo la cremallera del tejano y rebuscó por dentro del pantalón. Lo que pasó te lo puedes imaginar que tampoco es cuestión de escribir un relato erótico a un amigo.

Lo que no supe hasta que llegué a casa es que, mientras la otra me robaba la bolsa del pan, los yogures, las latas de conserva, en definitiva todo lo que pudo meter en su bolsa de viaje. Por eso, agradecido por el segundo trabajo del día, las dejé donde me dijeron y con una sonrisa de oreja a oreja me fui a casa.

Lo peor de todo es que me han robado la compra del martes, la del miércoles, la del jueves dos veces y probablemente me roben la de mañana por la tarde.”

martes, 21 de octubre de 2008

Wilt

Como buen aficionado a la lectura me gusta compartirlas con los demás y por eso algunas veces dejaré caer recomendaciones. Decir que no se cuentan tramas del libro, y si se incide en alguna parte del libro será porqué leyendo la contraportada se pueden observar o deducir.

La de hoy es nueva y vieja a la hora. Nueva porqué la buena literatura no tiene, en principio, edad; y vieja porqué fue escrito en 1976.

¿Y por qué ahora Wilt? Hace una semana en un encuentro informal, pero muy deseado, salió el tema y la recomendación no decepcionó.

Creo que las palabras que me dejó en este mismo blog pueden ser un buen punto de partida de mi recomendación.

Textual: “Me leí Wilt entre el viernes y el sábado. Debí perder gran parte de mis células oculares, y me gané un señor Dolor de Cabeza... pero mereció la pena. Es un descojone continuo, desde el intento de violación de la señora Wilt a su marido, pasando por la escena en el baño de la fiesta... Pero para mí lo mejor es la exhumación de la muñeca: me entró un ataque de asma y todo de la risa.
Es muy bueno, sí señor ^____^.
Al final se entiende la dedicatoria a Carne Uno”

No está de más decir que Wilt fue escrito por Tom Sharpe, uno de los mejores escritores de humor de todos los tiempos (y que continua vivo y activo, como lo demuestra la IV parte de Wilt publicada en 2004 -Wilt no se aclara).

Más sobre el libro:

Wilt es un profesor en una curiosa escuela, a caballo entre un ciclo formativo y una carrera universitaria politécnica. No está a gusto con su trabajo y mucho menos con su mujer, Eva, que está obsesionado con la meditación trascendental. Todo ello, podríamos decir, lleva a Wilt a fantasear con la posibilidad del asesinato perfecto de su mujer. Enredo tras enredo se va desarrollando la destornillarte trama. Ah, y no os perdáis el inspector de policía.

La más famosa novela de Sharpe es un libro que no puede faltar si se quiere tener un completa biblioteca o en su defecto, si se quiera pasar un buen rato al coger un libro de la biblioteca.

lunes, 20 de octubre de 2008

Cuervos en mi interior


Tantas veces los he sentido cerca; tantas veces los acaricié creyendo que estaba a salvo de ello, que podían ser mis amigos. Pero estaba muy equivocado.

Sin previo aviso, sin concertar visita, se instalaron en mi interior. ¿Qué cómo me di cuenta? Yo no lo hice. Lo hicieron mis amigos, mis compañeros, mis conocidos, en definitiva todos aquellos con los que interactuaba.

Alguna cosa había cambiado en mi forma de ser, en mi forma de relacionarme con las personas. Les hacía daño –eso me repetían una y otra vez ellos- pero yo no era capaz de verlo. No era consciente de que mis gestos decían una cosa, mis palabras otras y mis miradas nada de lo anterior.

Eran esos cuervos que habían jugado conmigo y a los que no supe negarles la entrada a mi casa, a mi interior.

Creo que no tuve la habilidad para negarles la entrada, que me faltó experiencia, quizás decisión, o a lo mejor mano derecha. ¿Vete a saber lo que me faltó si no fui capaz de prever las consecuencias?

De todo ello se aprovecharon aquellos que creía mis amigos; vestidos de gala, vestidos de negro. ¿Qué miedo podía tener de sus inocentes intenciones? ¿Cómo podía llegarlo a sospechar de sus buenos modales?

