jueves, 10 de marzo de 2011

Derecho de admisión


El otro día decidí irme a dormir antes de tiempo, estaba en una despedida de soltero. Las razones fueron dos, principalmente. La primera, tenía que coger el coche y creí que no me merecía la pena entrar en la discoteca y perder mi tiempo; y la segunda y más importante, llevaba el pelo suelto (tengo un poquito de melenita, jeje) y llevaba mis usuales botas de montaña y me dijeron que lo tendría complicado para entrar. ¡Y eso me cabrea!.

Al día siguiente se lo expliqué al padre de mi pareja y me explicó la siguiente historia que a él se la explicó su padre que la vivió en primera persona.

Un hombre muy rico quiso entrar en un pub a tomar una copa. Por lo que parece, el que permitía o no la entrada a local no lo conocía y no le dejó entrar por ir con pantalones cortos y chancletas, además de ir descamisado enseñando todo el pelo que tenía en el pecho.
El hombre rico, que nunca supuso que eso sería un problema, ya que estaba acostumbrado a hacer lo que le venía en gana, se enfadó muchísimo. Así que decidió encarga un traje hecho con billetes de mil pesetas.
Una vez acabado el traje, se plantó en la puerta del pub y le preguntó al mismo chico si podía pasar. Éste no le puso problema: “Bienvenido señor. Si quiere tiene una consumición pagada.”
El hombre no entró. Se dio la vuelta y entró en una casa cercana donde se puso la misma indumentaria que la primera vez que no lo dejaron entrar y volvió a la puerta del pub.
“Buenas noches le dijo. Supongo que no tendré ningún tipo de problema para entrar ya que hace unos minutos, con una sonrisa de oreja a oreja, me dijiste que entrara y que además tenía una copa pagada. Venga vestido como venga, soy la misma persona. Supongo que lo entiendes, ¿no?”
Y el chico le dejó entrar en el local, aunque días más tarde dejó de trabajar en aquel local.


¿Qué narices se creen los propietarios de los locales nocturnos? ¿Se les tiene que dejar que elijan a dedo quién entra y quién no a sus locales? ¿Por el simple hecho de llevar el pelo suelto te tienen que negar la entrada? ¿Qué pasa, que tienen miedo de que propague una enfermedad contagiosa?
Me indigna la “ley del derecho de admisión”, me indigna.
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