miércoles, 25 de agosto de 2010

El guardián entre el centeno, J.D.Salinger



Estaba buscando romper un poco con las lecturas que estaba haciendo últimamente y decidí leer un clásico.
“El guardián entre el centeno” fue mi elección. ¿Y por qué? La primera razón fue por cuestiones prácticas, llevaba cierto tiempo rondando por las estanterías de nuestra biblioteca; la segunda, creo que siempre he sentido una magnetismo atrayente hacía el libro por culpa de su título, siempre me preguntaba que significaría ese título; la tercera, quizás la muerte de su autor este mismo año.
Mi elección tenía un riesgo que comprobé muy pronto: no es lo mismo leérselo con 18-20 años, que hacerlo con más de treinta, aunque eso no es excusa para no leerlo, pero no sabe igual.

El libro tiene tres partes muy diferenciadas: el colegio mayor, New York y la casa del protagonista. La que más me costó fue la primera, cosa que debe fascinar a más de uno con menos edad. A mi me ha interesado mucho más la historia a partir de su salida del colegio mayor, lo que le sucedía al protagonista y a dónde nos llevaba la historia, pues en algunos momentos no acaba de quedar claro hacia dónde va.
No es hasta la mitad del libro cuando me he dado cuenta de hacia donde va.

“No hay forma de dar con un sitio bonito y tranquilo porque no existe. Puedes creer que existe, pero una vez que llegas allí, cuando no estás mirando, alguien se cuela y escribe: Que te jodan, delante de tus narices. […] Creo que si algún día me muero y me meten en un cementerio y me ponen encima una lápida […] alguien escribirá: Que te jodan.”

Me ha gustado mucho saber a que se refería con el título (está claro que aquí no os lo voy a contar, es una de las gracias de su lectura, aunque sí os diré que es una magnífica metáfora).

Creo que la literatura es intemporal y da lo mismo cuando se escribió un libro para disfrutar de su lectura. La gracia de leer un libro ambientado en 1945 y escrito en 1945 (no es lo mismo que esté ambientado en 1945 y escrito en 2010, a eso me refiero) es conocer algunos aspectos de aquella época que te enriquecer culturalmente. Esa puede ser otra buena razón para leer este libro.

“Lo que distingue al hombre inmaduro es que aspira a morir noblemente por una causa, mientras que el hombre maduro aspira a vivir humildemente por ella”

Lo literatos más puro dirían que la forma en que está escrito, es decir, el cómo habla el narrador de la historia y cómo el autor consigue hacer hablar al narrador, es uno de los grandes méritos de este libro.
Yo os tengo que decir que me cansaron un poco las dos o tres muletillas que el autor utiliza para lograr ese efecto. Me pasó igual con el magnífico libro “El incidente del perro a medianoche” donde el autor consigue hacer que estemos como sentados delante de un autista, el narrador. Al principio es divertido, pero a medida que vas leyendo se convierte en un freno de lectura.


“No cuenten nunca a nadie. Si lo hacen, empezarán a echar de menos a todo el mundo.”

La mayor pega que le veo es la idealización del adolescente y eso podría hacer que muchos quisieran verse en el espejo del protagonista. No todos los puntos de partida son los mismos y el punto de partida del protagonista creo que está a años luz del que podría tener un lector medio.
Salinger nos lo pinta de rebelde, pero se trata de una rebeldía postiza, un pataleo continuo, aunque casi nunca consigue aquello que pretende y cuando parece que cruzará la línea, no lo hace. Además, no tenemos que olvidar que es un niño rico con pocos problemas materiales. Quizás ese sea su gran problema el no cultivar lo inmaterial.


Sinopsis

Las peripecias del adolescente Holden Cauldfiel en una Nueva York que se recupera de la guerra influyeron en sucesivas generaciones de todo el mundo. En su confesión sincera y sin tapujos, muy lejos de la visión almibarada de la adolescencia que imperó hasta entonces, Holden nos desvela la realidad de un muchacho enfrentado al fracaso escolar, a las rígidas normas de una familia tradicional, a la experiencia de la sexualidad más allá del mero deseo.

lunes, 16 de agosto de 2010

El hombre en busca del sentido, Viktor Frankl



No tengo por costumbre leer autobiografías, ni biografías, ni, como es el caso, un ensayo psicológico autobiográfico. Eso es “El hombre en busca del sentido”, la autobiografía de un psiquiatra que pasó más de tres años encerrado en diversos campos de concentración y el cómo llegó al descubrimiento de la logoterapia, la cual ayudo a muchos a sobrevivir, entre ellos él.

