viernes, 31 de diciembre de 2010

Cinco recomendaciones para acabar el año


Última entrada del año.
Creo que ha sido un año que me he centrado mucho en la publicación de reseñas de libros y pequeños artículos, dejando un poco de lado mi faceta más creativa.

Si tuviera que pedir un deseo desde cruces de caminos sería poder tener el tiempo y la inspiración para continuar escribiendo pequeños relatos o embarcarme en la tan ansiada novela. Como os dije, tengo algunas cosas en borrador, pero no acabo de encontrar el momento de meterme de lleno. Sé el tiempo, sacrificio y dedicación que ello conlleva y por eso creo que tiene que llegar ese momento, tienes que notarlo y subirte al barco.

Y para cerrar este año quisiera hacer mis recomendaciones literarias. No seguiré ningún orden en especial.


Cosmética del enemigo: creo que es un libro de obligada lectura (gracias Andreu por insistir), ya que no he encontrado nada igual en tan pocas páginas. [Reseña]

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo: no podía faltar un libro de mi idolatrado Haruki Murakami en esta lista. No tengo reseña hecho pues hace tiempo que lo heí, pero considero, yo que me he leído todo lo que está traducido al castellano del autor, que es su mejor libro. Es gordito, sí, pero no os asustéis, merece muchísimo la pena.

Saber perder: todos los libros de David Trueba son fantásticos, pero éste, el último que ha publicado, creo que es el mejor. Una mezcla de personajes brutal que no dejará a nadie indiferente.

La tabla de Flandes: creo que es de justicia que en mi primera lista de recomendaciones ponga el mejor libro de Arturo Pérez-Reverte. Nunca más escribió algo igual.

La última respuesta: creo que es uno de los libros que más me han sorprendido este 2010 y por eso, si no lo tenéis controlado, vale la pena leerlo. [Reseña]


Creo que es una lista con cuatro libros clásicos y uno actual. Se podría alargar mucho más, pero para eso también está el Club de lectura. Allí podéis encontrar otros títulos.

Espero que la lista os sea de utilidad.

Y bueno caminantes que nos encontramos en el Camino: UTREYA y feliz entrada de año.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Cada siete olas, Daniel Glattauer


Sabéis, porqué alguna veces lo he dicho, que no me gusta publicar reseñas sobre libros que no me han acabado de gustar; de hecho este año he dejado de publicar bastantes, pues considero que no soy nadie para decir que un libro no me ha gustado, aunque tampoco lo soy para decir que me ha gustado, ¿no? Diciendo lo último no le hago daño a nadie.
¿Y por qué esta vez sí? Porqué lo prometí.

Creo que el gran sabor de boca que me dejo Contra el viento del norte, la primera parte, era difícil que pudiera ser superado por esta segunda. Quizás le tendría que haber hecho caso a Carmina y dejarlo para otro momento, o para nunca, pero el libro corría por casa ya que se lo regalé a mi compañera y a ella le había gustado, bueno, con matices, casi los mismos que voy a exponer yo.

En esa primera parte Daniel Glattauer supo sorprenderme con sus “diálogos”, con su frescura, con la novedad de cada uno de ellos. Por contra en Cada siete olas, creo que se ha repetido mucho y no sólo en la forma de la primera, si no en la misma novela. Las continuas idas y venidas de Leo y Emmi no tienen la misma fuerza, son muy similares, son esperadas, previsibles y llegó a cansarme. Tenía ganas de ir pasando páginas para llegar a algo nuevo, algo que me sorprendiera, algo que me hiciera abrir los ojos como en la primera. Pero no ha sido así. Incluso al llegar al esperado final, éste llegó como el que ya se ha comido un suculento pica-pica, un plato de sopa, medio cabrito y al llegar a los deliciosos postres se dice: “ya no puedo más”, y se come el delicioso pastelito de manzana que tanto le gusta sin disfrutarlo.

Creo que puede ser bueno descansar un tiempo después de la lectura de Contra el viento del norte para poder afrontar la lectura de Cada siete olas. Quizás así el interés del lector sea mayor y lo clichés no le suena a manidos.