Y ahora estoy pagando por ello. Quizás lo merezca.

Me siento sólo, como abandonado en una isla, sin posibilidades de rescate, llegando a pensar por momentos que no tenía mucho sentido continuar así.

Pero un buen día el sol volvió a bañar la playa de mis sentimientos y apareciste tú para decirme:

-Tú puedes hacerlo, puedes acabar con ellos. Estaré contigo. Juntos los abatiremos.

Me costó mucho creerte, ya que aquel mismo día los cuervos revoloteaban con más fuerza que nunca, intentando hacer aquello que mejor sabían hacer: tapar el sol, cerrarme los ojos. Pero con el paso de los días, esas palabras y tus actos me han dado fuerza para luchar. Espero que sea suficiente para deshacerme de ellos, para volver a ser el que era, o ser un poco mejor al aportar la experiencia de lo sufrido.

Gracias por ser mi luz.



Imagen: Se encuentra aquí

domingo, 19 de octubre de 2008

Contacto

Si te quieres poner en contacto conmigo, puedes mandarme un correo a:
 crucedecaminos22@hotmail.es

También puedes optar por seguirme en Twitter mediante:
@2davidgomez

O en Facebook:
http://www.facebook.com/profile.php?id=100001154821274


También tienes una opción muy interesante, suscribirte a mi lista de correo:

LISTA DE CORREO

¿Quieres más Cruce de Caminos?
¿Quieres estar al día de mis publicaciones?

Una, como mucho dos veces al mes envío a mi lista de correo un email con contenido extra sólo para ellos, mis suscriptores.
Este email puede incluir un artículo especial, un relato inédito, novedades editoriales a buen precio para que no las dejes escapar, el enlace a las entradas del blog que han despertado más interés (por si te has perdido alguna), noticias...

Y también, como no, todo lo referente a mis publicaciones: información puntual, avances, promociones, sorteos,...

No te tienes que preocupar por el spam, a mí tampoco me gusta recibirlo. Tendré mucho cuidado en seleccionar lo más interesante para ti si al final decides apuntarte a mi lista de correo.

¿Te interesa la oferta? Si es así: ¡Apúntate!, además, puedes darte de baja cuando no te interese.

Simplemente tienes que introducir tu email y clicar en Subscribe.


Muchas gracias por adelantado.


Lista de correo

¡Muchas gracias por tu interés!


¿En qué consiste mi lista de correo?
Es un espacio que he creado para compartir con mis lectores todo aquello relacionado con mi mundo como escritor.

Estarás al día de todas mis publicaciones, y lo que es mejor, de todas mis promociones y sin tener que hacer ningún esfuerzo, pues te llegará a tu correo y con un clic lo podrás conseguir.

Y no te tienes que preocupar por el spam, a mí tampoco me gusta recibirlo. Tendré mucho cuidado en seleccionar lo más interesante para ti si al final decides apuntarte a mi lista de correo.

¿Te interesa la oferta? Si es así: ¡Apúntate!


Además, puedes darte de baja cuando no te interese.

Simplemente tienes que introducir tu email y clicar en Subscribe.



Muchas gracias por adelantado.


sábado, 18 de octubre de 2008

Mundo enfermo

La lluvia, portadora antaño de alegría, se está convirtiendo en un enemigo más.

No ha sabido controlar sus impulsos, aplicando una fuerza desmesurada al no estar acostumbrada a las disociadas batallas. Son los daños colaterales que debemos de sufrir por el bien preciado; un bajo precio por nuestra arrogancia con el medio.

Es la lluvia lo que vemos, pero no el problema. Como los frecuentes huracanes, son simples radiografías de un mundo enfermo, pero no el problema por más que algunos lo entiendan así, o nos lo quieran hacer entender.

Y la lluvia sigue golpeando las calles, despertando a los ratones que no saben donde esconderse, martilleando las flores dañando sus brillantes vestidos, asustando a los gatos que ya no se preocupan por los perros.

Y tras la ventana un rostro, miles de rostros, como si con ellos no fuera la cosa.

