sábado, 30 de abril de 2011

Momento #9: sobre el dolor


El Momento de hoy está extraído de la primera novela de Albert Espinosa, El mundo amarillo.

He elegido este Momento por el hecho que me ha recordado como superé los malos momentos, que existen, cuando haces el Camino de Santiago.
Alguna vez os he comentado que lo he realizado entero en tres ocasiones (Roncesvalles, Sevilla e Irún) y una parcial (Cabo San Vicente (Portuga)). Pues con toda esa experiencia llega un día que la cabeza no te tira y por ende las piernas.
Albert nos habla de dolor. Yo creo que también podría hablar de dolor o de desbloquearse emocionalmente.
Espero que os guste y que lo podáis aplicar como yo lo he hecho sin leerlo.

“No existe la palabra dolor. Los pasos…

1. Busca palabras cuando pienses en dolor. Busca cinco o seis que puedan definir qué sientes, pero que ninguna sea dolor.
2. Cuando los tengas, piensa cuál es el que define mejor qué sientes; ése es tu dolor. Ésa es la palabreja que define lo que sientes.
3. Cámbiala, obvia la palabra dolor y coloca la nueva. Dejará de dolerte y podrás sentir con fuerza esa nueva denominación. Ese sentimiento”

jueves, 28 de abril de 2011

Presencia


Cerró los ojos durante unos segundos. Tan sólo sentía el nervioso latir de su corazón.

Los volvió a abrir. Seguía allí.

Los cerró de nuevo con más fuerza.

-Vete, vete, vete -susurró hasta en veinte ocasiones.

Y no exenta de miedo pudo comprobar que había desaparecido.

Esa era su rutina cada noche antes de acostarse.

martes, 26 de abril de 2011

Apocalipsis Z de Manel Loureiro


Nunca había leído una novela del género zombie, o como se les llama en España, No Muertos y tengo que decir que me ha gustado mucho la que hoy os voy a reseñar.

Creo que me he acercado al género básicamente por dos motivos: el primero es el que yo llamo “El efecto The walking Dead”. La serie que se pasó por La Sexta me gustó bastante y en ella puede comprobar que los No Muertos era una excusa para poder hablar de muchos otros temas, es como las novelas negras donde el caso es la excusa para poder hablar de sus personajes; la segunda causa a mi acercamiento es la recomendación que me hizo alcorze en su blog El Errante.

La novela no era desconocida para mí. En su día la vi en casi todas las estanterías de las librerías, pero como ya os he comentado, el género no me atraía y nunca la tuve en mis manos. Sé que tuvo mucho éxito y que hoy en día se la considera una novela de culto entre los amantes del género.

Apocalipsis Z es una historia que se generó en un blog ( Blog donde se gestó la historia). Su autor fue publicando entradas que cada vez eran más seguidas y eso provocó su salto al papel donde siguió teniendo una gran aceptación, tanta que se publicó una segunda parte “Apocalipsis Z: Los días oscuros” y una tercera que está a punto de salir “Apocalipsis Z: la ira de los justos” (si queréis estar al día de esta tercera entrega  clicar Aquí).

Y entramos en materia después de poneros en antecedentes. Creo que la mejor forma de hacerlo es un texto extraído de la propia novela:

“El recuerdo de mi casa, de mi vida, del mundo entero antes de que se desencadenase el caos me traspasó como una daga. Echo de menos mi casa. Echo de menos mi trabajo, mis amigos, mi vida, pero sobre todo echo de menos a mi familia. […]
A lo largo de todo ese tiempo he procurado mantener mi mente ocupada con mi propia supervivencia y no pensar mucho en todo ello. Cada vez que lo he hecho, en un momento u otro, he tratado de autoengañarme pensado que seguramente estarían cómodamente instalados en algún refugio seguro. […]
Ahora sé que todo eso es mentira…Esos seres de ultratumba están por todas partes y han llegado a todos lados. No hay ningún sitio seguro y nadie está a salvo. Todos los supervivientes estamos sumergidos en un inmenso cubo de mierda y los bordes del cubo están desesperadamente lejos.”