Lo que más me ha gustado es el título, y no quería hablar de él por no romper la magia, pero como he visto que en la contraportada lo explica, aprovecho para ello.
¿Nunca os habéis quedado embobados mirando las idas y venidas de las olas en el mar? Yo sí y no hace tanto. Recuerdo perfectamente, aunque en aquel momento no fui consciente de ello, que teníamos que esperar un número de olas concreto para poder ver la espuma y así poder sacar una buena fotografía. No sé deciros si eran seis o siete, pero se dice que las seis primeras olas van sincronizadas, una detrás de otra, sin molestarse, en harmonía y que, a veces, es la séptima ola la que rompe, la que provoca un cambio, un salto, una oportunidad.

Cada siete olas tienes la oportunidad de comenzar de nuevo, la oportunidad de sorprenderte, la oportunidad de enamorarte para siempre.
El 1 de Enero llega la séptima ola para muchos, aquellos que no han tenido un buen 2010 y quieren pasar páginas. Adelante, ánimo, que la vida son dos días y no podemos pasarnos la mitad de ella pensando en la otra mitad.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Contra el viento del norte, Daniel Glattauer


Se está acabando el año y es ahora cuando noto que más estoy disfrutando de la lectura. Espero que esta reseña no sea la última del club de lectura 2010 en Cruces de Caminos.

¡Aún estáis a tiempo de comprar (tomar prestado) y leer uno de los libros más frescos, más directos y adictivos del panorama literario actual! Otros lo han intentado, pero no han logrado superar el reto de escribir una novela de principio a fin mediante correos electrónicos.

Hace unos meses, cuando salió publicado, lo tuve en mis manos y, como casi siempre durante este año, no me acabó de convencer la contra. Creo que no tenía ganas de leer la propuesta que me hacía un escritor austriaco, que no conocía nadie, del cual se publicaba por primera vez en España y que incluso no tenía Wikipedia en español. Pensé que sería una novela azucarada para aprovechar el tirón navideño y por eso la dejé en la estantería. Recuerdo perfectamente que el librero le dijo a una clienta: “llévatela, te gustará y en una sentada te la lees como el que no quiere la cosa”, pero ni por esas la compré aquel día.

Fue hace poco menos de 20 días, cuando mi amiga bloguera Carmina publicó su reseña sobre el libro y os aconsejaría que dejarais de leer esta y que directamente leyerais la de Carmina, ya que fue a raíz de su lectura por la que decidí comprárselo a mi compañera.
Cuando ví que en poco más de tres días se lo había leído y que había caído en un estado de adicción tal, decidí dos cosas: 1) Leerlo yo, 2) Comprarle la segunda parte (pues si no podía tener problemas en casa).
Atención, ahora no digáis: “como tiene segunda parte no me lo voy a leer”. Sería una gran equivocación, ya que éste como tal tiene un final redondo, y que final, aunque la propia inercia del libro y la fuerza de sus personajes os llevará a leer, creo yo, la segunda. Yo quiero saber más, no me puedo quedar así sabiendo que existe una segunda parte.
Es un final realista, como indica Carmina en su reseña; no es un final artificial; creo que es el final que tenía que ser para mantener la fuerza global del libro. Otro tipo de final hubiera hecho decaer esa globalidad.

Leo y Emmi son los protagonistas de la historia y todo comienza de la forma más sencilla; un correo enviado por error de Emmi a Leo. A partir de aquí comenzará una correspondencia electrónica que irá creciendo en intensidad y que el autor sabe controlar a la perfección. Y es que al escribir este tipo de libros se puede caer, de forma muy fácil, en querer explicar demasiado y perder la intensidad. Pero no es así. El lector va descubriendo correo a correo de formar mesurada quienes son Leo y Emmi y cuales son sus intenciones, así como la aparición de un tercer personaje: el marido de Emmi que juega el rol de la parte reflexiva del texto y que justamente es el contrapunto de ese equilibrio que antes comentaba.

