domingo, 27 de septiembre de 2009

Los sustitutos [Jonathan Mostow]

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¿Qué pasaría en la Tierra si casi todos tuviéramos un sustituto que realizara el 99% de nuestras tareas? Ese es el punto de inicio de la película del director Jonathan Mostow, conocido en España por la tercera parte de Terminator.

¿Lo habeís pensado seriamente alguna vez? Yo creo que sí, aunque en el film la reglas cambian un poco; mientras tu sustituto hace las cosas por ti, tú estás estirado o sentado con una especie de walmans en los ojos, así que, aquello de pensar que mientras te sustituyen en el trabajo tú puedes estar pescando, por poner un ejemplo, no funciona. Todo una lástima para Ronaldinho que se estaba frotando las manos.

La principal motivación a la invención de los sustitutos que nos presentan, en la película, es la de vivir una vida más a tope, bueno, el que la vive es el sustituto y tú a partir de él. Otras de las ventajas que no hacen ver son: la delincuencia baja, aún no he entendido porqué. Yo me imagino haciendo lo que me viniera en ganas sin riesgos, pues no tienen riesgo en un principio, pero se acepta; las enfermedades de transmisión sexual no existen (la bacanal está formada); la gente envejece hasta lo que les aguanta el cuerpo, aunque los demás te ven como a ti te de la gana, ya que puedes conseguir un sustituto a medida (en la película un tipo tiene un sustituto que es una mujer); el cansancio casi no existe, simplemente se tienen que cargar las baterías y mientras eso sucede ti te desperezas de un largo sueño, teniendo la compra encima de la mesa si sabes ordenárselo a tu sustituto. Ah, lo mejor sería enseñarle a cocinar, aunque si te compras una termomix lo tienes solucionado (creo que me han dicho que hace hasta migas, gachas, alimentos, gazpacho, morcilla, chorizos,…)

Tengo que contaros que la sensación al salir del cine fue rara. La gente salía sin hablar, casi sin mirarse, supongo que pensando si habían perdido tiempo y dinero o no. Quizás sospesando que debían decir y que postura tomar ante lo que habían visto.

A ver, no es una gran película, no es de aquellas que harías colas por. Te la puedes ahorrar y verla por la TV, pero lo que a mi me gustó es que me hizo pensar muy mucho. Además, está Bruce Willis (la película no sería la misma si él); vale la pena ver al sustituto de Willis, está más joven que en Luz de luna. El actor está correcto en su papel. Creo que desaprovechado. Los demás actores no destacan en ningún momento, quizás el técnico informático de la policía que le da un contrapunto a todo el desfile de maniquís que nos ofrece el film. También me ha gustado el momento en que tienen que buscar un sustituto en una tienducha y le dicen algo así como que no ve muy bien, o que al principio de costará ser rápido de movimientos y reflejos, pero que mejora con el tiempo. Además, le invita a ver el kit que puede comprar a parte. El final tampoco está mal: la decisión final, ser o no ser, esa es la cuestión.

Bueno, me tengo que ir a cargar las baterías. Noto que los dedos se me entumecen, y es que llevo todo el día de arriba a bajo, mientras el otro está tirado a la bartola en el sofá. El tío me explota. Quiere quedar bien, y como ahora se lleva lo de escribir, y no tiene ni idea, pues ala, a escribir se ha dicho. Suerte que tampoco sabe leer.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Clásicos recomendados

Algunas veces no sabemos que regalar y siempre puede venir bien recordar algunos clásicos, ya que para un clásico el tiempo se ha detenido y no envejece más. Siempre es un buen regalo que hacer.

Estos son algunos de los clásicos que se han ido recomendando en el blog.

