domingo, 21 de noviembre de 2010

Egorrino Manifestum

 El viérnes estuve en un recital poético, donde Jaime Rodríguez no hizo disfrutar con su dramatización y dicción de su poema: Egorrino Manifestum.
No he podido resistir la tentación de publicarlo en mi blog y compartirlo con vosotros.



El egorrino es aquel que vive en su própio uso horario y espacio/tiempo. Siempre es la una, la una y un minuto, la una, un minuto y un segundo, la una y un minuto, un segundo y una centésima.

Su mundo no es cuadrado, ni siquiera redondo, logicamente es infinito. Todas las paralelas pasan por su mente y todos los meridianos por su cuerpo, siendo su corazón, el ecuador que palpita sonora y eternamente repetitivo, yo...mi...yo...mi...

Ama a Saturno como casi así mismo, puesto si éste debora a su hijo, el egorrino debora a sus ahijados. Se relame, se fascina, los hipnotiza con su increíble verborrea y sus bellos cantos de sirena. Revolotea de forma irremediable con su metafísica verbal.

El estruendo de su voz acaba haciendo un eco permanente en el momento que mueve su boca y habla de cosas, como, por ejemplo, la etimología del vocablo tezcatlipoca.

Es más famoso que Jesús y ah, claro está, que los Beatles pues.

Está en todos lados sin estar en ningún sitio. Sus bien intencionadas afirmanegaciones le convierten en el número pi de cualquier ecuación social que se tercie. El egorrino es el elemento que más pasión levanta en la matemática del status y jerarquía de bares.

La matemática, aquella ciencia en la cual algunos se dedican a restar. El Egorrino gracias a las potencias y multiplicaciones rompe cualquier posibilifad de logro estadístico. Ya que la probalidad muere ante su bienaventurada presencia.

Almuerza sediento de si mismo banquetes introspectivos en lugares con espejos invisibles y lujuriosos. Podríamos decir, que se trata de un hombre a una sombra pegada (Quevedamente).

Es tan, que bien podría crear una franquicia de ego-basura para todos nosotros, mediocres de terciopelo. Se llamaría Mc Prepotencia. Imaginen : "¿Quiere más atención con sus patatas fritas?"

Rico en riqueza, inteligente en la no inercia. Nunca crea, el egorrino hace art...art...art (achís) arte.

Jaime Rodríguez

jueves, 4 de noviembre de 2010

La creatividad se aprendre igual que se aprendre a leer

Ayer el diario La Vanguardia en su sección La Contra, publicó una entrevista a Sir Ken Robinson que me ha parecido muy interesante.
Quizás encuentro que se intenta "destruir" el sistema educativo actual, pero no se dan alternativas ni formas de hacer. No me acaba de convecer lo de dejar hacer, sin más, pero me ha hecho reflexionar y de ahí que lo publicite.
Espero que sea de vuestro interés.

Un día visitando un cole vi a una niña de seis años concentradísima dibujando. Le pregunté: “¿Qué dibujas?”. Y me contestó: “La cara de Dios”. 

¡...!
“Nadie sabe cómo es”, observé. “Mejor –dijo ella sin dejar de dibujar–, ahora lo sabrán”.

Todo niño es un artista.
Porque todo niño cree ciegamente en su propio talento. La razón es que no tienen ningún miedo a
equivocarse... Hasta que el sistema les va enseñando poco a poco que el error existe y que deben avergonzarse de él.

Los niños también se equivocan.
Si compara el dibujo de esa niña con la Capilla Sixtina, desde luego que sí, pero si la deja dibujara Dios a
sumanera, esa niña seguirá intentándolo. El único error en un colegio es penalizar el riesgo creativo.

Los exámenes hacen exactamente eso.
No estoy en contra de los exámenes, pero sí de convertirlos en el centro del sistema educativo y a las notas en su única finalidad. La niña que dibujaba nos dio una lección: si no estás preparado para equivocarte, nunca
acertarás, sólo copiarás. No serás original.

¿Se puede medir la inteligencia?
La pregunta no es cuánta inteligencia, sino qué clase de inteligencia tienes. La educación debería ayudarnos a todos a encontrar la nuestra y no limitarse a encauzarnos hacia el mismo tipo de talento.

¿Cuál es ese tipo de talento?
Nuestro sistema educativo fue concebido para satisfacer las necesidades de la industrialización: talento sólo para ser mano de obra disciplinada con preparación técnica jerarquizada en distintos grados y funcionarios
para servir al Estado moderno.

La mano de obra aún es necesaria.
¡Pero la industrialización ya no existe! Estamos en otro modo de producción con otros requerimientos, otras jerarquías. Ya no necesitamos millones de obreros y técnicos con idénticas aptitudes, pero nuestro sistema
los sigue formando. Así aumenta el paro.

