sábado, 23 de enero de 2010

Un pequeño inconveniente



En 2004, Mark Haddon publicó “El curioso incidente del perro a medianoche” que cautivó a millones de lectores del mundo entero, entre ellos yo, con una preciosa, visceral, realista y conmovedora historia vista desde los ojos de un adolescente autista.

En 2007 publicó “Un pequeño incidente”, su última novela hasta el momento, y donde la originalidad que manifestó en su debut se diluyó desde la primera página. Os he de decir que cuando llevaba 80 páginas de la novela todavía no sabía de qué iba todo. Me sentía perdido por una infinidad de personajes y con todas sus historias paralelas, ninguna de las cuales me atraía. Quizás los sentimientos y pensamientos de George, el padre, me hicieron continuar con su lectura, pero he de confesar que pasada la página 250 de las más de 400, tuve que dejar el libro y es que la historia se volvió absurda y para desgracia de Haddon, las segundas novelas serán siempre comparadas con las anteriores si vienen precedidas por tanto éxito. No podía continuar.

Muchos pensaréis que no estoy siendo justo al valorar un libro sin haberlo acabado, pero creo que le he dado suficiente margen para poder opinar. Además, escogí al azar una página entre la 400 y la 450; la historia que había dejado seguía, al mismo ritmo, con el mismo tono, sin ningún tipo de estridencia. Se podría decir que las anteriores páginas sobraban y eso no creo que sea bueno para una novela.

Todavía estoy pensado cual es el pequeño incidente: ¿que la hija se casa con alguien que no es del agrado de su hermano? ¿Qué el hermano es gay? ¿Qué el padre es un hipocondríaco cornudo? ¿Qué la madre siente remordimientos por hacerle los cuernos a su marido, pero no hace nada por remediarlo? ¿Qué el ex de la hija sigue enamorado de ella? ¿Qué el hijo de la hija se porta muy bien con su nuevo compañero? y podría seguir sin encontrar el sentido a tantas páginas.

Debo también remarcar que en el libro se abordan temas importantes, como la obsesión por la muerte, la dificultad de mantener una relación amoroso-sexual completa y estable, el egoísmo y la crisis emocional, la incomunicación entre la parentela, la obsesión que evade de la realidad, pero todo el tratamiento resulta tan amable, parcialmente real y fácil de leer, como superficial y cinematográfico.

En definitiva que no os recomiendo su lectura y tampoco seguir las directrices del NY Times, creo recordar, que decía que la lectura del libro haría feliz a millones de personas. En mi caso me ha hecho un poco más infeliz porqué no me gusta nada tener quejar un libro a medias, por el gasto que le ha supuesto a quién me lo regaló, por el regalo en si, y sobre todo por romper la magia de su primer libro.

Mark Haddon deberá esforzarse mucho para poder contar conmigo, de nuevo, entre sus lectores.

Sinopsi



Pasen y conozcan a la desequilibrada familia Hall de Peterborough, un entrañable clan al borde de un ataque de nervios colectivo y sincronizado. El padre, George, afronta la jubilación construyendo un estudio en su jardín y haciendo la vista gorda delante de la aventura extraconyugal de su esposa, Jean. Ella encuentra cada vez más complicado citarse con su amante ahora que su marido anda todo el día en casa. Para colmo, el matrimonio ve como sus dos hijos, el inseguro Jamie y la temperamental Katie, se han emparejado de la peor forma posible: él con una persona del mismo sexo, ella con alguien que simplemente no está a la altura.

A medida que se acerca el día de la boda de Katie, todos ellos habrán de enfrentarse a sus miedos y fantasmas, de cara a poner orden en sus atribuladas vidas.

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