Aprovecho para invitarte a mi lista de correo si eres seguidor habitual del blog, y si no lo eres, quizás también te podría interesar

(Recuerda hacer clic sobre los títulos si quieres saber más)













































































































viernes, 25 de septiembre de 2009

Abierto toda la noche de David Trueba


“El hogar es el único local abierto toda la noche”, dijo Ambrose Bierce, escritor americano que desapareció en extrañas circunstancias en la primer cuatro del S.XX y que es el autor del Diccionario del diablo, una de sus obras más famosas.
David Trueba aprovecha la frase del escritor americano para presentarnos una fascinante estampa de familia, donde la comedia, el amor, el drama, el deseo, la soledad, los perdedores, los invisibles, se van entremezclando llenando de vivos matices una gran obra.
Todos y cada uno de los componentes de la familia Belitre tienen algo que contar, algo que aportar al lector que desea seguir leyendo para comprobar que les sucede. Félix es el padre de la familia; Paula la madre; Felisin, Basilio, Nacho, Gaspar, Matías y Lucas son sus seis hijos. Si añadimos al abuelo, la abuela, la sirvienta, el psicólogo, la prostituta, los testigos de Jehová y el narrador, tenemos el cuadro completo. Cada una de las historias tienen miga y de la buena.
La enfermedad de Latimer, desconocida para mí, es uno de los ingredientes de la ensalada que hará que los personajes vivan situaciones cómicas, pero sobre todo dramáticas, y que ponga a la familia contra las cuerdas.
La novela tiene una gran carga amorosa. Todos y cada uno de los personajes están muy faltos de amor. Pasan gran parte del libro intentando encontrarlo, intentando recuperarlo, intentando conocerlo.
Abierto toda la noche fue la primera novela de David Trueba, que hasta el momento tiene tres publicadas: Saber perder (la última y brutal), y Cuatro amigos (que recomiendo a los que quieran recuperar algunas escenas de juventud y romper a reír espontáneamente). No sé cual de la tres es mejor. La tres tienen el estilo inconfundible del escritor, aunque está en concreto no se queda corta ante Saber perder, uno de los libros que más me gustaron en el 2008.
Y que decir del final de la novela. Cuando parece que todo está explicado, cuando parece que las hojas empiezan a caer sin remisión del árbol, el autor inventa un final un poco inesperado, y digo inesperado, porqué el escritor nos deja caer una frase lapidaria dos o tres capítulos antes del final que te hacen intuir que algo más tiene que suceder. “La familia Belitre riendo, ése es el mejor recuerdo que guardo de ellos.”
El otro día al ir a comprarlo, hacía tiempo que tenía pendiente su lectura, el librero me dijo: “Éste es de los buenos, ¿verdad? Los que como él escriben con cuentan gotas, cuando lo hacen lo bordan.” Y que razón tiene. Por una parte pienso que es una lástima que no podamos disfrutar de más novelas de David Trueba, pero por la otra pienso que si todas las que escriba son como las que ha hecho, vale la pena esperar, pero que no sea mucho.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Necesito unas gafas nuevas

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Necesito unas gafas nuevas para poder ver el Camino de mi vida con una nueva luz.

Necesito unas gafas nuevas para poder ver las miradas de amor de los demás hacía mi persona.

Necesito unas gafas nuevas para poder ver el renacer del optimismo; para poder ver todo lo bueno que hay en el mundo y no sólo fijarme en lo negativo.

Necesito unas gafas nuevas para poder volver a tener aquella mirada infantil que descubría el mundo; para volver a disfrutar con las cosas pequeñas que me suceden cada día; para aceptar mejor la críticas que me hacen los que me rodean; para comprender a los adolescentes cuando refunfuñan por cualquier cosa y a los mayores cuando, con la mirada perdida, me explican una y otra vez las mismas historias viviéndolas como la primera.

-¿Y cuánto valen esas gafas? –le preguntó al oftalmólogo que no salía de su asombro y no sabía dónde esconderse.

-Uf, tendré que llamar a la central. El catálogo que tenemos es del año pasado y creo que justo ahora publicarán el nuevo con todas las novedades.

-¿Y si las tuvieran? ¿Tardarán mucho en llegar? –insistió el cliente mientras frotaba sus viejas gafas con una delicado paño.