Si la queréis encasillar en el grupo de las novelas románticas lo podéis hacer aunque yo no la considero como tal. Creo que tiene muchas más virtudes que ser una novela romántica. Sí, explica una historia que pasa del blanco al azul pasando por el negro y el gris, incluso el verde y el rojo tienen cabida. Múltiples matices que la enriquecen.

A mi lo que más me ha enganchado es la psicología de los personajes y el ir descubriendo poco a poco lo que piensan, como actúan, como actuarían, así como la fuerza de los diálogos y su dureza en algunos casos como lo son los de Emmi que es excesivamente dura y por lo que pedirá disculpas en múltiples ocasiones. Y es que no es fácil darle matices a los diálogos cibernéticos. El no ver la cara del otro y que no te la vean puede hacer que los mensajes se interpreten de formas variadas y provoquen problemas.

Y no me quiero alargar mucho más. Creo que ha quedado suficientemente claro que es una lectura que recomiendo; que es un regalo que poder hacer por estas fechas y que os hará quedar la mar de bien.

jueves, 23 de diciembre de 2010

El profesor, John Katzenbach


Conocí a John Katzenbach mediante la lectura de Historia del loco (2004) que me fascinó por completo. No sé porqué, pero nunca tuve el tiempo ni el momento de leerme su novela más conocida El Psicoanalista (2002) por el que se le reconoce mundialmente y del sus editores no dudan en recordarnos en cada nueva novedad editorial del autor que  lo escribió él como si no hubiera escrito nada más.
Varios de sus libros ha sido llevados a la gran pantalla: Llamada a un reportero (basado en El calor de la noche (1982), su primera novela y que me gustó); Juicio final (1992); y quizás la más famosa, La guerra de Hart (1999). Ahora mismo se está preparando la adaptación de La historia del loco.

Con John Katzenbach se ha hecho como con muchos otros escritores, se empieza publicando su mejor libro y luego se van publicando libros los viejos. Durantes los últimos casi cinco años ha sido así, por eso cuando vi una novedad de 2010 me tiré a ella. Y fue un error, lo tengo que reconocer.

Me siento bastante decepcionado con la lectura del Profesor, pues a mi entender aporta poco al panorama literario; su lectura se hace eterna al sobrarle demasiados detalles; el caso es totalmente predecible, incluido el final; no explota, como lo hizo en anteriores libros, la psicología de los personajes en si, lo hace mediante los muertos que rodean al profesor Thomas, personaje principal de la novela, y quizás una pega más, el título, creo que su elección no es nada acertada.

Larsson ha hecho mucho daño, tanto positivo como negativo (y no es momento de alargarme en ello, cosa que ya he hecho en otras entradas). Volver a escribir sobre el tema de los abusos a mujeres, y más en concreto, sobre el abuso a menores, es un tema manido literariamente en estos días, y es lo que ha hecho Katzenbach.

Ya he comentado que me tiré de cabeza al libro, igual que hice con la última novela de Reverte que tengo por acabar, pero me pareció interesante leer sobre un personaje al que se le daban unos meses de vida. ¿Qué iba a hacer en esos meses? Eso es lo que más me interesó y lo que no me ha sabido responder, como yo quería que me respondiera la novela. Sí, los dedica a buscar a una niña secuestrada que no conoce. ¿Por qué busca a una desconocida? Por la falta de familia. Su mujer se suicidó por no soportar la perdida de su único hijo y su hermano también hizo lo propio por razones distintas. A partir de ahí, los fantasmas de los tres personajes antes mencionados, van guiando a muestro protagonista y el cual va tomando decisiones a partir de lo que deciden los muertos. Es como su comité consultivo. Un poco surrealista, ¿no? Pero más que surrealista es cansino. Me ha aburrido mucho leer esas páginas donde el profesor Thomas era una mera marioneta de sus fantasmas y tenía que esperar que se le aparecieran para poder tomar decisiones (se pasa páginas llamándolos). Incluso los fantasmas tenían reglas, como la de no poder entrar en según que casas (un poco cómico, sí).

