sábado, 13 de junio de 2009

Los hombres que no amaban a las mujeres (La película)



Hace un par de semanas se estrenó en España la película basada en el libro de Stieg Larsson, “El hombre que no amaba a las mujeres”. Que decir tiene que el pelotazo del libro del desaparecido autor se quiere rentabilizar al máximo y por lo que parece, de forma rápida, ya que se comenta que la tercera, y última parte, del libro está casi a punto de salir y que se está empezando a fabricar la película del segundo. Supongo que si el autor estuviera vivo y tuviera más libros que publicar, todo se dilataría más en el tiempo, pero creo ver el miedo entre los que apostaron por el autor a no poder sacar los máximo ahora que el cadáver está fresco.

La película está bien, pero es un bien sin estridencias, y más si te has leído antes el libro. Si no lo has hecho, quizás te entre mejor.
Lo mejor de la película, como en el libro, es el personaje de Lisbeth Salader, encarnado por Noomi Rapace. Creo que han hecho un buen casting con la actriz. La Lisbeth que yo me imaginé cuando leía el libro, es muy parecida a la que aparece en la película. También podréis comprobar que es así mirando el dibujo que os dejo al final de este escrito, realizado por Andreu Romero y publicado en su blog, http://inenarrables.blogspot.com. Recuerdo perfectamente que, Andreu primero hizo un dibujo de Lisbeth y se lo hice repetir porqué no la veía como él la había dibujado en un principio. El segundo sí que me complació, igual que lo han hecho en la película.

La película sigue la línea del libro, pero dejándose por el camino bastantes tramas paralelas y algunas perpendiculares. Por citar alguna de ellas, la relación entre Michael y Cecilia. Supongo que pensaron que con una relación había bastante. Está claro, que es mucho mejor leer el libro que ver la película por esos huecos que el film deja sin rellenar (aunque el cinéfilo, no lo pueda saber). Es demasiado lineal; supongo que hubiera sido difícil hacerla de otra manera.
También destacar la relación entre Lisbeth y su procurador que en el libro pone los pelos de puntos, y que en la gran pantalla, también consigue hacerlo, creo que con más fuerza si cabe, por la utilización de las imágenes (una cosa es imaginarlo y otra muy distinta verlo).
También me gustaría destacar el buen trabajo realizado por el equipo de exteriores. Han encontrado el lugar perfecto para rodar la película; me parecía estar leyendo el libro; me parecía que ya antes había estado ahí, y es que Suecia da para mucho.
Por poner alguna pega más, es la rapidez con que se precipita el final, casi no da tiempo a asimilar lo que pasa, quizás algún minuto más hubiera sido positivo.

En definitiva, creo que no son euros perdidos si os animáis a verla y creo que tampoco lo son si os animáis a leerla y más por el aviso que os hago de los huecos sin rellenar. En este mismo blog encontraréis el comentario de los dos primeros libros del autor:

http://crucesdecaminos.blogspot.com/2008/12/los-hombres-que-no-amaban-las-mujeres.html

http://crucesdecaminos.blogspot.com/2008/12/la-chica-que-soaba-con-una-cerilla-y-un.html




"Dibujado por Andreu Romero en http://inenarrables.blogspot.com"

martes, 2 de junio de 2009

Estupor y temblores, Amélie Nothomb




Una pequeña historia que se puede leer de un tirón que explica el paso de la autora por una empresa japonesa y todas las vicisitudes que tiene que salvar por el mal llamado “honor”.

Empieza con buen ritmo y te hace sonreír varias veces, que nunca estamos sobrado de ello, pero quizás en el nudo, donde un escritor se tiene que ganar al lector, a mí no me acaba de convencer. La desaceleración se nota demasiado y empieza a explicar historias que a mí como lector no me han interesado, aunque creo que para la escritora eran necesarias para darle un tono más redondo a la trama.
La más lógico, a mi entender es que hubiera ido creciendo el ritmo a medida que iban degradando en su puesto de trabajo a la protagonista y que las escenas fueran cada vez más ridículas si cabe, pero no es así.

La autora aprovecha para hacer crítica de la sociedad japonesa y para hablar de su falta de felicidad. También aprovecha para proyectar esa imagen que todos tenemos en mente, que la empresa es la única familia que tienen los japoneses y que quizás una europea no encaje dentro de esa maquinaria, poniendo de manifiesto la gran diferencia entre las culturas orientales y occidentales.

El final me ha dejado un buen gusto de boca, sobre todo la frase final que por razones obvias no podré aquí. Creo que era la frase perfecta para acabar la historia, la que la redondeaba, la que le daba un sentido a todas las penurias que la protagonista llega a pasar.

Está claro que quizás me equivoqué en el orden de lectura, ya que primero me leí “Cosmética del enemigo” (comentada en este mismo blog) y claro, me esperaba algo similar, con el mismo ritmo durante toda la historia, con la misma participación del lector en ella, pero no ha sido así. Paradójicamente, es “Estupor y temblores” la que dio la fama a su autora y no la otra.

En definitiva, quizás comenzar por “Estupor y temblores” para continuar por “Cosmética del enemigo”, la cual os vuelvo a recomendar.

Fragmento:

"Entraba en el siglo. Puede parecer extraño que, tras mi arranque de locura, las cosas volvieran a la normalidad como si nada grave hubiera ocurrido. Es cierto que nadie me había visto correr desnuda por los despachos, ni caminar sobre las manos, ni pegarle un revolcón a un honesto ordenador. Pero, de todos modos, me habían encontrado durmiendo bajo el contenido de un cubo de basura.

Sinopsi:
Esta novela de inspiración autobiográfica, que ha obtenido un enorme éxito en Francia, cuenta la historia de una joven belga que empieza a trabajar en Tokio en una gran compañía japonesa. Pero en el Japón actual, fuertemente jerarquizado, la joven tiene el lastre de un doble handicap: es occidental y mujer, lo cual la convertirá en blanco de una cascada de humillaciones y de una progresiva degradación laboral que la llevará a pasar de la contabilidad a servir cafés, ocuparse de la fotocopiadora y finalmente encargarse de la limpieza de los lavabos masculinos.