El oftalmólogo fijo su mirada en los ojos de su cliente y le dijo:

-Quizás días, quizás meses, quizás años. Todo depende de usted y de la postura que escojas al salir por la puerta de la óptica.

domingo, 13 de septiembre de 2009

"Déjame entrar", Tomas Alfredson y John Ajvide Lindqvist



Así acababa Andreu Romero un post hace unos días ( Aquí el post):

“Y como obra maestra sobre vampiros, la película "Déjame entrar", auténtico ejemplo de que menos es más.”

Y claro, me decidí a visualizar la película desde mi butaca con todas las expectativas puestas en ella.

Para empezar quiero declarar que el tema vampírico no es de los que más placer me cree al leerlo o verlo; quede dicho de antemano. Supongo que Anne Rice no actuó de igual forma sobre mí que sobre una gran parte de los mortales, pero siguiendo con las confesiones, tengo un grato recuerdo de Entrevista con el vampiro.
Y por qué quería matizar este punto, pues porque Déjame entrar no es una película de las típicas y tópicas de vampiros con un despliegue de efectos especiales, con entornos superficiales, con personajes invisibles de alma, sangre y colmillos. Si eso es lo que buscáis en Déjame entrar, os recomiendo no verla.

Déjame entrar tiene el guión de John Ajvide Lindqvist (basado en su propia novela “Déjame entrar”) y dirección del sueco La soledad acompaña a los personajes de la película, esa soledad que ahoga en muchos momentos o que lleva a matar en muchos otros por seguir en compañía de los seres queridos.

Desde el mismo inicio sabemos que nos encontramos ante una película con sentimiento; el silencio del inicio mientras cae la nieve lo encuentro genial; nieve que no desaparecerá durante toda la película y que reafirma aún más la soledad de los personajes.

Un niño de padres separados, asediado por sus compañeros de clase, se ve reflejado en la ventana de su piso entrenándose con un cuchillo en la mano para una posible defensa que no tiene fuerzas para ejecutar. Con una madre que parece más preocupada por lo que dan en la televisión que por las preocupaciones de su hijo. Y con una curiosa afición por parte del niño: coleccionar recortes de periódico de personas asesinadas. Tiene que buscar la fuerza donde no la hay.



Una niña que llega aquella misma noche al barrio acompañada por su padre y que no va nunca a la escuela. Que aparece en escena sin hacer ruido y que las primeras palabras que le dice al niño son: “No podemos ser amigos”.



Una complicidad que va creciendo a medida que pasa la película sin que ninguno de los dos le pida al otro nada a cambio, simplemente el sentirse acompañados.

Déjame entrar, un título cargado de metáfora sentimental, de amor, de compromiso, y que el director nos presenta en dos buenas escenas, sobre todo la primera con el padre de la niña.

Alguna escena más que quisiera destacar (sin dar demasiadas pistas para que las podáis disfrutar):

-La de los gatos (sabréis a que me refiero). Que juguetones los mininos.
-Niño arañado la pared, primer sentimiento de afecto en mucho tiempo para él.
-La última de la piscina que nos tiene con el corazón en la boca.
-El primer encuentro de los niños.
-La escena del patinaje porque casi aplaudo (que no lo haría nunca en un cine, pero en mi casa no molestaría a nadie). Supongo que por vivir la escena más de una vez, sea en la vida real o con demasiada asiduidad en los televisores.

Bueno y no os quiero cansar más, aunque alguna cosa mala tiene que tener, ¿no? Quizás un poco lenta en algunos momentos, aunque entiendo que el director nos quiere hacer sentir la soledad y el agobio de los personajes, incluso los que se sienten acompañados en el bar tomando cervezas y que en definitiva son los que más solos están.

Película recomendada por mi parte.

viernes, 11 de septiembre de 2009

La llamada de Cthulhu (H.P.Lovecraft)



La llamada de Cthulhu es uno de los relatos más conocidos de H.P.Lovecraft, y es el único donde aparece Cthulhu explícitamente, de ahí su importancia en el mundo de los relatos de terror, ya que será el padre de lo que se denominará Mitos de Cthulhu. Los Mitos estaban compuestos de una serie de relatos escritos por discípulos de Lovecraft, también conocidos como Círculo de Lovecraft –tengo pendiente leer algunos de esos relatos para ver que historias inventan a raíz del relato primogénito –supongo que os hablaré de ellas en el blog.

