domingo, 23 de agosto de 2009

Una jugosa utopía 0.2



Su nombre le había marcado en sus primeros años de vida, y es que llamarse Jesse Owens predisponía a cualquiera, hubieran pasado los años que hubieran pasado, a ser todo un atleta. Pero Jesse no se rindió.
Entre las paredes de su habitación soñaba, mientras leía a los clásicos, con viajar en el tiempo. Algún día lo conseguiría y para ello necesitaba estudiar física en la mejor universidad del Sistema Global. No podía dedicar ni un segundo más al atletismo cuando llegara el día, costara lo que costara. Sus padres seguro que no lo entenderían y mucho menos después de ganar el campeonato mundial infantil.

-Jesse nos traerá la riqueza a casa y podremos hacer todos aquellos lujosos viajes que habíamos soñado –sintió Jesse que le decía su madre a su padre una noche.

Lo que no sabían los padres de Jesse es que esos viajes serían muy diferentes de los que habían soñado.

-Voy a estudiar física madre –le comunicó Jesse.
-Muy bien hijo, me parece perfecto que quieras cultivarte mientras entrenas.
-No madre, me parece que no me has entendido. Voy a dedicarme por completo a la física –le replicó con cara sería intentando ser convincente.
-Puedes hacer las dos cosas –dijo la madre conciliadora.
-No madre, no puedo.
-No entiendo por qué.
-Algún día lo entenderás, espero que algún día lo entiendas. La carrera de esta tarde será la última, será mi última victoria en la pista, pero nos esperan victorias mucho más grandes.

Jesse corrió con la alegría del que sabe que esa tarde era el inicio de una nueva etapa. Ganó con la mayor diferencia nunca vista en la prueba, batiendo el record mundial del Sistema Global, pero sus padres no estuvieron para aplaudirle.
Han pasado los años y el record sigue vigente. Nadie ha podido acercarse a los registros de Jesse.



Cuando Yurislav pisó de nuevo la calle con la libertad otorgada por Jesse no sintió felicidad, sino que el miedo hizo que le temblaran las piernas. ¿Y si tenía un ataque? ¿Serían ellos capaces de mitigarlo?
-No te preocupes, estás en buenas manos y sobre todo con buena gente –le dijo Jesse mientras le acariciaba la espalda a Yurislav.
-¿Has entendido bien todas las instrucciones que te han dado en caso de crisis? –le contestó Yurislav con cara de preocupación.
-Sí, sí, lo he entendido todo. Incluso lo tengo grabado para que nos sea imposible olvidarnos.
-Bien –respondió un poco más tranquilo, pero no más seguro de la decisión que había tomado.

Lo llevó al centro de investigación de la imperfecta probabilidad. Tuvieron que pasar varios controles. Yurislav se quedó sorprendido de que todos sus datos ya constaran en la base de datos del centro. Huellas digitales, impresión de cornea, grabación de voz, huella plantar. Toda medida de seguridad era poca para lo que allí se guardaba.
-¿Aún tienes ganas de comprobar como viaja un ratón? –le dijo Jesse a Yurislav bajo el sellado traje blanco que se habían puesto.
-Sí.
El equipo de Jesse lo preparó todo para hacerle una demostración.




Meatfield vendió todas sus pertinencias en la ciudad y se compró una pequeña cabaña de madera en medio de la montaña cuando su mujer murió. No podía soportar ver una y otra vez los objetos, los espacios, los rincones que habían compartido durante tantos años.
Con lo que consiguió por la venta tendría suficiente para poder vivir los años que le quedaban si no malgastaba en exceso.

Como cada tarde se dirigió al inicio del bosque para cortar la madera justa que necesitaba para calentarse, y es que tenía claro que el mundo seguiría siendo mundo durante unos años más, si él ponía su pequeño granito de arena. Se podría pensar que consumir madera era un retraso evolutivo, pero Meatfield tenía claro que devorar madera sí era un retraso, no el consumir. Durante demasiados años los humanos habían decidido que se debía devorar y no consumir; no preocuparse por dejar nada a sus descendientes; patearse todo lo que tenían a la vista, total ellos no iban a sufrir las consecuencias; dejar sin herencia natural, en definitiva, matar el mundo conocido y caminar hacía otro tipo de organización mundial.

Acababa de cortar unos troncos cuando le apareció un ratón sobre el hacha.

CONTINUARÁ
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