Desde la primera página te ves inmerso en la historia, pues aunque sea un ensayo, el texto se asemeja en la mayoría de los capítulos a una novela. Diría que es de lectura rápida, aunque las continuas reflexiones te hacen parar un segundo para reflexionar tú también a la vez; si no, no tendría sentido leer este libro.

Una de las partes que destacaría es como el azar, muy bien explicado por el autor, hizo que pudiera sobrevivir a tal horror y como ese mismo azar hizo que compañeros de litera o barracón no lo consiguieran. Pues eso era la vida en un campo de concentración, un sin vivir constante, donde cualquier pequeño detalle en el comportamiento de los hacinados podría despertar el capricho de alguno de los kapos para ser designado para la fila de la izquierda, lo que iban al crematorio.

Nadie se pregunta por el sentido de su vida mientras es feliz, pero cuando aparece el sufrimiento surgen las preguntas sobre el sentido, sobre el que hacemos aquí, hacia dónde vamos, qué esperan de nosotros o que esperamos nosotros de nosotros mismos.

Me podría extender enormemente en la crítica del libro, pero creo que es mucho mejor dejaros con algunas de las frases que no he podido dejar de anotar mientras lo leía y que provocaron que escribiera un pequeño relato. Espero que mi inspiración me deje escribir alguno más, pues me ha fascinado de tal forma el libro que creo es mi mejor homenaje a Viktor Frankl.

Enlace al relato Lo que la vida espera de ti ” inspirado en este libro.

También tengo costumbre de dejar la sinopsis del libro, pero creo que es este caso no es necesario para hacerse una idea de lo que se encontrará en el libro.

Al final he decidido poner tan sólo algunas de las frases que anoté en las primeras 42 páginas de libro, por dos razones: no cansar y dejar que vosotros encontréis las vuestras.

Frases extraídas del libro:

“Aunque todos éramos conscientes que debíamos encontrar otra víctima para cubrir cada número borrado de la lista […] Allí nadie vivía sin que otro muriera…”

“Los mejores entre nosotros no volverían a casa”

“ Al atardecer nos explicaron el significado del juego del dedo. Se trataba de la primera selección, el primer veredicto sobre nuestra aniquilación o nuestra supervivencia”.

“Tan sólo poseíamos la existencia desnuda ¿Quedaba algún vínculo material con nuestra existencia anterior?”

“[…] la afirmación de Dostoyevski cuando define al hombre como el ser que se acostumbra a todo.”

“Creo que fue Lessing quien afirmó en una ocasión: Hay cosas que te deben hacer perder la razón, a no ser que no tengas ninguna razón que perder”

Y por si no os es posible encontrarlo en las librerías, he encontrado un sitio web desde donde lo podéis descargar en PDF y disfrutarlo, aunque no sea lo mismo que el papel. Descarga aquí