La novela está dividida en tres grandes partes (que no desarrollaré para no joder la trama), pero sí que os quiero decir que la primera es la que más me ha interesado y la que más me ha inquietado. En esa parte el autor describe como poco a poco todo el mundo se contagia y como los No Muertos se multiplican. Él está sólo en su casa. En un principio tiene comunicación vía Internet, pero al final también la pierde y decide escribir su diario en papel para así no volverse rematadamente loco, y no es fácil leyendo lo que le sucede.
La segunda parte baja de intensidad para volver a subir en la tercera y última, desembocando en un final abierto que da pie a la segunda parte de la entrega.

Una novela totalmente recomendada para los que, como yo, se quieran iniciar en el género. No tengáis miedo, no os defraudará.

Os dejo el enlace a la reseña que hizo alcorze en su blog:


Club de Lectura 2011
Libros leído del 1 al 10 (al final del post)
- 11 - Apocalipsis Z - Manel Loureiro

lunes, 25 de abril de 2011

El día después

¿Qué hará un escritor el día después de un Sant Jordi?
Esa fue la pregunta que me surgió nada más levantarme el día 24 e inmediatamente me hice mi propia película de los hechos.

Me imaginé a Albert Espinosa levantándose tarde, las doce pasadas, preparándose un suculento desayuno, uno de esos de domingo pero al cuadrado, se tienen que recuperar fuerzas, y mientras se tuestan las tostadas, recuerda que tiene un CD en su mochila de mano, aquella que siempre le acompaña allí donde va.
Le cuesta unos minutos encontrarla, pues no recordaba donde la dejó ayer. Casi se le queman las tostadas, pero el aparato es más inteligente de lo que parece y salta, claro está, si lo tienes bien ajustado.
Mira el CD. Unas imágenes le vienen a la cabeza, son de dos personajes que se lo entregaron ayer por la tarde. No está acostumbrado a recibir regalos y mucho menos cuando es él el que regala su firma.
Lo desenvuelve y encuentra una nota dentro escrita a lápiz dándole las gracias por todas las palabras que ha dejado impresas en sus libros muchas de las cuales han servido de reflexión y ayuda a mucha gente. Él sabe que es así, pero siempre viene bien que te lo recuerden y más una persona que nada tiene que ver con él, una persona anónima.
Coge el CD y lo pone para escucharlo mientras desayuna.

El desayuno le sabe a gloria y más acompañado por aquella música. No tiene prisa por acabar, quiere seguir disfrutando de ese momento, de esa relajación que ayer le faltó.
Alarga el desayuno hasta ver cómo se apaga la música. Recoge la mesa, abre el ordenador portátil donde siempre escribe, y vuelve a poner el CD.

Tiene una novela a medias y le gustaría escribir algunas páginas más. Se siente animado, pero antes de hacerlo visita el myspace de la cantante y le deja un mensaje de agradecimiento por el regalo y por su música.

Y se deja llevar por la música y comienza a escribir sin parar páginas y más páginas.

domingo, 24 de abril de 2011

Uno de nosotros

¿A quién se le ocurre ir a Barcelona un St.Jordí que cae en sábado y en Semana Santa? Pues a nosotros.

Salimos del metro que nos acercó al centro de la ciudad y nos miramos diciéndonos que estaríamos mejor en casa. La aglomeración de gente era de una magnitud que podría llegar a agobiar al más tipo más zen del mundo. Teníamos que cambiar, reconducir nuestra forma de afrontar el día. Nos dijimos que dejaba de ser el día del libro y pasaba a ser el día de la paciencia. Sin ella podríamos morir en el intento de disfrutar.

Antes de salir de casa nos hicimos una lista con las horas, ubicaciones y escritores que nos haría ilusión ver. Ya allí, establecimos un plan para poder abarcar el máximo. Nos es que hubiera muchos de los que seguimos habitualmente, pero teníamos claro que queríamos ver a Albert Espinosa (yo estaba convencido, como así fue finalmente, que sería el gran triunfador del día). También nos hacía gracia ver a Sergi Pámies, a Chufo Llorens, a Matthew Tree, a Elvira Lindo, a Mathias Malzieu y alguno que otro más.