Yo creo que una de las grandezas de Lovecraft es que describe un mundo, unos sueños, unas imágenes, pero no del todo completas, y es el lector el que tiene que acabar de componerlas. En ese ejercicio por juntar las piezas o por ver mejor el cuadro reside el éxito de su escritura, ya que nos introducimos de lleno en su mundo de tensión, de psicosis, de caos, de terror.

Hoy os quiero hablar de La llamada de Cthulhu, pero hace años tuve la oportunidad de leer su novela más conocida “Las montañas de la locura” que desde ya os quiero recomendar para entrar de lleno, si queréis, en el mundo Lovecraft.

¿Qué podemos encontrar en las poco más de 20 páginas que tiene el relato? Pues principalmente dos tiempos divididos en tres capítulos.
El primero donde la voz de la historia recibe la herencia de un tío abuelo. Allí encuentra una extraña figura, un bajorrelieve de arcilla junto a unas notas y unos recortes de periódico. A partir de ahí empieza una investigación que le llevará a la segunda parte, donde gracias a un diario de un marinero podrá conocer lo que se esconde detrás de unas curiosas coincidencias.
Y no quiero explicar más de la historia para no desvelar nada que no deba ser desvelado.

Lo que sí quiera decir, que me ha parecido genial el primer capítulo, la forma que tiene Lovecraft de comenzar el relato para enganchar al lector desde las primeras frases:

“Lo más piadoso del mundo, creo, es la incapacidad de la mente humana para relacionar todos sus contenidos. Vivimos en una plácida isla de ignorancia en medio de negros mares de infinitud, y no estamos hechos para emprender largos viajes.”

Creo que Lovecraft es de los pocos autores que pueden conseguir ponerme nervioso, no digo asustado, pero si con una cierta tensión. Lo consiguió la novela que antes he citado, y lo consigue con este relato.
Con una suavidad exquisita al escribir, nos va desgranando lo que luego se convertiría en el germen de los Mitos, en el germen de un juego de rol, en el germen de una ingente cantidad de seguidores por todo el planeta.



No sé si Lovecraft tuvo en vida el éxito que tiene en nuestros días, pero creo que es de obligada lectura para todos aquellos que quieran enriquecer su vocabulario, sobre todo el oscuro.

Curioso también me ha parecido que los artistas y remarca, los poetas, sean los más afectados por la alienación mental y crisis de demencia que provoca Cthulhu en los humanos. Se apoya en el hecho de que existen personas hipersensitivas, las cuales pueden captar las imágenes del inframundo subterráneo donde descansa la bestia Cthulhu.

“Que no está muerto lo que puede yacer eternamente,
Y con los evos extraños aun la muerte puede morir.”


“En su morada de R'lyeh, Cthulhu muerto aguarda soñando.”

Os dejo un enlace para que os podáis descargar el texto: Aquí

No cerréis los ojos.

martes, 8 de septiembre de 2009

Imperfecta simetría

La Voz de Galicia publicó un reportaje-entrevista en su número de hoy, con motivo de la publicación la semana pasada del libro Imperfecta Simetría, de Dario Vilas y Rafa Rubio, compañeros de barco en Once.
Desde aquí mi apoyo a su aventura y la de todos los escritores que se quieren abrir paso en el difícil mercado literario
.

Nace en Vigo el subgénero literario llamado «hispano horror»

