viernes, 16 de septiembre de 2011

¡Indignaos! de Stéphane Hessel


Siempre me lo quise leer, pero nunca llegaba el día. Otros libros se colaban antes, hasta que una mañana me cruce con el noventagenario Hermano Guillermo del que celebramos aquí su 90 cumpleaños.
La conversación fue sencilla y no tenía ninguna pretensión de hablar del libro. Pero ya avanzada el diálogo, Guillermo me dijo:
-Si algunos de nuestros alumnos se mostraran indignados con el comportamiento de alguno de sus compañeros, las cosas nos irían mucho mejor. Tenemos que educar en la indignación bien entendida y utilizarla cuando sea necesaria y no como un recurso fácil.
Sus palabras me llegaron a lo más hondo. Cuanta razón tenía. Cada día nos encontramos más alumnos sin ningún tipo de motivación que no sea narcisista. Y así, queridos caminantes, las cosas no pueden ir bien de ninguna manera.
Después de eso me contó que se había leído ¡Indignaos! de Stéphane Hessel y me lo ofreció para que lo leyera.

Y así fue como llegó a mis manos lo que yo definiría como una manual de la indignación; las primeras piedras para motivar al pueblo a levantarse e indignarse y sobre todo, para que sea la juventud la que se levante de forma pacífica y reclame sus derechos, como decía Guillermo.
Yo me hago la siguiente pregunta: ¿Sabemos cuáles son nuestros derechos? ¿Sabemos cuáles nuestros deberes?
La respuesta a estas dos preguntas es de suma importancia para indignarse correctamente. Lo demás podría caer en el yoismo y no serviría de nada.

Lo que más me ha gustado del libro, y sé que ahora me pueden crucificar por ello, es el magnífico prólogo de José Luís Sampedro. Creo, y otra vez me estoy arriesgando mucho, que con leer el prólogo tenemos suficiente para saber que es indignarse y como indignarse.

También creo que el libro de Hessel se me queda corto en muchos aspectos. Como he dicho, es un alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica, pero muy general.
Si todos miramos durante unos segundos a nuestros alrededor nos daríamos cuenta que tenemos muchos motivos para indignarnos y casi ninguno está contemplado en la regla. Pero esto no le quita mérito. Las pruebas: el levantamiento del 15-M.

Os dejo con algunos Momentos del libro:

“[…] el poder del dinero, tan combatido por la Resistencia, nunca había sido tan grande, insolente, egoísta con todos[…]”

“La peor actitud es la indiferencia, decir “paso de todo, ya me las apaño”. Si os comportáis así, perdéis uno de los componentes esenciales que forman a un hombre”

“Está claro que, para ser eficaz hoy en día, se debe actuar en red, aprovechar los medios modernos de comunicación”

“Ya es hora de que la preocupación por la ética, por la justicia, por el equilibrio duradero prevalezcan. Puesto que los más graves riesgos nos amenazan. Y pueden llevar a su término la aventura del humana en el planeta que podría volverse inhabitable para el hombre.”

“Crear es resistir”
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