martes, 1 de noviembre de 2011

Instinto de superviviente de Darío Vilas

[Reseña #37_2011] 
[Exclusiva: La primera reseña publicada del libro]

Instinto de superviviente es la primera novela de Darío Vilas y ha sido publicada en la prestigiosa Línea Z de la editorial Dolmen.
El propio autor la define como su obra más ecléctica y a todos los efectos, como un survival horror, una novela de supervivientes en medio de un holocausto zombi. También explica que, para los tiempos que corren, es una novela corta, y es cierto que es así, pero yo opino que, otros las hacen más largas y llenas de paja. A Instinto de superviviente no le sobra ni una página. Se lee de un tirón, provocando, como las buenas salsas, que todos los tonos de las emociones se degusten casi en un mismo instante, provocando una agradable reacción de placer.
Recuerdo la sensación que tuve cuando leí sus últimas páginas; me quedé como embobado; con buen rollo en el cuerpo, como se suele decir; todo ello provocado por la redondez de los extras que incorpora la novela.
En un inicio, como un magnifico prólogo firmado por Javier Pellicer. No es un prólogo a la usanza. Es una historia que nos provocará ciertas incertidumbres, y con ellas entraremos en la novela. Es un perfecto calentamiento para que no nos lesionemos con el intenso inicio de la novela.
Y si el extra del inicio es bueno, los dos extras del final son mejores (y atención, no leerlos antes que la novela, pues contienen mucho spoiler). Creo que sin esos dos extras, la novela sería otra, y no me habría dejado tan buen gusto de boca. El primero es una nota del autor donde nos remarca y explica algunas cosas más sobre la novela, y sobre todo, nos anuncia lo que vendrá (tengo la sensación que aún será mejor); y el segundo, son unas reflexiones, firmadas por Alejandro Castroguer, que enriquecen, y mucho el texto.

Darío en su puesta de largo como novelista, no quiere quedarse atrás y ser uno más que escribe novelas del género zombi. Él quiere aportar su granito de arena, como antes los hicieron Loureiro, Sisi, Mateo, Castillo, Garduño,…, y crea una nueva criatura que llamará mucho la atención. Quizás la primera vez os pase desapercibida, como algo casual, como algo divertido, a la par que curioso, pero estoy convencido que la segunda no será así. A mí personalmente, la nueva criatura me ha parecido más inquietante que los propios zombis.
Seguro que queréis saber más sobre ellas, pero el propio autor se autocensura en las entrevistas para no desvelar nada sobre ella, y no seré yo quién desvele algo que el autor no quiso desvelar. Lo que sí dice es que: “en la cubierta ahí un guiñó a la criatura”. Yo creo que es difícil de percibir, así de primeras, pero una vez la lees, aún le da más importancia al trabajo de Alejandro Colucci, el ilustrador de la portada, que ha hecho, como siempre, un magnífico trabajo.
Otra aportación que quisiera destacar son los retazos de humor que tan sabiamente sabe colocar el autor, y que me ha hecho recordar al mejor humor negro de Andrea Camilleri y su Montalbano. Puede parecer mentira que leyendo un survival horror podamos sonreír; yo lo he hecho, y de ahí el valor que le doy.

Instinto de superviviente es una novela de personajes, donde los zombis juegan su papel, pero se encuentran en un segundo plano. No es la primera vez que me lo leéis. Los muertos vivientes son la cazuela donde se cuece el estofado. No es la carne es sí. Está claro que sin zombis la novela sería otra, quizás una novela negra y de ahí que también pueda enganchar a muchos más lectores.
Estoy de acuerdo con el autor, después de leer sus anteriores trabajo, en que su prosa en Instinto de superviviente es más limpia, más pausada, más convencional, y no con ello de menor valor literario. Darío nos tenía acostumbrados a una gran fuerza en cada frase de sus relatos. Es complicado mantener ese ritmo, esa fuerza durante una novela. Creo que incluso sería contraproducente para el lector que acabaría por dejar la lectura cansado de no tener ningún descanso.

Hemos leído repetidas veces la palabra: instinto. Y es que Darío nos muestra como el instinto nos puede nublar; como lo irracional se puede convertir en racional, en convencional; como para llenar un vacío uno se puede llegar a convertir en un depredador. El instinto aletargado sale a la luz para, de alguna forma, redimir los pecados del pasado.


La novela también contiene algunas sorpresas más. Supongo que se puede explicar, sin que suponga un spoiler, que existe un giro argumental sorprendente a mitad de novela que rompe con los esquemas que el lector se había generado, aunque en el fondo sabía que algo no iba como tenía que ir.
Os puedo contar, que mientras leía pensé que me había vuelto loco. Incluso reculé y busqué las evidencias de mi cordura y encontré las pruebas: No estaba loco. Allí había gato encerrado. Pero no lo pude descubrir hasta, como he comentado, la mitad de la novela. Todo está milimetrado, muy estudiado por Darío.
Ahora lo puedo ver sentado en un butacón, degustando café, y riéndose de mí.

Quisiera seguir explicando cosas, como el guiño que le hace a un “Cansino histórico” muy famoso, pero os lo dejo para vosotros, para no desvelar mucho más.

Y me quedo con las ganas de saber qué personaje es el que salió de forma espontánea, es decir, que el autor no lo tenía dentro de sus planes, y que, como comentó en una de sus entrevistas: “por méritos propios se quedó”. Podría hacer mis cábalas, pero mejor le preguntaré al autor en privado.

Y ya para finalizar.
Creo que cuando acabas una novela y empiezas a pensar en lo que les sucederá a los personajes en el futuro, es una muy buena señal; la novela a calado en el subconsciente de lector. Conmigo lo ha conseguido.
Tengo ganas de descubrir ese nuevo mundo creado por Darío y de nombre Lantana. Tengo ganas, como no, pues viví su nacimiento en primera persona, de pisar de nuevo la isla Simetría. Javier Pellicer ya demostró, en su novela “La sombra de la luna”, la posibilidades que tenía la ciudad de Amalgana (inspirada en Simetria) y el propio Darío junto a Rafa Rubio en “Imperfecta Simetría”, las posibilidades que la isla podría tener. Una isla decadente, y según cuentan las crónica, expulsada de la península por albergar toda clase de corrupción y horror humano; con sus propios diablos, a los que seguramente le sumaremos los muertos vivientes y los diablos de los personajes. Todo un puzzle de difícil engranaje, como asegura el autor en una de sus entrevistas.
El autor también nos avisa de que: “puedo decir que la segunda será una novela muy distinta de Instinto, sin un solo personaje en común, y con un tono y estilo que tienen poco que ver. También será necesariamente más larga. Solo puedo decir que estoy trabajando en ella, y que estoy disfrutando como nunca de cada parte del proceso de creación.”
Así que deberemos esperar a la tercera parte para saber el devenir de los hechos, para saber que les sucede a los personajes de la primera parte.
Allí estaremos y lo contaremos.


Ficha de la novela en la Editorial Dolmen y enlace para poder conseguirla.


Esta reseña fue publicada en exclusiva, hace un día, para  Cultura Hache
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