Jennifer es una adolescente que no está contenta con la vida que lleva y decide escaparse en múltiples ocasiones de su casa sin conseguirlo, tantas que incluso la policía lo toma como una rutina y no le dan ninguna importancia a su última desaparición. Pero esta vez es un secuestro, o parece un secuestro, ya que el único testigo es el profesor Thomas que tampoco sabe lo que ha visto.  

Y ya tenemos el argumento de la novela: chica secuestrada; pareja de malos que intentan sacar un provecho económico vía internet de la pobre; profesor que ve fantasmas y que intenta buscarla como si de su hijo muerto se tratara pensando que así volverá; policía que no entiende nada y no cree nada, y el toque del depravado sexual que iniciará al profesor en los sórdidos caminos de la pornografía.
Quizás una de las partes que más me ha interesado sea la vida de la policía, una mujer con dos hijas y con una vecina que se las cuida cuando tiene una emergencia, pero el autor pasa de puntillas sobre ella.

Más de 400 páginas donde en las 300 primeras no acaba de pasar casi nada, y previsible final en las últimas 40, como si tuviera prisa por acabar cuando no lo había tenido para explicar todas y cada una de las anécdotas de la familia de fantasmas. Cada acción del libro, por trivial que sea, tiene una explicación y eso hace que el ritmo se rompa constantemente, mala cosa para un thriller.

En definitiva, si todavía no habéis leído nada de Katzenbach, mejor empezar por La Historia del loco y dejar El profesor al final de la larga lista de libros publicados en 2010.


Enlace facebook del libro por si te ha gustado. Aquí

miércoles, 22 de diciembre de 2010

¡Quitadles las limosnas!


En estas fiestas donde todo el mundo se hace buenos propósitos existen ayuntamientos que tienen afán de protagonismo y aprovechan la falta de noticias de calibre para poder salir en los medios.
Uno de ellos es el de Albacete, que según contó La Sexta en su noticiario, ha decidido sacar un decreto por el que los municipales estarán obligados a quitarles las limosnas a los vagabundos.
De momento los municipales se han negado a hacerlo, pero estoy convencido que el mismo que ideó el decreto, pedirá que expediente a los municipales que se nieguen a cumplirlo.
En palabras de un vagabundo entrevistado:”Pedimos para poder comer algo, y no siempre caliente. Ahora si no nos dejan pedir, tendremos que roban; tendremos que ser malos. ¡Muy malos! –grito.”

¿Qué sentido tiene esta descabellada medida?
Yo he intentado verle alguna razón lógica, pero no he logrado encontrar ninguna. Quizás una podría ser obligar a los vagabundos a dejar las calles de Albacete y trasladarse a otras ciudades o pueblos y así hacer una limpieza encubierta de sus calles.
Otra más descabellada es quitarle a los mendigos unos pocos euros para ir llenando las arcas municipales (poco a poco se llena la pica).
No me quedó claro si además de quitarles las limosnas también les pondrán multas o no. Ya sería el colmo.

Quizás pegarán carteles como el que os muestro abajo haciendo cierta apología de la mendicidad:


O quizás las gente de a pie tendrá que ingeniárselas como el pelegrino:


Espero que alguien haga rectificar al concejal de turno.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Un pueblo solidario



Esta mañana puse la radio y me entró una gran alegría al escuchar que, una año más, el pueblo catalán hemos sido solidario. Inmediatamente supe que tenía que escribir una entrada en el blog explicándolo; segundos después pensé que debía decir que ya está bien de considerarnos unos tacaños, que ya cansan los chistes de la tirita o de la peseta, entre otros, pero eso empañaría lo que verdaderamente me impulsa a hacer esta entrada.

Cada año por estas fechas, y ya van diecinueve, la televisión autonómica de Cataluña (TV3) organiza una maratón solidaria. El tema de cada año tiene que ver con una enfermedad o grupo de enfermedades y desde la fundación de la Maratón se intenta recaudar fondo para que los grupos de investigadores no se vean frenados por falta de recursos económicos. Son, normalmente, proyectos a cinco años vista y de los que la Maratón y la propia TV3 en sus informativos o programas especiales nos tienen informados a la gran masa de donadores anónimos (el pueblo).

