miércoles, 26 de octubre de 2011

1Q84 Libro 3 de Haruki Murakami


Muchos dijeron en la presentación del libro que este era el proyecto más ambicioso de Murakami. Yo no lo creo así, pues si lo tuviera que creer, dejaría de leerlo.

1Q84 Libro 3 no es, ni de largo, la mejor novela de Murakami, y ni mucho menos la peor, pero creo que en ciertos momentos, sobre todo a partir de la mitad, le comienzan a sobrar algunas páginas. Va claramente de más a menos. Recuerdo perfectamente cuando inicié su lectura, pocos minutos después de comprarlo, y me dije: “la madre que lo parió”.
Pero ese júbilo se fue apagando a medida que transcurría la novela. Lo siento, y parece mentira que yo esté escribiendo esto de Murakami, pero es lo que he vivido.

Los amantes de Murakami encontraran en la novela todos y cada uno de los elementos que le han hecho famoso. Creo que no se deja ni uno por utilizar: los gatos, las dualidades, las rimas sutiles, el sexo descrito sin mascaras, los mundos paralelos, las referencias a los cuentos de otros autores, la filosofía de café, el pop, el rock, el jazz, adolescentes en fuga, familias desestructuradas, conspiraciones, política, religión, y los que me dejo. Todos ellos conforman un puzzle de difícil encaje.
Creo que los que han comentado que se ha querido dar un homenaje, no andan desencaminados. Yo esperaba mucho más, y no sé hasta que punto era necesario un tercer libro. Quizás acortando los otros y este la cosa hubiera sido mejor, pero…

El ritmo es lento, más de lo normal. Los escenarios minimalistas: el piso donde se esconde Aomame de las garras de Vanguardia; la habitación del hospital donde está ingresado el padre de Tengo; el piso cueva desde donde Ushikawa, el detective, vigilará. Tan sólo éste último, y en la primera parte de la novela, le da un poco de ritmo, de intriga, de acción. Lo demás es esperar a que, como dice la contraportada, Aomame y Tengo, cada uno a su modo, sigan deseándose en la ausencia y buscándose al más puro estilo Murakami, casi sin moverse del sitio, aislados.
Tendremos que esperar al final para ver la resolución, para saber si el pasaje de Alicía (las escaleras por donde bajo por primera vez Aomame) son o no la puerta de entrada al mundo real y la forma de escapar del 1Q84 o como Tengo le llama: la ciudad de los gatos.

Antes he hablado del sexo. Os tengo que decir que aquí está descrito al más puro estilo japonés, para que después digan que están demasiado influido por lo inglés. Es triste, decadente, sin fuerza, sin gracia. Te sientes preocupado por los efectos psicológicos que le puedan causar a los personajes. El detective en concreto dice que es como ir al supermercado: que cada quince días le paga a la misma y andando. Y de Tengo, pobre Tengo. Si ya en los dos primeros libros fue literalmente violado, en este tampoco se salva.

No me acaba de convencer el mundo 1Q84. En muchos pasajes no se me ha hecho creíble. En otros ha desaparecido, se ha difuminado. Y que decir de la tortura de las dos lunas.

Os dejo con el enlace a la reseña de los dos primeros libros.

Y no os preocupéis, que cuando Murakami saque otro libro, ahí estaré al pie del cañón para defenderlo.
Publicar un comentario