martes, 29 de diciembre de 2009

La escacharrada

No es la primera vez que publico un relato de algún amigo/a en mi blog; hoy es uno de esos días.
Creo que éste tiene su fuerza en la condensación de las palabras bien elegidas.


La llamábamos la escacharrada. Supongo porque siempre que la veíamos tenía un brazo roto o algún dedo lo que menos.
Era una niña pálida y delgada con cercos oscuros bajo los ojos. Siempre se estaba mordiendo las uñas. Daba igual que estuviera hablando contigo, era incapaz de parar su vicio. Y cuando ya no le quedaban más uñas seguía con la piel. Era una comedora de uñas compulsiva.

El día que la vimos con los dos brazos escayolados hablaba torpemente, estaba muy nerviosa. Seguramente porque no podía morderse las uñas las cuales le habían crecido una barbaridad. Podías observar como sus finas yemas de los dedos jugaban y frotaban las uñas una y otra vez. Es lo único que podía hacer.

De lejos parecía un pobre espantapájaros.






Efeméride: pues esta es mi entrada 100 del blog después de un año y dos meses. Quizás un poco escaso de producción pero cada entrada es una pequeña perla, o así lo considero, que quiero compartir con vosotros.

Gracias por estar ahí detrás.


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