jueves, 11 de agosto de 2011

Piezas desequilibradas de Darío Vilas


Darío Vilas no es un desconocido para mí. No tengo la suerte de conocerlo en persona, pero sí su trayectoria literaria cuando, rondando 2007, me topé con sus relatos en la web tusrelatos.com (Darío en tusrelatos), donde yo también participaba, y con el que compartir incluso relatos a dos manos. Más tarde llegaron otros proyectos, pero nos desviaríamos muchos del tema.
Lo que os quiero decir es que eso no va ha ser un impedimento para que sea igual de sincero con la reseña que ahora os presento, aunque si noto un cierto cosquilleo en la manos cuando la tecleo. Pero no es nerviosismo ni responsabilidad, es la emoción de poder reseñar el libro de un amigo.

No es tarea sencilla ponerle nombre a una antología. Creo que ha sido un acierto total el escoger Piezas desequilibradas para ésta, pues son las dos palabras que hacen encajar a la perfección el puzzle de historias desgarradoras y al borde del abismo escritas por la pluma de Darío.

En Piezas desequilibradas, Darío demuestra que es un gran relatista. Domina el arte del inicio, nudo y desenlace. Sabe encontrar las palabras adecuadas para enganchar la atención del lector en las primeras líneas de los relatos; sabe combinar las frases para explicar la trama si que nada sobre, sin que nada falte, y sobre todo, es un maestro en los acabados, donde la mayoría de los relatistas fallan, él te deja con la boca abierta y una extraña sensación que te hace pensar, y eso a mí me encanta.

Se nota que es una antología trabajada, artesanal, y desde el primer momento, pues me ha encantado la dedicatoria que les hace a su mujer y su hijo; un juego de palabras preciso, la primera pieza del puzzle.

La lectura de Piezas desequilibradas no es fácil, y no por su lenguaje, sino por la dureza de algunos pasajes, por el tono directo, desnudo, sin tapujos, sin subterfugios. Estoy convencido que ha muchos os sorprenderá esa fuerza ya desde el primer relato. Os aconsejo que cojáis aire antes de comenzar su lectura.

“¿Cómo podría yo negar nada a esos ojos color miel que te violan el celebro cuando embisten con furia sus súplicas, como descomunales penes que salen proyectados de sus pupilas?”

Esa es una de las grandes virtudes de esta antología. Existen pocos libros hoy en día escritos como éste está escrito. El propio autor, de forma casi sutil, nos hace adoptar una postura nada fácil delante de lo que sucede; nos vemos casi forzados a juzgar a los personajes, y creo que ninguno de ellos es culpable de nada, y si lo es, será de ser un perdedor.
Darío consigue todo esto hablándonos en primera persona, provocando que el lector se sienta el personaje y que lo trate como real.

Mientras leía Piezas desequilibradas me han venido imágenes fugaces y un recuerdo. Esos sucesos me dan pie a escribir que Darío es como el Tarantino de la literatura. Recuerdo perfectamente la sensación que me generó ver Pulp Fiction, de estreno y en versión original. Después de leer Piezas desequilibradas puedo decir que la sensación ha sido muy parecida.

No quiero escoger entre ninguno de los relatos. Está claro que tengo mis favoritos, pero sería hacerle un flaco favor a la antología y a ese puzzle tan bien pensado que nos ha regalado Darío con su escritura.

He estado buscando en Wikipedia si Darío tenía una entrada, y, o no tiene, o no la he sabido buscar. Desde aquí quiero animarle a hacerla, pues creo que su futuro literario va a ser muy bastó y productivo. Estaría bien ir recopilando en esa entrada sus publicaciones, sus participaciones en otros libros, sus entrevistas, sus reseñas. Sinceramente, creo que la merece. Espero que nos informe si lo lleva a cabo.

Y no me quiero extender más. Os dejo con dos enlaces. El primero por si queréis comprar el libro on-line ; el segundo por si queréis formar parte de la familia de Facebook del libro.


Y para acabar, no he podido dejar de copiar este párrafo en la reseña escrito por Javier Cosnava en el periódico asturiano Cuencas Mineras Alto Nalón:

“Dicen que Umberto Eco va a reescribir “El nombre de la rosa” para hacerla accesible a ese nuevo lector al que asustan las frases subordinadas y que cuando lee una metáfora cierra el libro pensando que Proust se ha reencarnado y está metiéndole una de sus viejas magdalenas por los ojos. Por suerte para nosotros, todavía quedan por ahí algunos Darío Vilas dispuestos a demostrarnos que escribir es un arte y no un parodia repetitiva que se puede comprar en un Todo a 1 Euro.”

Corred la voz.


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