lunes, 19 de diciembre de 2011

Violetas de marzo de Philip Kerr


Hace más de 20 años que se publicó, pero hasta hace unas semanas no me había fijado en ella. Fue gracias al Twitter y la propuesta, totalmente improvisada de @AramysRomero, de compartir su lectura en dicho portal.
La metodología era sencilla: el que quería comentaba alguna frase, impresiones, y demás, mediante el hashtag #violetasdemarzo para así ir creando una corriente de información.
Ya se sabe que es difícil compaginar las lecturas pendientes con las nuevas propuestas, pero yo me decidí a hacer un alto en el camino y meterme de lleno en su lectura motivado por los comentarios que iban dejando los compañeros. Y no me arrepiento, pues ha sido todo un descubrimiento: novela negra (que sabéis que me apasiona) en el Berlín nazi (tema que siempre me ha gustado) y en medio de las olimpiadas (que decir). Creo que una mezcla que prometía y que no me ha defraudado.

Violetas de marzo es una novela que estaba dentro de una trilogía llamada Berlin Noir. El autor escribió esas tres novelas de 1989 a 1991. Lo más curioso del tema es que, en 2006 retomó la historia del detective Bernie Gunther, ex miembro de la policía criminal alemana (Kripo), luego detective privado para un lujoso hotel (Adlon) para más tarde trabajar por su cuenta, y escribió seis novelas más, la última de ella, en 2011 y que aún no se ha publicado en España. Así que todo un filón, para los que como a mí, nos gusta leer una serie completa de novelas y tener la oportunidad de recibir nuevas.

La novela esta situada en el Berlín de 1936, justo antes de la celebración de los Juegos Olímpicos, donde un negro, Jessie Owen, haría sonrojar al mismísimo Hitler.
Philip Kerr sabe meternos de lleno en esa época tocando con mucho acierto múltiples teclas y temas que nos harán entender lo que se vivía, lo que se respiraba en el Berlín de aquel año. Tan sólo por eso, merece la pena leer la novela. Pero tiene mucho más.
El descubrir a todo un portento como es Bernie Gunther. Me ha parecido disparatado, inteligente, apesadumbrado por la falta de su esposa, solitario, leal, pero sobre todo divertido. En muchas ocasiones he sonreído ante las salidas que tenía el personaje. El humor negro que destila la novela no se asemeja en nada al de Camilleri y su Montalbano, es mucho más improvisado, más creíble, menos forzado, pero tampoco quiero entrar en batallas entre dos autores, uno del que tan sólo he leído esta novela y que me ha causado una grata impresión y otro del que he leído casi veinte novelas y que casi siempre me divierte y entretiene.
Y volviendo un poco a la descripción de lo que podéis encontrar o sentir, creo que las primeras sesenta páginas son geniales, de esas que te enganchan, de esas que toda buena novela tiene que tener, con un primer capítulo de presentación del personaje demoledor, y que encontré a faltar después; y sin ánimos de explicar nada que no se pueda explicar, y que reencontraréis al final y supongo que en próximas entregas.
Bien es cierto, y por poner una pega, es que hacia la mitad de la novela el ritmo decae un poco, pero todo se compensa con el sublime final, donde nuestro Gunther pasará por una de esas experiencias que nunca debieron de suceden y que Kerr tiene la valentía de relatarnos sin ningún tipo de mascaras.

La trama de la novela se torna más complicada a medida que avanza, ya que no es fácil enlazar tantos personajes históricos y con tan sucio pasado, pero creo que Kerr lo consigue y hace que el lector disfrute con ella, aunque no para ello el lector tenga que hacer un esfuerzo por mantener la atención.

Estoy convencido que, en cuanto tenga tiempo, me pondré con la segunda, pues me he quedado con ganas de saber algunas cosas más sobre Gunther, y sobre todo de disfrutar y reírme con él.

Y para acabar, os dejo lo tweets que publiqué mientras leía la novela, por orden de aparición, para que os hagáis una mejor idea de lo que va la cosa:

“Qué investiga? Cualquier cosa, excepto divorcios.” #violetasdemarzo. Caerás una vez pero no dos

“Bebe Klares. No deje que esto le engañe. Solo lo uso como enjuague; lo que pasa es que soy demasiado perezoso para escupirlo.” #violetasdemarzo

"Abrió un mueble bar que parecía rescatado del Titanic" #violetasdemarzo lleno de buena ironía.

"Se puede decir mucho mirando los zapatos de un cliente. Es lo único que he aprendido de Sherlock Holmes" #violetasdemarzo va sobrado

"Me desperté con un sabor a bragas de puta en la boca" #violetasdemarzo toma metáfora. Me ha hecho sonreír. Muy bueno el ritmo de la novela

"Me estoy acostumbrando a pasar sin aire, quién sabe cuándo nos prohibirán a los judíos que respiremos oxígeno" #violetasdemarzo

"Deja de amasar palabras y bésame, idiota" #violetasdemarzo nuestro detective es un gigoló de tomo y lomo. Sorprendido estoy.

"No tenía sentido dejar 200 marcos para la policía en el cadáver. Cogí 150 para cubrir los gastos de mi batín" #violetasdemarzo sin escrúpulo

"Los escritores prohibidos están en las librerías. Para que los turistas no piensen que la represión es tan severa." #violetasdemarzo
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