Pero se nos repite: ¡innovación!
La piden los mismos que la penalizan en sus organizaciones, universidades y colegios. Hemos estigmatizado el riesgo y el error y, en cambio, incentivamos la pasividad, el conformismo y la repetición

No hay nada más pasivo que una clase.
¿Es usted profesor, verdad? Las clases son pasivas porque los incentivos para estar calladito y tomar apuntes que repetirá son mayores que los de arriesgarse a participar y tal vez meter la pata. Así que, tras 20 años
de educación en cinco niveles que consisten. ¿Es usted profesor, verdad? Las clases son pasivas porque los incentivos para estar calladito y tomar apuntes que repetirá son mayores que los de arriesgarse a participar y
tal vez meter la pata. Así que, tras 20 años de educación en cinco niveles que consisten en formarnos para unas fábricas y oficinas que ya no existen, nadie es innovador.

¿Cuáles son las consecuencias?
Que la mayoría de los ciudadanos malgastan su vida haciendo cosas que no les interesan realmente, pero que creen que deben hacer para ser productivos y aceptados. Sólo una pequeña minoría es feliz con su trabajo, y suelen ser quienes desafiaron la imposición de mediocridad del sistema.

Tipos con suerte...
Son quienes se negaron a asumir el gran error anticreativo: creer que sólo unos pocos superdotados tienen talento.

“Sé humilde: acepta que no te tocó”.
¡Falso! ¡Todos somos superdotados en algo! Se trata de descubrir en qué. Esa debería ser la principal función de la educación. Hoy, en cambio, está enfocada a clonar estudiantes. Ydebería hacer lo contrario: descubrir qué es único en cada uno de ellos.

¿La creatividad no viene en los genes?
Es puro método. Se aprende a ser creativo como se aprende a leer. Se puede aprender creatividad incluso después de que el sistema nos la haya hecho desaprender.

Por ejemplo...
Soy de Liverpool y conozco el instituto donde recibieron clases de música mi amigo sir Paul McCartney y George Harrison... ¡Dios mío! ¡Ese profesor de música tenía en su clase al 50 por ciento de los Beatles!

Y...
Nada. Absolutamente nada. McCartney me ha explicado que el tipo les ponía un disco de música clásica y se iba a fumar al pasillo.

A pesar del colegio, fueron genios.
A Elvis Presley no lo admitieron en el club de canto de su cole porque “desafinaba”. A mí, en cambio, un poliomielítico, me admitieron en el consejo del Royal Ballet...

Ahí, sir, acertaron de pleno.
Allí conocí a alguien que había sido un fracaso escolar de ocho años. Incapaz de estar sentada oyendo una explicación.

¿Una niña hiperactiva?
Aún no se había inventado eso, pero ya se habían inventado los psicólogos, así que la llevaron a uno.Yera bueno: habló con ella a solas cinco minutos; le dejó la radio puesta y fue a buscar a lamadre a la sala de espera; juntos espiaron lo que hacía la niña sola en el despacho y... ¡estaba bailando!

Pensando con los pies.
Es lo que le dijo el psicólogo a lamadre y así empezó una carrera que llevó a esa niña, Gillian Lynne, al Royal Ballet; a fundar su compañía y a crear la coreografía de Cats o El fantasma de la ópera con Lloyd Webber.

Si hubiera hecho caso a sus notas, hoy sería una frustrada.
Sería cualquier cosa, pero mediocre. La educación debe enfocarse a que encontremos nuestro elemento: la zona donde convergen nuestras capacidades y deseos con la realidad. Cuando la alcanzas, la música del universo resuena en ti, una sensación a la que todos estamos llamados.

LLUÍS AMIGUET



martes, 2 de noviembre de 2010

El mensaje


Buscó el rumor del mar
intentando satisfacer todos mis sentidos.


Colapso mi olfato con su sal.
Me siento reconfortado por la salazón del ambiente.


Lavó mis pies cansado en su agua.
Creo en su poder purificador.
Y es que a veces me cuesta seguir caminando.
Me siento fuera de una sociedad que ha perdido la brújula, el control.


Tengo miedo de ser yo el que no entiendo el mensaje
de ser yo el causante del problema al no adaptarme a los cambios sociales.


Afino mi oido.
Creo percibir un tímido mensaje.
Pero no consigo descifrarlo.
¿Qué me querran decir?  


Y al cabo de unos segundos,
es el mar el que me hace lo hacer llegar.
 Me siento en harmonía con el mundo.
Debo seguir luchando, debo seguir intentándolo
y cuando vuelva a decaer, volver al mar.


Fotografías: Sonia Flores