Jorge Lamas, jorge.lamas@lavoz.es

«Soy muy aficionado al J-Horror, el horror japonés, y pensé, ¿por qué no un H-Horror? (hispano horror)», se preguntó hace algún tiempo Dario Vilas, vigués de treinta años de edad, aficionado desde muy joven al género del terror. La respuesta a su pregunta se materializó en la creación de una página web (www.h-horror.com) que, en un principio, solo fue una propuesta al ciberespacio. «La página fue creciendo y empezaron a llegar muchos relatos por lo que pensamos en publicarlos. Ahí surgió la idea del fanzine, de hecho, yo le llamo fanzine digital», señala el escritor. Porque no se trata de una web genérica dedicada al terror, sino a los relatos literarios de terror. Pero la respuesta también llevó aparejado el nacimiento de un fanzine y la publicación de un libro. Los ojos, como elemento terrorífico. Dario Vilas piensa que sí existe un horror hispano, aunque todavía muchos escritores estén demasiado mediatizados por el cine norteamericano. «Me gustaría ver lo nuestro y que nadie tenga miedo de ser muy propio. Yo no tengo miedo a escribir un relato sobre la Santa Compaña o del Lobis Home o sobre cualquier tradición gallega. Hay que dejar los complejos fuera y empezar a escribir sobre lo nuestro», afirma. Entre todos los relatos que conforman el primer número del fanzine Horror Hispano, Dario Vilas encontró un elemento común: los ojos. «Todos los autores que han enviado relatos, en mayor o menor medida, han introducido los ojos como elemento terrorífico».

Y es que la página web dio origen a un fanzine, cuyo primer número ha sido muy bien acogido por los amantes del género. «Cuando era pequeño los leía y siempre quise tener uno», afirma Dario, que no dudo en poner sus ahorros en funcionamiento para ver cumplido su capricho. Once relatos conformaron esta primera entrega, que ya apunta cambios. «Para el siguiente número ya contamos con la editorial Círculo Rojo, de Almería, que les gustó la idea y quisieron intervenir», añade el escritor vigués. En esa nueva entrega, las novedades apuntarán hacia una mayor aproximación al cómic, sin descuidar el protagonismo del relato literario. Imperfecta simetría. Y es que Dario Vilas partió de la literatura en esta «horrible» aventura. Un grupo de once escritores, que dejaban sus relatos en la web Tusrelatos.com, arguyeron un proyecto conjunto, en torno a un lugar inventado: la isla Simetría. Aquella aventura quedó plasmada en un libro, publicado por El País Literario. «Una crisis editorial impidió que el libro pudiera ponerse a la venta, aunque quedó impreso y todos los autores tenemos un ejemplar», recuerda Darío Vilas. El germen estaba puesto y, de aquel grupo inicial, quedaron Darío Vilas y el catalán Rafa Rubio. «Los dos teníamos varios relatos dentro de la isla de Simetría y habíamos conectado bastante bien, así que decidimos darle forma al proyecto, y finalmente nos encontramos con lo que es Imperfecta simetría », añade el autor vigués. Imperfecta Simetría es «un libro cortito de relatos muy bien enlazado», en el que hay personajes comunes.

Imperfecta simetría ha sido editado por Círculo rojo, editorial con la que Darío Vilas entró en contacto tras ganar un premio por su participación en el libro de relatos Déjame salir . La relación ha sido tan buena que la editorial almeriense también e ha decidido por apoyar el fanzine. «Nos dicen mucho más que está en el género de terror, de lo que a nosotros nos gusta admitir», reconoce el autor, para aclarar: «Nosotros preferimos llamarle horror humano, porque del género fantástico solo hay un relato, «Sin justicia». Horror humano está protagonizado por personajes decadentes, que están siempre viviendo al límite, y sí, la gente lo asocia al terror, pero cuando lo escribimos nunca pensamos que fuese terror; casi drama, pero terror, no». En total, son trece relatos.

Todos los relatos de este libro se desarrollan en la isla de Simetría, «una isla ficticia que inventamos en Once», con referencias al Sin City de Frank Miller, pero en cañí. Simetría es una isla expulsada de la península a la que pertenecía por albergar demasiada corrupción. Se desprendió porque podía contagiar al resto. «Rafa no quiere que la gente pueda pensar que Simetría pueda estar en España, lo ve en otro país. Yo, a la hora de escribir, si pensaba que había pertenecido y se había desprendido. Creo que es muy nuestro, porque no hay casi nada de americano, se puede identificar con algunos personajes pero llevado al extremo más horrible de nuestra condición», apunta Darío. Mientras Darío Vilas vive en Vigo, el coautor del libro reside en Blanes, Girona, así que la coordinación de Imperfecta simetría se gestó a través de Internet. «Durante una semana intensiva, con los relatos ya escritos, nos fuimos poniendo de acuerdo en todos los aspectos. Fue muy fácil, de hecho, los relatos conectaban entre sí de una forma natural. No era la primera colaboración y siempre hubo una química buena», explica. El libro ha funcionado muy bien y se está preparando una nueva edición. En Vigo se puede adquirir en las librerías Jenaro, Vigo, Librouro y Don Bosco.

