sábado, 5 de septiembre de 2009

Contrarreloj (Eugenio Fuentes)



Es complicado catalogarla de novela policiaca, y en eso radica su originalidad. Si bien tiene todos los elementos que se requieren: una muerte, un acusado, una abogada, un detective, un ayudante del detective y como no, la intriga de la resolución, la novela destila otro tipo de perfume.

Quizás al principio se centra demasiado en el Tour de Francia, el escenario de encuentro de todos los personajes, pero a medida que nos adentramos en la trama éste queda como en un segundo plano para adentrarse en la investigación. Lo hace de forma casi imperceptible, un gran acierto, aprovechado pequeños momentos para que estemos mínimamente pendientes del devenir de la prueba.
El escritor mantiene la tensión de la novela mostrándonos a todo un elenco de personajes como posibles culpables y que poco a poco se irán descartando unos para dar paso a otros a medida que avanza la investigación.

Precioso es el capítulo que dedica a la subida al mítico Tourmalet, donde nos vemos paladeando con fuerza para conseguir llegar a la cima.
Destacables todas las historias de los personajes que desfilan por la novela y que hacen de tela de araña de la novela, y sobre todo me ha gustado mucho la relación entre el personaje principal, Ricardo Cupido -el detective-, y su amigo-ayudante, Alkalino (curiosos nombres).
También destacable la historia de los Calatayud, en principio personajes secundarios, pero para mí alma de la novela. El autor nos los muestra desde buen principio picando nuestra curiosidad –no sabemos quién son, pero intuimos que son importantes, necesarios. Por eso, agradecemos cuando toman peso en la trama.

Creo que si se produjeran los relatos que se describen en la novela, el Tour no pasaría por encima de ellos; estoy convencido y me decepcionaría si fuera de otro modo. La magnitud de lo relatado es tan grande que no creo que la ronda francesa pudiera asimilar tales golpes.

El tema del doping también es tratado y bastante creíble, tomando importancia en la primera parte de la novela, pero por suerte, difuminándose al final, pues hubiera sido demasiado fácil centrar la novela en él.

Recomendada para los amantes del ciclismo falto de literatura centrada en dicho deporte.
Recomendada para los amantes de las novelas policíacas que no negras.

En definitiva, una novela que me ha gustado, que no te deja indiferente, que te hace pasar un buen rato y original por el escenario que nos muestra.

Cita:
“-[…]Entre todos lo empujábamos a hacer trampas. En eso hemos convertido el deporte. ¡En espectáculo! ¡Que el espectáculo continúe siempre, que la luces sigan birllando en el escenario y que los atletas interpreten el papel que el público demanda! ¡Cada día un número un poco más difícil, cada día un salto mortal más arriesgado! Pero al mismo tiempo la prensa y el público protestan contra el dopaje y engolan las voces exigiendo honradez y juego limpio. ¡Hipócritas! A muy pocos les interesan de verdad las miserias de los camerinos, el olor a farmacia que hay entre bambalinas.”

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