Comimos al lado de la Casa del libro con la intención de estar puntuales a la hora de la firma de Albert Espinosa.
El escritor llego puntual enfundado en una cazadora amarilla (supongo que dentro del marketing y su Mundo amarillo). Intentó hablar con la gente e incluso firmó un libro a un chaval que iba con muletas, pero rápidamente los servicios de seguridad le dijeron que tenía que sentarse en su sitio y portarse bien.
Nos sentíamos enlatados como sardinas y no teníamos ni la más mínima referencia de donde empezaba la cola para la firma y mucho menos, donde acababa. Perdimos al autor entre la mole humana. Intentamos abrirnos paso:
-Mira el de azul, se intenta abrir paso a codazos –sentí que decían.
El de azul era yo, pero de codazos nada de nada. Simplemente es que soy un poquito grandullón y mi propia inercia hacía que la gente se moviera tanto por delante como por detrás. Era como las olas que forma una barca que se hacen más grande a medida que se separan de ella y te pegan en la cara.
Yo no quise contestar, aunque lo hubiera podido hacer ya que no estaba molestando a nadie. Como dije, decidimos que sería el día de la paciencia.
-¿Por favor? –nos dirigimos a uno de seguridad. -¿Dónde empieza la cola para la firma de Espinosa?
-No preguntéis dónde comienza, si no donde acaba. Creo que no os dará tiempo a llegar. Él está una hora y luego se va a otro sitio.
Miramos hacia donde nos indicó el segurata. No llegamos a ver el final de la fila. Así que decidimos irnos al siguiente punto de firma, pero ya llegábamos tarde. La cola estaba formada y era un poco más pequeña que la anterior, pero igual de terrorífica.
-Vamos delante del FNAC –nos dijimos.
Aún faltaban más de dos horas para que llegara el escritor. Iba a ser nuestra oportunidad, pero la gente no es tonta y muchos de ellos seguro que pensaron los mismo que nosotros.

Al llegar, la cola estaba formada. Nada que hacer, pero teníamos ganas de entregarle un regalo al escritor.
-No nos podemos ir así. Tenemos que recodar este día por algo más que la masificación de gente –nos dijimos.
Nos colocamos justo por donde salía la gente después de la firma. Justo en frente de nosotros se sentaría el escritor. Teníamos una situación privilegiada, pero tan sólo para verlo.

Y llegó. Esta vez con diez minutos de retraso, que no son muchos después de ver como estaba el tráfico en la ciudad y de ir de hora en hora de una tienda a otra.
En esta oportunidad estaba más alejado del público, aunque algunos no se resistieron al verlo y gritaron:
-¡Albert! ¡Guapo!
Yo sentí un poco de vergüenza ajena ante aquel panorama. El escritor era más que una estrella de rock. Seguro que así se sentía.
Se le veía cara de cansado. Estoy convencido de ello, ya que las firmas comenzaron a las 9 y eran las siete pasadas con una única pausa para comer.
-Tenemos que hacerlo ahora.
Mi compañera había traído uno de sus CD (alguna vez os he dicho que es cantautora. Filthy Sally) y tenía muchas ganas de regalárselo, además de dedicarle una palabras, pero comprobando que no sería posible, le escribió una nota y la metió en el CD.
-¿Perdón? Se lo podría dar a Albert –le preguntamos al de seguridad.
-Yo no me puedo mover de aquí.
No costaba tanto. Estaba a dos pasos. Creo que puso demasiado celo en su trabajo.
Decidimos que se lo pediríamos a la primera persona a la que le firmara un libro. Y así fue.
La mujer fue muy amable, ni se lo pensó. Se acercó a Albert. Se lo dio y le indicó que era de nosotros. El autor se quedó un poco sorprendido al recibir el regalo. Nos dio las gracias y continuó la firma que había dejado a medias. Al acabarla nos volvió a mirar, miró el CD y se lo colocó un poco más cerca, como protegiéndolo de la gente y nos volvió a dar las gracias.
Misión cumplida.