No es fácil que en los tiempos de crisis que corren se pueda hacer una buena recaudación, pero una vez más, el pueblo catalán ha vuelto a demostrar que es solidario como el que más batiendo todos los records de recaudación que se habían establecido hasta el día de hoy. Por la radio se ha comentado que ayer el programa televisivo cerró con 7.200.000 € de recaudación y que se espera llevar a los 8.000.000 a finales de Enero, ya que una vez acabado el programa se deja un mes más por si alguien quiere seguir haciendo su aportación.

¿Y dónde está el secreto que no encuentran los otros programas autonómicos o estatales? En la movilización de un pueblo. Desde la villa más pequeña, hasta la ciudad más grande, se ha instaurado, como si de una fiesta se tratara, las actividades de la Maratón que espontáneamente se organizan en todos los rincones de Cataluña y que poco a poco van elevando la recaudación (es como el cuento de la ratita que barría la escalerita y que encontraba una moneda cada día). También se comentaba en la radio que muchas de las 120.000 llamadas registradas el día de ayer para hacer donaciones, no eran de grandes sumas, la mayoría eran de 5, 10, 15 €, y esa es la gracia. Todo el mundo está concienciado, la Maratón es una más de las fiestas del pueblo, incluso se ha dicho que Montserrat Caballé la quiere llevar a la UNESCO para que sea patrimonio de la humanidad (o alguna categoría similar que tenga un reconocimiento mundial).

Creo que más que reconocimientos la conclusión que tenemos que sacar de todo esto es que en el fondo somos mucho más buenos de los que nos creemos. Y es que el estrés del día a día no nos deja escuchar nuestros corazones.

Felicidades a la Maratón una vez más.

viernes, 17 de diciembre de 2010

El adiós de la Pantera Rosa


Ayer nos dejó uno de los referentes de la comedia: Blake Edwards y no podía pasar por alto las grandes tardes de sonrisa y risas que me ha hecho pasar con sus películas.
Soy fan declarado de la serie de películas de la Pantera Rosa que he visto en múltiples ocasiones así como su recordada el Guateque.

Se puede considerar a Blake Edwards el descubridor de Peter Sellers el cual protagonizó múltiples películas bajo la batuta del director. Blake sabía sacar lo mejor de Peter, ya que según las malas lenguas, Peter era un tipo un poco especial y se le debía de tratar con mano derecha, cosa que el director supo hacer. Su relación se podría definir como de amor-odio y en palabras del propio director: "No, Peter no era un excéntrico. Oía voces, hablaba con Dios, tenía conversaciones diarias con su madre, que estaba muerta. Eso es locura". Queda dicho.

Tenía 88 años y estuvo acompañado de su familia y como no, de su mujer, Julie Andrews, la famosa Mary Poppins.

Desayuno con diamantes, donde contó con la laureada Audrey Hepburn con la que podríamos decir, que Edwards no sólo rodó películas cómicas, si no también dramas y películas románticas como la anteriormente mencionada y con bastante acierto.

Su última película fue en 1993. Fue una más que digna despedida de la Pantera Rosa titulada, El hijo de la Pantera Rosa y donde Roberto Benigni era el protagonista.

Y no dejó de hacernos reír como el día en que recibió, creo que muy merecidamente, el Óscar honorífico a toda su carrera. Os dejo el video que recuerda el momento. Vale la pena verlo.

Descanse en paz Blake Edwards. Siempre nos quedaran sus películas y por tanto su gran sentido del humor que en momentos como estos hace falta y mucho.

Deberes: ver el Guateque.

Os dejo con algunas escenas para recordar.

El inicio del Guateque, donde Peter Sellers no se enteró que debía morir al primer disparo.