La isla sigue existiendo en la web H-Horror, y está abierta a cuantos autores quieren participar, enviando sus relatos. La única condición que ponen sus creadores es que los relatos estén ambientados en Simetría, aunque se muevan en otros géneros literarios. No obstante, Darío Vilas apuesta por un boom del género del terror hecho en España, algo que hasta ahora no era muy reconocido, a diferencia de los grandes autores del género nacidos en otros países.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Contrarreloj (Eugenio Fuentes)



Es complicado catalogarla de novela policiaca, y en eso radica su originalidad. Si bien tiene todos los elementos que se requieren: una muerte, un acusado, una abogada, un detective, un ayudante del detective y como no, la intriga de la resolución, la novela destila otro tipo de perfume.

Quizás al principio se centra demasiado en el Tour de Francia, el escenario de encuentro de todos los personajes, pero a medida que nos adentramos en la trama éste queda como en un segundo plano para adentrarse en la investigación. Lo hace de forma casi imperceptible, un gran acierto, aprovechado pequeños momentos para que estemos mínimamente pendientes del devenir de la prueba.
El escritor mantiene la tensión de la novela mostrándonos a todo un elenco de personajes como posibles culpables y que poco a poco se irán descartando unos para dar paso a otros a medida que avanza la investigación.

Precioso es el capítulo que dedica a la subida al mítico Tourmalet, donde nos vemos paladeando con fuerza para conseguir llegar a la cima.
Destacables todas las historias de los personajes que desfilan por la novela y que hacen de tela de araña de la novela, y sobre todo me ha gustado mucho la relación entre el personaje principal, Ricardo Cupido -el detective-, y su amigo-ayudante, Alkalino (curiosos nombres).
También destacable la historia de los Calatayud, en principio personajes secundarios, pero para mí alma de la novela. El autor nos los muestra desde buen principio picando nuestra curiosidad –no sabemos quién son, pero intuimos que son importantes, necesarios. Por eso, agradecemos cuando toman peso en la trama.

Creo que si se produjeran los relatos que se describen en la novela, el Tour no pasaría por encima de ellos; estoy convencido y me decepcionaría si fuera de otro modo. La magnitud de lo relatado es tan grande que no creo que la ronda francesa pudiera asimilar tales golpes.

El tema del doping también es tratado y bastante creíble, tomando importancia en la primera parte de la novela, pero por suerte, difuminándose al final, pues hubiera sido demasiado fácil centrar la novela en él.

Recomendada para los amantes del ciclismo falto de literatura centrada en dicho deporte.
Recomendada para los amantes de las novelas policíacas que no negras.

En definitiva, una novela que me ha gustado, que no te deja indiferente, que te hace pasar un buen rato y original por el escenario que nos muestra.

Cita:
“-[…]Entre todos lo empujábamos a hacer trampas. En eso hemos convertido el deporte. ¡En espectáculo! ¡Que el espectáculo continúe siempre, que la luces sigan birllando en el escenario y que los atletas interpreten el papel que el público demanda! ¡Cada día un número un poco más difícil, cada día un salto mortal más arriesgado! Pero al mismo tiempo la prensa y el público protestan contra el dopaje y engolan las voces exigiendo honradez y juego limpio. ¡Hipócritas! A muy pocos les interesan de verdad las miserias de los camerinos, el olor a farmacia que hay entre bambalinas.”

