domingo, 16 de octubre de 2011

Cuando Susanah llora de J.J.Castillo


Siempre comento que no hace tanto tiempo que me puse con la lectura de libros del género zombi, pero os puedo asegurar que ahora mi bagaje es bastante amplio y puedo atesorar que novedad tras novedad el género se reinventa a si mismo.
J.J.Castillo lo ha vuelto a conseguir.
Estoy convencido que quién lea “Cuando Susanah llora” le podrá poner la etiqueta de novela del género zombi, pero también estoy convencido que le podrían poner muchas más por la riqueza de la historia, por su manera de narrar, por su forma de construir los diálogos o por lo que nos hace sentir.
Yo creo que nos deberíamos acostumbrar a no etiquetar los libros. Tendríamos que dejar que sea el propio lector el que viva su experiencia para así poder prestarle mucha más atención a los llantos de Susanah. Esos mismos que nos mantienen en vilo durante toda la novela, y que a mi personalmente me han preocupado mucho cuando me costaba sentirlos.

Recuerdo cuando tuve el libro en mis manos y vi la maravillosa portada de Alejandro Colucci que invita a saltarte todas las previsiones de lectura que uno se crea. Incluso le dije al autor por Facebook: “en 10-15 días tendré la reseña”.
Pues no ha sido así.
Desde la primera página me he sentido arrastrado por la atracción de la prosa de J.J.Castillo y no he podido dejar de leer hasta terminarlo. Cuando suceden esas cosas te preguntas: “¿y ahora qué leo?”


Hacía tiempo que una novela no me fascinaba tanto. Creo que la su construcción poliédrica es la principal causante. En la figura geométrica, como metáfora, podemos encontrar que los personajes, muy bien trabajados y definidos, forman las caras de la figura, el argumento los vértices, la trama las aristas y Susanah el corazón.
Hacer que una figura así encaje a la perfección no es fácil, pero cuando uno lo consigue como lo ha hecho J.J.Castillo, diríamos que estamos ante la fórmula perfecta para que un libro funcione.
Ya lo decía la escritora Pilar Pedraza en la portada, y no le faltaba razón: “Cuando Susanah llora encantará a los amigos de la muerte y de la vida, y sobre todo a los que aman una novela bien narrada”.
Pilar nos indica una de las claves argumentales de la novela: la búsqueda de la vida, en contraposición de muchas novelas del género que se asocian más a la muerte, o que lo venían haciendo.
Es en el capítulo final y en su epílogo, fantásticos los dos, donde aflora más esa búsqueda como conclusión de todo el periplo que los personajes han sufrido.
J.J.Castillo no se ha centrado en lo que los zombis podrían aportar, si no que lo ha hecho en los vivos podían hacer y su interactuación con los caminantes para salvar su pellejo y sobre todo, a sus familias. Que gran importancia tiene la familia en toda la novela.
El amor también se dejará ver entre las páginas de la novela. Ya dice un estudio estadístico que la probabilidad de hacer el amor después de ir a un entierro es más alta que en cualquier otro momento. Pues imaginaros lo que llegan a vivir los personajes siempre pisando el borde del abismo que separa la vida de la muerte. Creo que ese amor también es parte de ese fresco perfume que desprende toda la novela. Pero que nadie busque desgarrador sexo. He hablado de amor, del blanco, del puro.

La ubicación de toda la novela pienso que es un acierto. El autor crea un mundo donde los personajes y él se sienten a gusto, pero lo más interesante es que esos pueblos, esas ciudades, podrían estar perfectamente, a pocos kilómetros de nuestras casas. Esa cercanía hace que la red invisible de atracción hacia el lector se expanda y provoque una mayor conmoción al identificarse uno con alguno de los personajes y situaciones. Es lo que llamaríamos: qué haría yo.


La ambientación es otro acierto: oscuros bosques plagados de árboles donde esconderse o ser sorprendido, trenes sin retorno, pueblos donde las calles destilan un frío y inquietante silencio, una barbacoa que dará mucho juego y donde se podría invitar a Sócrates, y lo que más me ha gustado, el guiño a Alicia en el país de las maravillas y su túnel; toda una metáfora a un nuevo mundo, a la vida.
Creo que dentro de la ambientación añadiría la lengüeta de presentación del autor. La he encontrado original, novedosa, atrayente. Ese misterio que rodea al escritor estoy convencido que os acompañará durante toda la novela, y una vez finalizada, todavía le daréis vueltas: ¿Beberá té en casas encantadas? ¿Estará realmente aislado del mundo? ¿Sale a aullar en las noches de luna llena cual lobo feroz?
Creo que nunca sabremos si es verdad o no lo que allí se cuenta, pero como digo, te lleva como un imán a la lectura por aquella sana curiosidad de conocer al personaje y sus historias escondidas entre las montañas.

Hace unos días publicaba el escritor en su Facebook que le habían comentado que su estilo recordaba a King y a Tarantino. Yo de King he leído poco, por desgracia, pero sí he visto casi todas las películas de Quentin y puedo decir que sí, que se puede ver a un Tarantino tras la pluma de esta novela. La fuerza de las escenas, y sus continuos cambios, que en ningún caso provocan nauseas, crean encontradas sensaciones que enriquecen la lectura.
También nos podría hacer recordar a Max Brooks y su Guerra Mundial Z en cuanto a la construcción de los capítulos y el protagonismo de los personajes en ellos. Pero eso os lo dejo a vosotros.


Y ya para finalizar, y no alargarme más, no quería olvidarme, creo que es de justicia comentarlo, el gran trabajo editorial y la apuesta tan firme que realiza la Editorial Dolmen. Creo que sin ellos hubiera sido difícil conocer a tanto nuevo escritor que nos hace y hará pasar más de una agradable velada.

El olor a cera colapsa tus fosas nasales.

Y Susanah llora desconsolada.


Y como no, también la podréis leer en H-Horror:
"Cuando Susanah llora" en H-Horror.com
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