La memorable escena del camarero borracho.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Esmorfias



Hoy me ha parecido curioso el reportaje que he visto en televisión en donde hablaban de las esmorfias. La verdad, nunca había oído hablar de ellas. ¿Vosotros sí?
Como creo que sois muchos los que estáis en la misma situación y la palabra tiene su gracia, permitidme que os la explique.

Esmorfias:
La palabra proviene del famoso Morfeo, Dios de los sueños, y es la síntesis del mundo de la superstición que existe en los juegos de azar con los sueños.

Me explico.
En 1844 se publicó el primer libro que trataba sobre ellas, Novísimo arte de jugar a la Lotería, y luego en 1858 se publicó el Manual del jugador de Lotería Primitiva —¿no os parece curioso que se llamara Primitiva ya en 1858? —.
En dichos libros se asociaba a cada objeto que aparecía en los sueños con un número y estos números se asociaban a su vez con una terminación de la Lotería de Navidad.
Los dos libros no se ponían de acuerdo, ya que asignaban números diferentes a objetos iguales, cuestión que puede hacer dudar a más de uno, pero que pasaremos por alto.

En aquellos tiempos, las esmorfias y las cábalas tuvieron una gran aceptación y eran utilizadas con regularidad por muchísimos jugadores de lotería —me hubiera gustado encontrar un sitio donde indicaran si lograron ganar algo, o no, aunque la verdad no tiene mayor relevancia, pues aquí lo que nos interesa es el concepto—.

Algunos de los números asociados a los sueños eran estos: si soñabas con un oso hormiguero, bendito sueño, significa que el número de la Lotería de Navidad acabará en 44; si soñabas con sexo, será que hace poco que lo hemos practicado o por el contrario mucho, debemos jugar al 69; si soñábamos con borrachos, el 14; si con una boda el 22, y así.

Total, que me ha hecho mucha gracia el reportaje y creo que es buena señal que los telediarios dediquen minutos a estas cosas, eso quiere decir que son las más importantes y no como el resto de año en que, por desgracia, las guerras, los asesinatos, la corrupción..., son el pan nuestro de cada día.


Yo creo que acabará en 2, que ya toca, aunque quizás es que he soñado con un lindo patito, ¿o era gatito?

sábado, 11 de diciembre de 2010

Lluvia de ideas

Dibujo: Andreu Romero
 
Hace más de dos años mi amigo Andreu Romero me hizo una portada alternativa a mi primera novela “Bajo el eucalipto”. Aquella portada inspiró le que se llamó “El rincón de los libros encontrados” y del que escribí tres relatos asociados a la idea. Por falta de tiempo, o por falta quizás de una idea clara, dejé aparcada la idea.

Pero la idea, la imagen ha venido de nuevo a mi y creo que de forma motivante y no quisiera dejar escapar la oportunidad de embarcarme de nuevo en la aventura de comenzar y acabar una novela.

Hoy mismo, junto con mi pareja, hemos estado haciendo lo que se llama una lluvia de ideas y el título a derivado en “El rincón de los libros olvidados” ya que hemos creído que podría dar mucho más juego para crear escenarios, personajes, aventuras,…

Os quisiera pedir vuestra ayuda, vuestro apoyo, en definitiva, para que esa motivación crezca aún más y poder iniciar el proyecto.
Quisiera que os añadáis a la lluvia de ideas, por descabelladas que sean, por irreales que parezcan, para así hacer crecer la idea entre todos.

Os he preparado una serie de preguntas motivadoras, vaya, eso creo, que no hay que responder como un examen (ahora se llaman controles) pero que en su globalidad pueden ayudarme y mucho a obtener vuestra ayuda.

¿Qué os sugiere el título? (sea uno u el otro)
¿Qué os gustaría que se escondiera bajo ese título?
¿Qué lugares, qué escenas imagináis?
¿Qué personajes, qué nombres pueden ir ligados?
¿Es un lugar físico o es una metáfora? ¿De qué?
¿Es más bien una idea filosófica?
¿Existe otro rincón? Por ejemplo, el de los libros muertos.