sábado, 14 de agosto de 2010

Lo que la vida espera de ti



Teníamos una regla no escrita en el campo de concentración: “no se impediría a nadie frustrar un intento de suicidio ya comenzado”. Eso a la práctica significaba que no se le cortaría la soga a ningún preso que estuviera colgado, por poner un ejemplo. Lo que sí debíamos hacer era trabajar en la prevención de suicidios, y más yo al ser psicólogo en mi otra vida; supongo que entendéis que quiero decir con mi otra vida. Llevo cuatro años encerrado en Auschwitz, cuatro años sin ver a mi reciente mujer y digo reciente pues hacía tan sólo dos semanas que nos habíamos casado cuando me separaron de ella sin ninguna razón aparente; y aquí sigo, intentando aportar mi granito de arena para que este infierno pueda ser un poco mejor si aceptamos la palabra en su amplio significado.
Pero a lo que iba, que tiempo no me queda mucho. Recuerdo a Marcus, un alemán fornido que llevaba algo menos que yo en el campo y que no era ni sombra de lo que había sido. Había perdido toda su musculatura; se podría decir que su cuerpo, como casi el de todos, era huesos y pellejos. El litro de sopa aguada que nos daban cada día para comer y con suerte un pedazo de pan, no podía alimentarnos de ninguna forma, y de ahí que Marcus estuviera como estaba.
Recuerdo que aquel día llovía a cantaros. El barro ya de por si molesto en los días de sol hacía casi imposible mantener de pie al salir de los barracones. Aquel día, los alemanes no tenían por costumbre comportarse así, nos permitieron quedarnos en “casa” ante la imposibilidad de poder trabajar en la construcción de la carretera que por aquel entonces estábamos construyendo.
Supongo que una cosa llevó a la otra, pues cuando trabajábamos casi no teníamos ni tiempo de poder pensar en nada, simplemente en seguir trabajando sin doblar la rodilla para que al día siguiente no te cambiaran de fila y te llevaran a las cámaras de gas. Pero cuando parábamos, todos nuestros fantasmas se nos aparecían.
Como decía, supongo que aquel día allí encerrado bajo el retumbar de las planchas que hacían las veces de techo, se le aparecieron todos sus fantasmas a Marcus y por duplicado ya que se acercó hacia mí y me dijo:
-Me voy a suicidar Viktor.
-Puedo entender lo que me dices, pero sabes que no lo comparto.
-Mi vida ya no tiene ningún sentido –me dijo desesperado y casi llorando, para continuar. –Llevo varios días pensando y pensando. ¿Qué sentido tiene seguir sufriendo? ¿Qué sentido tiene levantarse cada mañana a las 5 y llegar a las 8 de la tarde trabajando para los alemanes? ¿Qué sentido tiene simular que no cojeas cuando no te sientes los pies, cuando los tienes llenos de ampollas y te rabian como si los tuviera sobre el fuego para que no te seleccionen para la fila de la izquierda? Quizás sería mejor así; acabar de una vez por todas. –y se echó a llorar.
-Sabes que era psicólogo y que intentaré convencerte de que no lo hagas –le dije mientras pensaba que quizás sí tenía razón, que quizás sí fuera mejor así, dejar de sufrir, dejar este sin vivir, la desesperación del día a día.
-Lo sé –me respondió secamente.
-Y aún y así me lo has explicado.
-Quizás todavía quede una mínima esperanza. Quiero ver si de nuevo eres capaz de darle un sentido a todo esto.
-Me lo pones difícil. En realidad no importa el hecho de no esperar ya nada más de la vida. Lo que importa realmente es que la vida espere algo de nosotros. Como tú estás esperando algo de mí. –e hice una pausa para que pudiera asimilar lo que le había dicho.
Sentía que era demasiada responsabilidad para mi, pero en su día decidí que podría con ella, pero aquí en Auschwitz todo se magnifica de una manera tan y tan grande que no había día que llorara. Debía continuar, quizás era lo que la vida esperaba de mí, que siguieran intentando ayudar a los que me rodeaban sin mirar atrás, sin buscar ninguno sentido ni meta.
Al cabo de un minuto continué hablando con Marcus:
-En última instancia, vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a las cuestiones que la existencia nos plantea, cumplir con las obligaciones que la vida nos asigna a cada uno en cada instante particular sin buscar el sentido abstracto de la palabra existencia o vida. ¿Entiendes lo que te quiero decir? –pregunté buscando su complicidad.
-Creo que sí –dijo al cabo de unos segundos no sin tener tiempo para reflexionar.
-¿No es verdad que tienes un hijo que pudiste embarcar junto a tu mujer en el puerto de Hamburgo y que están sanos y salvos en EEUU?
-Supongo que sí, pues no he tenido noticias de ellos.
-Es normal que no hayas tenido noticias de ellos, pero eso no significa que no estén bien. Estoy convencido que es así. Eso es lo que la vida espera de ti, que te reencuentres con tu familia, que le des a tu hijo el cariño de un padre y a tu mujer el amor de un marido. Si te quitas la vida no lo podrás conseguir y lo que es peor, ellos tampoco lo podrán tener. Esa es la luz que te tiene que iluminar cada día al levantarte por muy oscuro que sea el día, por muy angustiado que estés.
Durante unos minutos nos quedamos en silencio. Pude ver como los ojos de Marcus se volvieron a encharcar y que mis palabras estaban haciendo el efecto deseado.
No creáis que yo no soportaba carga emocional en cada charla que mantenía. La soportaba y también me hacía preguntas al finalizarlas: ¿Quién era yo para entrometerme en la vida de los demás? ¿Quién era yo para dar esperanzas a los desesperados? ¿Quién era yo para asegurar que su mujer y su hijo se encontraban bien sin saberlo con certeza? ¿Y si no era así? ¿No sería peor la caída?
Pero no podía pensar en eso allí encerrado. Debía continuar.
Al cabo de esos minutos Marcus me preguntó:
-¿Y qué es lo que espera la vida de ti?


