miércoles, 13 de octubre de 2010

La fábrica de avispas, Iain Banks



“Hace años que no mato a nadie, y no pienso volver a hacerlo nunca más. Fue solo una mala racha que estaba pasando”, dice Frank, el adolescente protagonista de la novela de Iain Banks “La fábrica de avispas”.

Hace aproximadamente un mes leí un artículo que hablaba del autor, curioso autor. Escribe con dos nombres; Iain Banks cuando se trata de novelas contemporáneas y Iain M. Banks cuando lo hace en el campo de la ciencia ficción donde es mucho más conocido. Fue ese el campo que más me interesó, pero no encontré en ninguna librería el primer libro de su saga “La Cultura” donde inventa un nuevo mundo y que me hizo recordar la fabulosa saga “Fundación” de Isaac Asimov (recomendada en múltiples ocasiones en este blog).

Me dirigí a la biblioteca a ver si tenía más suerte, pero tampoco estaba. Lo que si encontré fue su novela “La fábrica de avispas” de la que también hablaba el artículo antes referido. Así que no quise esperar y la cogí para adentrarme en su literatura y así comprobar si me convencía su escritura o no. Y no me ha defraudado.

“Maté a Esmeralda porque me pareció que me lo debía a mí mismo y al mundo en general”, es la voz de Frank el cual vive solo junto a su padre en la costa escocesa en una pequeña isla y donde ha crecido inmerso en un mundo de creación propia. La soledad hace que el ser humano tenga tendencia a crear submundos donde sentirse seguro y donde la soledad se vea difuminada y tan sólo aparezca cuando alguien entra en esos mundos. No quisiera justificar los actos delictivos de Frank, pero creo entender que todos aquellos que se atrevieron a perturbar su mundo acabaron muertos.

La situación de su padre no es mucho mejor. Un buen día su mujer lo dejó por otro diciéndole que nunca lo había querido, para aparecer meses más tarde embarazada de ocho meses y pidiéndole ayuda, sin ser hijo suyo. La soledad hace que renazca la esperanza de que su vuelta sea para siempre aunque siga sin quererlo. Él compensaría esa falta de amor y amaría por los dos.

No desvelo nada que no se sepa al leer la contra del libro; “La fábrica de avispas” es un invento de Frank, un artefacto oracular en el cual lee el futuro mediante el sufrimiento y muerte de las avispas. Y no es el único que maltrata animales ya que Erik, el perturbado hermano de Frank, se dedica a quemar perros, ovejas,…, y a meter gusanos en la boca de los más pequeños. Por suerte lleva tiempo encerrado, pero es muy listo y en cualquier momento podría escapar de su forzosa reclusión.

“Nuestras vidas no son más que símbolos. Todo lo que hacemos forma parte de un patrón sobre el que, al menos, tenemos derecho a decidir”. Así intenta actuar Frank con la fábrica de avispas. Un Frank que ha creado sus propias reglas morales. Sabe que vive en un universo personal que el resto de la humanidad no comparte. Y a él le gusta así, se siente protegido y lo defiende hasta las últimas consecuencias.

El final de la novela es sorprendente. Tan sólo decir que se puede llegar a entender el porqué del mundo de Frank, que no justificar. Frank es fuerte y sabrá sobreponerse, o eso creo yo.

“Sentado allí, pensando en mi propia vida, en mis tres muertes, me dan ganas de reír o de llorar, o de ambas cosas. En cierto modo ahora son cuatro muertes después de que la verdad de mi padre haya matado lo que yo era.”


La fábrica de avispas en PDF
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