Espero con ilusión vuestros comentarios o los comentarios de los comentarios, ya que no teniendo una plataforma para poder hablar todos a la vez, podemos jugar con las respuestas de unos para completarlas, para mejorarlas, para matizarlas.

Y si surge algo publicable de todo esto, tener por seguro, que como mínimo saldréis en los créditos de agradecimiento.

Mil gracias, se que os estoy pidiendo mucho, pero creo que estas son las ventajas de un entorno 2.0 y que puede ser divertido.

Mil gracias de nuevo y sed bienvenidos al rincón del cruce de caminos.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Matar y guardar la ropa, Carlos Salem


Hace algo más de un año un compañero de trabajo me habló de su nueva adquisición: “Matar y guardar la ropa” de Carlos Salem. Yo le comenté que no había oído el nombre del libro ni del autor y que no le podía indicar nada al respecto. Él la había escuchado en una radio local y se decidió a comprarla.
Después de su lectura, mi compañero de trabajo, estaba entusiasmado y me dijo que me lo podía prestar para leerla. Aquellos días iba un poco cargado de libros y quehaceres y le dije que lo tenía en cuenta y que llegaría el día en que la leería.
Y por suerte así ha sido.

Debo decir, nada más empezar esta pequeña crítica, que “Matar y guardar la ropa” es uno de los libros que más me han entusiasmado este año. De lectura ágil, fácil, fresca, divertido, amena, como el propio autor dice cuando en los agradecimientos se acuerda del gran escritor de novela policíaca Andrea Camilleri:

…el camino de la sencillez es el más complejo y también el más divertido.

Tanto es el agradecimiento del autor al escritor italiano que uno de los personajes de la novela lleva su nombre. Es uno de los puntos geniales que tiene el libro, sobre todo, cuando Juan, el protagonista, tiene una charla con Camilleri y este le explica como debe afrontar el echo de escribir una novela policíaca. No tienen desperdicio esas páginas. A mi personalmente me ha motivado muchísimo para poder iniciar el anhelado proyecto de escribir una novela policíaca algún día.

-A ti lo que te gusta es matar y guardar la ropa – me decía siempre el viejo Número Tres

La novela está llena de simbolismo y de enseñanzas. Durante toda la novela el protagonista recuerda el pasado junto a su maestro en el arte de matar, el viejo Número Tres. Estás conversaciones, esas vivencias me parecen muy acertadas a la hora de darle ritmo/descanso a la novela y sobre todo, saber el porqué Juan lo tuvo que matar. Esperas en cada momento que te explique los motivos que tú lector intentas adivinar.

La verdad, casi siempre, es una mierda, solía decirme el viejo Tres. Dicen que te hace libre. Pero algunas verdades pueden matarte.

Otro punto fuerte, también muy simbólico e importante en la novela, es la cueva que Camilleri le enseña a Juan. Es como un refugio espiritual donde escapar del mundo y lograr la paz. Camilleri le dice a Juan que sólo le tiene que enseñar la ubicación de la cueva a alguien muy especial.
Juan se la enseñará a su hijo pequeño que está pasando una preadolescencia y necesita más que nunca a su lado la figura paterna (Juan está separado de Leticia desde hace tres años y por cuestiones laborales pasa poco tiempo junto a sus hijos. Además está ha rehecho su vida con un famoso abogado y están en el proceso de aceptación familiar).
Los problemas familiares son otro punto fuerte de la novela, ya que nos encontraremos con divertidas escenas, pues no lo he dicho hasta ahora, pero el escenario de la novela es un camping nudista donde se encontraran codo con codo, Juan, los niños, Leticia y el juez. Supongo que os podéis imaginar la escena de toda la familia en pelota picada sentada alrededor de una mesa de camping a la que han invitado una tía buenorra que se ha hecho amiga de Juan.

Exijo que al final de la novela pueda vivir sin mentiras, saber si soy Juanito a el Número Tres. Saber. Vivir. Amar. Aunque duela, aunque pueda morir tratando de conjugar esos verbos.
Si a una novela con una buena trama, un buen ritmo y unas sonrisas se le añade un buen que os hago desde ya.