Que equivocados que están.

jueves, 16 de octubre de 2008

Banana es nombre de mujer


¿En que estarían pensado sus padres al ponerle el nombre de Banana? ¿No pensaron por un momento que podría a llegar a ser una escritora de culto?

Todo esto viene a que hoy he recibido con alegría la visita de dos amigos y un libro (por tanto podríamos decir que han sido tres amigos lo que me han visitado). El susodicho libro era de la escritora Banana Yoshimoto y esto nos ha hecho pensar en sus padres y lo gracioso del su nombre.
Para postre, haces una búsqueda por internet y te encuentras a los dos individuos de la fotografía reclamando para ellos el derecho de llamarse Banano; un desaguisado en toda regla. ¿No existen ya nombres bonitos? Ahora la tendencia es buscar el nombre más rebuscado posible para que se tenga presencia nada más nacer.

Me imagino a la tal Banana en su cunita llorando desconsoladamente, embutida en un pijamita color amarillo chillón, y cuidada por la enfermera bromita de turno de la clínica, que en vez de un chupete le pone una banana en la boca para hacerla callar. La madre no se debió quedar atrás en las bromas y comentarios de todos los trabajadores del centro, ya que en la cocina también maquinarían un menú a base de bananas, para que recordara lo que le había hecho a su hijita. De primero, banana frita al estilo de Guatemala; de segundo pollo con bananas al horno; y de postre muffins de banana y avena (podéis hacer una búsqueda por internet para intentar hacerlo), todo un lujo para el paladar.

Suerte que la pobre Banana no se dio a la bebida y se dedicó a escribir para que nosotros podamos disfrutar en día como hoy que la lluvia acompaña a meterse bajo una manta y dejarse llevar por la buena prosa.


miércoles, 15 de octubre de 2008

Me he vuelto a enamorar


Me he vuelto a enamorar. A mi edad quién lo diría y es que andaba peleado con el amor, pero hace dos semanas tomé la decisión de romper con las cadenas que me ataban, que no me dejaban avanzar y que no me impedían ver más allá de las cuatro paredes donde estaba encerrado mi corazón.

Hubo un tiempo, quizás lejano aunque lo temporal pueda ser relativo, donde no me separaba de ella, donde su olor se adueñaba de mí y no me dejaba deambular por otros caminos.

¿Fue la saturación de su presencia lo que me llevó en su día a romper con ella?
Llevo años pensando que sí, pero ahora no es momento de pensar en el pasado, es momento de mirar hacia delante, de adentrarse en lo conocido y volver a disfrutar de todo el conjunto; de su olor, de su calor, de su silencio. Es momento de arriesgarse a escoger aquello que nunca hubieras escogido, de leer aquello que nunca hubieras leído, de pisar de nuevo una biblioteca y volverte a enamorar de todos sus rincones, pues eso fue lo que hice hace unas semanas y desde entonces mi corazón palpita a otro ritmo, como si de un amor primerizo se tratara, pues en cada elección de una nueva obra está escondido el amor.

martes, 14 de octubre de 2008

Paciencia


Han pasado 22 meses desde que di por terminada ni primera novela y desde entonces he estado peleado con el papel y el bolígrafo.

Sí, he escrito algunas cosas pero sin ninguna profundidad, ya que la espiral de mi vida me ha coaccionado en muchas ocasiones. Suena fuerte y idiota a la vez reconocer que la vida que reconoces llevar no te ayuda a la hora de desempeñar unos de los placeres de la vida: escribir. Pero es así como lo veo, como lo siento.

Más de uno pensará que necesito una ayuda externa para dejar ciertos vicios adquiridos en mi rutina diaria; yo a veces también lo pienso, pero desecho la posibilidad, pues pongo en una balanza lo bueno y lo malo de la situación, y aunque el no escribir como me gustaría hacerlo pesa, y mucho, veo que tengo una cierta estabilidad, que me divierto con lo que hago, que me llena los vacíos de mi vida, por que no decirlo, y que ello me da sosiego más que desencanto.

Soy paciente y por ello espero que un día, sin avisar, mi musa, mi inspiración, mi chispa, mi iluminación, vuelva a compartir mesa y cama conmigo.