jueves, 20 de octubre de 2011

Momento #22: El zen de Stalin


¡Confiesa que has sido tú!


¿Has oído hablar de la prueba final que debía pasar un interrogador de la policía secreta de Stalin?
-No.
-Lo metían en una sala cuadrada. En la sala sólo había una pequeña silla de madera, sencilla, normal y corriente. Entonces su superior le ordenaba: “Consigue que la silla confiese y redacte el acta de su confesión. Hasta que lo logres, no darás un paso fuera de esta sala”.
-¡Qué historia más surrealista!
-No, no es en absoluto surrealista. […] Stalin erigió un sistema paranoico, y ese sistema se cobró la vida de unos diez millones de personas […]
[…]
-Y dime, ¿qué clase de confesión podían arrancarle a la silla de madera los aspirantes a interrogadores?
-Es una pregunta sobre la que merece la pena reflexionar […] Como un koan* del budismo zen.
-El zen de Stalin.

*¿Cómo suena una palmada hecha con una sola mano? (N.del T.)


Momento extraído del libro de Haruki Murakami: “1Q84. Libro 3”
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