“Matar y guardar la ropa” es una de esas novelas que en un momento de crisis lectora te hace revivir las ganas de leer. A mi me ha pasado y debo deciros que ahora que estoy comenzando una nueva novela la hecho de menos y tengo aquella sensación de tedio con la lectura que tengo entre manos; espero que pase.

Que disfrutéis del camping nudista. Y no tengáis vergüenza de mostraros al mundo.




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martes, 7 de diciembre de 2010

La caída de los gigantes, Ken Follett


Debería decir que por fin me he acabado la última novela de Ken Follett (1017 páginas), pero lo que realmente debo decir, es que por desgracia se acabó, aunque por suerte, “La caída de los gigantes” está incluida en una trilogía que no me perderé.

Es muy fácil banalizar el trabajo de los escritores de best sellers criticando su forma de escribir, su repetición de contenidos, su superflua escritura, o por decirlo de otra forma, la poca personalidad que pueden tener normalmente.
Yo creo, como muchos, que los escritores de best sellers comen a parte en las librerías y que si uno se acerca a uno de ellos no es por encontrar nada nuevo, simplemente por el hecho de pasar un buen rato. Existen momentos así para los que, como a mí, le gusta buscar nuevos escritores y experimentar nuevas sensaciones, pero no podemos dejar de lado que la gran mayoría de los lectores buscan una lectura fácil, entretenida, y no se preocupan por la forma. De ahí que dichos escritores tengan tanto éxito y puedan crear envidia sana, que no es el caso. Utilizando las palabras un famoso escritor de provincias y articulista de otro famoso diario de provincias: “prefiero mil lectores que se lean de verdad mis libros que millones que lo llevan debajo del brazo para alardear de su lectura sin hacerlo”.

Quisiera romper una lanza en favor de Ken Follett, ya que sí, es un escritor de best sellers, pero no sólo eso. En “La caída de los gigantes” he podido conocer algunos entresijos de la Primera Guerra Mundial, que claro está, tenía ganas de conocer. He podido vivir la caída del zarismo en la gran Rusia; el como por primera vez se consiguió el voto de la mujer en Inglaterra; las condiciones de trabajo en las minas escocesas de principio del siglo XX; saber que Lenin no era un tipo muy simpático de por sí y como el poder corrompe a los que parecen más nobles; el como la clase obrera, con su constancia, poco a poco consigue mejoras laborales, y tantas otras cosas que podría haber encontrado en otros libros, pero no de forma tan amena como en este.
Y es que Ken Follett sabe hilvanar, como nadie, historias paralelas que hacen disfrutar al lector, además de informar. Nos hace viajar desde Escocia a Londres, pasando por París, Berlín, San Petesburgo o Moscú, metiéndonos en las malolientes trincheras de esa Primera Guerra Mundial o en los embarrados campos de batalla a la horilla del río Somme
El escritor es mucho más conocido por “Los pilares de la tierra” o por “El mundo sin fin”, pero yo no me cansaré de decir que el mejor Follett es el que escribe sobre temas casi contemporáneos como demostró en sus novelas: Alto riesgo (2001), Vuelo final (2002), o la genial, En el blanco (2004), entre otras y que os recomiendo.

Me ha gustado la explicación que hace el autor sobre la regla que sigue al novelar acontecimientos históricos: “o bien la escena sucedió, o bien podría haber sucedido; o se pronunciaron esas palabras, o se podrían haber pronunciado. Y si encuentro algún motivo por el que la escena no podría haber tenido lugar en la vida real, o por el que las palabras no podrían haberse pronunciado, la elimino”.

Ken Follett siempre tendrá sobre si la sombra de “Los pilares de la tierra” y de ella nunca se podrá librar, aunque él lo intente, aunque supongo que esa sombra también le ha venido muy bien, pero no para las críticas, pues muchos lectores recuerdan la sombra y no el presente. Quizás sea que no se han vuelto a leer ningún otro libro del autor. Que mal pensado que soy.