Texto inspirado en dos frases que aparecen el en libro de Viktor Frankl: “El hombre en busca del sentido” que en estos momentos estoy acabando de leer y del que haré una pequeña crónica.
Tengo que decir que el personaje de Marcus está basado en una real, pero que su nombre no es ese, aunque el de Viktor si que lo es.


miércoles, 11 de agosto de 2010

Ciudad de cristal, Paul Auster



Hacía tiempo que la veía en la estantería del comedor de casa e incluso algunas veces la cogí con curiosidad, pero no ha sido hasta hace dos días que me decidí a leerla.
Había leído antes novelas de Paul Auster como El libro de la ilusiones (2002) o La noche del oráculo (2004)

Paul Auster escribió Ciudad de Cristal en 1985 dentro de la trilogía de New York (Fantasmas (1986) y La habitación cerrada (1986)) donde intenta hacer una revisión de la novela negra y el género detectivesco.
En 1994 dos dibujantes de renombre Paul Karasik y David Mazzucchelli hacen una adaptación gráfica de Ciudad de cristal, que es la que he leído. Fue publicada en España en 1997 y se consideró una de las primeras novelas gráficas dentro del término Ikonologosplatt, como explica Art Spiegelman, creador de Mauss, en el prólogo.



¿Y de habla Ciudad de cristal? Del descenso del alma; del juego de máscaras, donde finalmente el protagonista se ve extraviado y llevado a los límites de la miseria; del desmembramiento del universo simbólico del personaje; de su propia degradación al punto de entregarse al final de manera tan natural; Daniel Quinn necesita huir de Daniel Quinn a través de William Wilson y, al mismo tiempo, a través de Max Work y más aún, a través del Paul Auster detective quien en un momento de la novela se encuentra con un Paul Auster escritor; un juego de personalidad que se asemejan a las matrioska rusas; del daño que puede hacer una llamada equivocada ( un error de nombres, la curiosidad que mató al gato, el intento de vivir una nueva vida, el intento de escapar de la suya anterior); de un hombre que juega a ser otros y a apoderarse del curso de otra vida para salvarla, logrando con ella conocer lo más bajo de la ciudad, lo más sórdido y cotidiano de sus calles. Una ciudad de cristal para ver a través de ella y para asistir cada tanto a su masa hecha añicos.

No sería justo si no dijera que estoy convencido que la novela original será mucho mejor que la novela gráfica y más viendo como trata el tema y conociendo la literatura de Auster. Así que recomiendo la lectura de la novela y si tenéis curiosidad podéis leer después la novela gráfica (no os llevará mucho tiempo).

Sinopsis

Quinn, que en otros tiempos fuera poeta y cuya mujer e hijo han muerto, vive en la más absoluta soledad, escribiendo novelas policíacas, despojado de toda ambición literaria y lejos de los fastos del mundo. Alguien lo llama varias veces por teléfono en medio de la noche, tomándolo por un detective llamado Paul Auster, y solicitando con desesperación su ayuda. Quinn, entre curioso y conmovido, decide al fin personificar al desconocido Paul Auster y concierta una cita. Conoce entonces a otro pálido poeta, que cuenta una historia aterradora: cuando nació, su padre, una combinación de místico y lingüista demente, lo encerró y aisló del mundo durante años para que pudiera hablar «la verdadera lengua de los hombres», aquella que olvidaron tras la construcción de la torre de Babel. Pero el niño fue rescatado y el padre recluido en una institución un manicomio, o quizás una cárcel, de la que ahora está a punto de salir. Y el hijo, que teme por su vida, desea que el detective Paul Auster o Quinn lo proteja.

sábado, 7 de agosto de 2010

Garoé, Alberto Vázquez-Figueroa



«Hay gente que hace cosas importantes para poder escribir libros. Yo escribo libros para tener dinero con el que hacer cosas importantes».

