domingo, 2 de octubre de 2011

El árbol de la vida


Siempre me han gustado las películas que no son fáciles de ver. Por eso, cuando leímos en un periódico de renombre la reseña de “El árbol de la vida”, nos dijimos: “esta puede ser para nosotros”.
De lo que no me di cuenta es que el director, Terrence Malick, es el mismo que filmó “La delgada línea roja”, y recuerdo perfectamente que ha sido la única vez que me he ido de un cine sin acabar la película. Creo que si me hubiera dado cuenta ahora no estaría escribiendo esta reseña.

Siempre soy muy respetuoso con el trabajo de los demás en mis reseñas. Voy a intentar seguir siéndolo, pero os tengo que decir que la experiencia ha sido única y espero que irrepetible.

A partir de aquí os podéis encontrar algún SPOILER. Así que sois libres de seguir leyendo.

El inicio de la película tiene un buen tono. Nos plantea la argumentación de la película. ¿Cómo superar la muerte de un hijo a temprana edad?
Creo que están acertados los primeros quince minutos. Yo por lo menos me metí de lleno en la trama. Pero de repente, al director le viene bien realizar un documental tipo Nacional Geografic durante casi 45 minutos. Sí, lo que leéis, 45 minutos.
Al principio las imágenes poéticas te gustan y vas viviendo la metáfora de la búsqueda del por qué, de la búsqueda de la explicación, de que Dios diga algo.
Cuando han pasado 30 minutos ya no sabes dónde mirar.

Lo mejor llega cuando entre unas malezas sale un dinosaurio. Miré a mi pareja y los dos nos preguntamos lo mismo: “¿Nos hemos perdido algo?” Pero no. Al director le vino bien explicar “El árbol de la vida” desde sus inicios, así que pasamos 10-15 minutos entre dinosaurios a santo de nada.

Y nace Sean Penn, vaya ,el niño que después será Penn. Eso es otra. ¿Cómo se puede poner a un actor en el cartel como si se tratara de un protagonista cuando sale menos que el dinosaurio que antes he comentado? Un simple reclamo publicitario. O en otras palabras: un engaño.
En ese punto del nacimiento, se pueden disfrutar de los mejores minutos de la película, pero el daño ya está hecho, y más cuando el director tiene la ocurrencia de acabar la película con otros 15, insufribles, minutos de poéticas imágenes.

Y ya, vemos la luz y todos comentos.

Pensando que era un tipo raro he mirado por Internet y me he encontrado con algunas encuestas (algo sospechoso que se hagan encuestas sobre una película, con eso está dicho todo) Pero como no podía ser de otra forma, al 50% le ha gustado y al otro 50% no.
Pues nada, que soy del 50% que no.

Ahora os toca decidir a vosotros.

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