domingo, 4 de abril de 2010

Diario de Golondrina, Amélie Nothomb



Creo que un libro de 112 páginas no necesita una gran reseña y más si el libro en cuestión es entretenido y llega a hacer pensar en cierta manera.
Así que hoy empiezo con la sinopsis del libro donde podréis haceros una idea de lo que podéis encontrar, nada que no esperéis de la factoría Nothomb (dichosa ella)

Primero fue la pérdida de un gran amor. Después la anestesia, el bloqueo de las emociones para evitar el dolor. Y más tarde, el descubrimiento de que ya no había vuelta atrás: con el suicidio de los sentimientos, la muerte de los sentidos era total. Así empieza este libro intimista y descarnado en el que un hombre de identidad cambiante (antes se llama a sí mismo Urbano, después se vuelve Inocencio) descubre que la única manera de recuperar el placer es con experiencias radicalmente nuevas. El primer umbral hacia la recuperación del deseo será la música de Radiohead. El segundo, el asesinato. Contratado como asesino a sueldo, la vida vuelve a tener sentido. Nuestro héroe mata por encargo, y cada bala trae consigo un goce que Urbano consuma en su cama después de los asesinatos. Y cuando las víctimas que le son asignadas no son suficientes para calmar su ansia, la satisface en las calles, matando desconocidos elegidos al azar. Hasta que un día se enamora de la hija de un ministro... después de haberla liquidado, y transgrede el único tabú de los asesinos a sueldo: cruza las fronteras de la intimidad, con la lectura del diario de la muerta.

La pluma de Amélie Nothomb se encarna en una voz masculina, en un Yo frío y distante, no exento de ironía, que nos reta a desvelar el secreto que esconden las páginas del diario del asesino.




Os dejo también unos extractos del libro que me apunté mientras lo leía:

“Nada resulta tan limpio como matar. Es una sensación que no se parece a ninguna otra. Uno se estremece de placer hasta zonas que resultan difíciles de ubicar. Un exotismo así resulta liberador.
No hay ejercicio más radical que la voluntad de poderío. Sobre un ser del que nada sabemos, ejercemos el más absoluto de los poderes. Y cual tirano que se precie, uno no siente ni atisbo de culpabilidad.
Un exquisito miedo acompaña a este acto. Actúa como catalizador del placer.”

“Ninguna flor florece antes que la peonía. Comparada con ella, las demás flores parecen refunfuñar entre dientes […] Se escucha menos la música con los ojos cerrados. Los ojos son la nariz de las orejas. […] sobre todo me habría gustado saber por qué una chica escribía semejantes cosas.”

Y para finalizar, un enlace para que os podáis descargar el primer capítulo que es muy sensitivo y con una carga emocional brutal: Aquí
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