martes, 1 de septiembre de 2009

Una jugosa utopía 0.5



Yurislav salió cabizbajo de la casa de su abuela. Pensó, y quizás no le faltaba razón, que podría ser la última vez que la vería si algo salía mal. Pero era el riesgo que tenía que coger si quería ser libre de una vez por todas.
También tenía un sentimiento de traición. Lo pudo ver en sus ojos. Ella no quería que se marchara ahora que había podido salir. Sintió que necesitaba su compañía, su calor, sus palabras; tanto tiempo en soledad. Ella fue la única que pudo estar a su lado en los momentos más difíciles. Junto a ella tomó la decisión de internarse para poder curarse, cura que no había llegado en todos aquellos años y que ahora creía tocar.
-No te preocupes por mi hijo. Sé cuidarme.
-No lo dudo abuela, pero…
-Sin peros. Es lo mejor para ti.
-¿Y para ti?
-Si lo es para ti, lo es para mí –y se dieron un abrazo que no se repetiría, ya que no eran permitidas las visitas.

No le pudo explicar el porqué de su traición. No podía. Quiso tranquilizarse pensando que lo había comprendido y que continuaría cuidándose ella sola.
Quizás era él quién precisaba de su compañía. En cuanto acabara su misión no se volvería a separar de ella.

Encaminó sus pasos decididos hacía el cementerio. Se había levantado un poco de viento. ¿Sería eso un problema para el experimento? Se lo preguntó como buscando una forma de echarse atrás. Visitar a su abuela le había retornado la intranquilidad de los primeros momentos, cuando Jesse le explicó en que consistía el proyecto.
-Debo hacerlo –dijo en voz alta, sin que nadie lo pudiera escuchar. No pasaba ni un alma por las calles. Su intimidad sería completa.

Cual fue su sorpresa al encontrar la puerta del cementerio cerrada.
“Ante los últimos actos de vandalismo se ha decidido restringir el paso a este campo santo”, rezaba un cartel que había colgado justo en medio de la puerta.
-¿Actos de vandalismo? –se dijo.
Sospesó las posibilidades que tenía. Debía decidirse rápido. El tiempo apremiaba.
Miró a izquierda y derecha; dejó de respirar para escuchar los posibles ruidos en el interior del cementerio; tan sólo el viento ululaba con una fuerza cada vez mayor. Miró la puerta y decidió que tenía la suficiente fuerza para saltar. Era todo un riesgo. Podría poner en peligro toda la operación. Junto los labios, asintió con la cabeza como diciéndose: “el riesgo vale la pena”, y comenzó a trepar.



-¿Cuánto lleva fuera? –preguntó Jesse a uno de sus colaboradores.
-Tres días señor –con una tímida voz, casi con miedo a que Jesse estallara.
-Bien –respondió sereno.
Jesse inspiró con fuerza y volvió a su despacho para revisar los cálculos que habían efectuado antes de lanzar a Yurislav.

-Hum, tres días –pensaba–. Sí, pueden ser muchos y a la vez pocos. Vete a saber dónde ha caído –hablaba para sí mismo intentando templar su ansiedad–. Espero que el imbécil haya entendido bien mis instrucciones para el retorno.
No esperaría mucho más. Dos días a lo sumo. Si no volvía enviaría otro en su búsqueda. Había invertido mucho dinero y sobre todo tiempo para que todo saliera bien. Por una parte sería consagrado como el mejor físico de la historia al conseguir que un humano pudiera viajar en el tiempo; por otra, un rendimiento económico sin precedentes. La Real Asamblea del Gobierno Global estaba tras el proyecto y por tanto tendría vía libre para comerciar con los productos que pudiera traer del pasado. ¿Quién no se gastaría parte de sus ahorros para dejar a un lado la maldita compota sintética? Él sería el primero.
Instintivamente se comenzó a relamer imaginando otros productos, sabores, colores, olores. Palustreaba deliciosos manjares que sólo había podido ver en la enciclopedia digital, a la vez que movía los dedos como si lo tuviera entre las manos.
-Maldito Yurislav. Ese seguro que no vuelve. Se tiene que estar poniendo las botas –y golpeando la mesa gritó–: Dos día, dos días más y voy a por ti.

Continuará