Estás fueron las palabras de Alberto Vázquez-Figueroa en la presentación de su nueva novedad literaria, Garoé.
Y es que escritores como él ya no necesita ni publicar, ni mucho menos hablar de sus libros, aunque como dice la frase inicial, necesita el dinero para poder cumplir con esos proyectos que siempre tiene en mente el escritor-inventor.
He leído que incluso viajará a EEUU para colaborar en el problema de la fuga de petróleo en el Golfo de México y que su idea es la siguiente explicada con sus palabras a modo de experimento: “coged un vaso, lo llenáis de agua, y vertéis un poco de aceite de cocina. Inmediatamente el aceite, igual que el petróleo, se coloca por encima del líquido elemento debido a su escasa densidad. Entonces podéis echarle encima un poco de harina. Es lo mismo que él pretende realizar pero con grandes cantidades de cemento especial sobre las concentraciones de petróleo.”

Y después de esta pequeña introducción sería bueno que hablara del libro, como diría Paco Umbral.
Lo primero que me sorprendió fue que el libro hubiera sido galardonado con el primer premio de novela histórica 2010 Alfonso X y dotado con 100 000 €. Supongo que alguien convenció al autor de que lo enviara a concurso, cosa que no es muy usual en él, y que con el dinero que ganara pudiera hacer aquello que tanto le gusta: ayudar a los demás. Fue, como digo, una grata sorpresa.

El general Gonzalo Baeza, un firme defensor de los derechos de los nativos, recibe de manos de su viejo amigo monseñor Alejandro Cazorla una misiva real en la que se le ofrece un importante cargo como gobernador de la isla de El Hierro. La intención de la Corona es acabar con la esclavitud y restablecer la justicia en el archipiélago, pero Baeza, inexplicablemente, rechaza el ofrecimiento, cuyos motivos se remontan a años atrás y porque regresar a la isla significaría retornar a un lugar y un pasado que Baeza lleva años intentando olvidar.

“Toda batalla tiene un fin y todo enemigo puede ser abatido, mientras que el océano siempre vuelve al ataque, por lo que nadie consiguió jamás ponerlo de rodillas.”

Vázquez-Figueroa fiel a su narrativa hace que Garoé tenga perfume de Cienfuegos con la isla, con los españolitos conquistadores, con los nativos, con los misterios y el cómo intentan mantenerse con vida en una isla que se asemeja más al infierno que al cielo.

Lo que más me ha gustado son las voces que utiliza en la novela; una primera en el presente donde el general Gonzalo Baeza le va explicando a monseñor Cazorla el porqué de su decisión de no retornar a la isla mientras se va viendo el día a día de los dos entre suculentas comidas, cafés y entretenimientos propios de la época; la segunda, el sargento Gonzalo Baeza en el pasado y todas sus aventuras (mejor desventuras) en la isla del Hierro junto a sus compañeros, los que se convertirán en sus enemigos, los nativos que lo acogerán como uno más y su amada (amor a primera vista).

De lectura ágil y rápido, sin nada superfluo y como se diría, yendo al grano, es una lectura totalmente recomendada para estás tarde de sopor, ya que, aunque parezca mentira, su lectura es muy refrescante.

Sinopsi (Contraportada)

Una historia de amor, muertes, conquista, tráfico de esclavos, una tragedia, un elemento misterioso por cuya posesión los hombres enloquecen, un ancestral secreto que durante siglos permitió a los habitantes de la isla de El Hierro superar todas las adversidades...Alberto Vázquez-Figueroa regresa a la escena literaria con una novela inolvidable donde la conquista de una tierra salvaje e inhóspita, la ambición desmedida por el poder y la riqueza y la magia que envuelve una misteriosa leyenda apasionará a sus millones de seguidores y sorprenderá a los pocos que aún no le conocen.



Os dejo un enlace por si queréis leer la leyenda en torno al Garoé: Leyenda del Garoé