jueves, 28 de abril de 2011

Presencia


Cerró los ojos durante unos segundos. Tan sólo sentía el nervioso latir de su corazón.

Los volvió a abrir. Seguía allí.

Los cerró de nuevo con más fuerza.

-Vete, vete, vete -susurró hasta en veinte ocasiones.

Y no exenta de miedo pudo comprobar que había desaparecido.

Esa era su rutina cada noche antes de acostarse.
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