lunes, 9 de mayo de 2011

Momento #11: sobre la improvisación y la influencia

El Momento de hoy está extraído de un artículo que publicó Guillem López en su blog Leyenda de una era( Del realismo a la fantasía)

Yo he extraído dos párrafos de él que me han parecido muy interesante, todo el artículo lo es y por eso os dejo el enlace, pero estos párrafos en particular provocaron mi reflexión y mi respuesta en su blog y quisiera compartirla con vosotros.

“las influencias están ahí, como el sudor pegajoso de los muslos en las noches de verano, el regusto amargo del café, la falta de fe, el ostracismo por sentencia, el eterno sarcasmo o la vengativa espalda dolorida. Son cosas que van con uno, aún sin pretenderlo”

“Sea como sea, yo tan sólo improviso. El gran demiurgo carece de un plan sagrado y, extrañamente, nada escapa a ese plan. El plan es que no hay plan. Cada vez que la pantalla chisporrotea e ilumina la formación de combate de las teclas, con su ordenado y despótico fascismo, yo improviso sobre lo aprendido, recuerdo lo que me dijeron o aquello que leí y anoté en algún lugar importante que se desvaneció en la memoria indeleble.
Leer, escribir, improvisar, vivir.”

Sus palabras me hicieron recordar un programa de TV donde dos cómicos se sentaban en un sofá y comenzaban a hablar de cualquier cosa. En otros momentos del programa, hacían que el público escribiera palabras, las metían en una bolsa y el azar hacía que improvisaran un diálogo en clave de humor sobre aquella palabra o frase.

Creo que a la mayoría de los escribimos nos pasa un poco igual (esta entrada es una muestra de ello). Sí, improvisamos, pero lo hacemos sobre la base de aquello que hemos vivido, de aquello que hemos leído, sentido o soñado.
Nuestro camino cultural es amplio, por suerte, y eso hace que nuestras improvisaciones no sean meras improvisaciones. Están sustentadas por nuestros pasos en esta vida.

Imaginemos que una persona, desde su nacimiento, ha permanecido recluida, apartada del mundo, sin conexión alguna con el exterior, sin libros, y casi sin conversación. ¿Creéis que esa persona podría escribir, en el caso que hubiera aprendido a ello?
Yo creo que difícilmente lo conseguiría. A eso me refiero con el camino recorrido.

Y abusando, de nuevo, de las palabras de Guillem: Leer, escribir, improvisar, vivir.
Publicar un comentario