Teníamos claro que otro tipo de misión era imposible. Nuestros planes iniciales se quedaron en nada, pero estábamos contentos de poder comprobar que un escritor tan en la ola como Albert Espinosa continuaba siendo uno más de nosotros y que puede disfrutar de la música de mi chica mientras escribe su nueva novela o guión.

miércoles, 20 de abril de 2011

La Voz, Arnaldur Indridason


La voz es la tercera novela de la saga que el autor islandés Arnaldur Indridason le dedica al inspector Enlunder y no deja de sorprenderme y de gustarme.
Cada una de ellas me ha gustado por igual y no sabría con cual quedarme, aunque tengo claro que el conjunto es consistente, sólido y que continuaré leyéndolo.

En esta nueva entrega el escritor nos sigue descubriendo pequeños detalles de la vida pasada del inspector, ese pasado que tanto le atormenta y que necesita superar, y ese es un punto a remarcar, ya que muchas sagas no hacen crecer a sus personajes.
Esta vez sus compañeros de profesión quedan en un segundo plano, no como en la segunda de las novelas donde tenían un cierto protagonismo, y es que quedan pocos días para Navidad y el inspector no tiene ninguna gana de compartirla con nadie. Es como si le hubiera venido bien que el asesinato sucediera en un hotel. Nada más llegar a él pide una habitación con la excusa de tener que investigar de cerca el caso, pero detrás de esa petición se esconde el deseo de alejarse de su casa y de aquellos que continuamente le están invitando a pasar las Navidades en familia.
El inspector tiene muy menospreciado el concepto de familia por lo sucedido en su pasado, pero en esta novela se puede ver como él intenta hacer algo, con la inestimable ayuda de su hija Eva, para superar ese trauma.
Entre lo remedios conoceremos a una chica del laboratorio con la que el inspector hará buenas migas y quién sabe si llegarán a alguna cosa (la tendréis que leer) y los celos que ella provoca en su hija por la necesidad que tiene de tener cerca a su padre en los malos momentos que está pasando (y no puedo explicar más para no destripar el argumento de la segunda novela).

El caso tiene continuas subidas y bajadas en su investigación muy bien compensadas, como siempre lo hace el islandés, con los detalles de la vida y vivencias del inspector. Muchos y variados son los sospechosos y eso hace que el lector se sienta participe de la investigación a la hora de adelantarse a los acontecimientos. Pero como siempre, no será hasta las últimas páginas, cuando suponiendo que tenemos al culpable la novela da un giro emocionante.

También quisiera destacar los toques de humor, que no había encontrado en las otras novelas del autor, y que te sacan una sonrisa. Creo que consigue una complicidad muy alta con el lector en algunos pasajes.

La voz trata sobre niños prodigio que no son dejados crecer como tales bajo el mando de unos padres con delirios de grandeza; trata sobre la compra-venta de objetos que tan sólo tienen un valor para los coleccionista y de sus chanchullos para subir su precio; trata sobre la prostitución inducida en algunos hoteles; sobre el concepto de familia y la vivencia de la Navidad y sobre tantas otras cosas que poco a poco nos provocan reflexión.

Arnaldur Indridason es un autor que no debéis dejar de leer. Creo que ahora mismo es de lo mejor que se puede leer en el género de novela negra. Lástima que tan sólo me quede una de sus novelas traducidas por leer (El hombre de lago) y que, como no, reseñaré en este blog.

Os dejo el enlace a sus dos primeros novelas reseñadas en este blog:



Club de Lectura 2011
- 1 - Ojos Azules - Arturo Pérez Reverte
- 2 - Se lo que estás pensando - John Verdon
- 3 - El mar en llamas - Alberto Vázquez-Figueroa
- 4 - La herencia de Wilt - Tom Sharpe
- 5 - 1Q84 - Haruki Murakami
- 6 - Las marismas - Arnaldur Indridason
- 7 - Higiene del asesino - Amélie Nothomb
- 8 - La mujer de verde - Arnaldur Indridason
- 9 - La hora de las sombras - Johan Theorin
- 10 - La voz - Arnaldur Indridason

lunes, 18 de abril de 2011

Momentos #8: el enigma del misionero


El Momento de hoy está extraído de la tercera novela de Arnaldur Indridason, La Voz.
He querido destacar este Momento por la gracia que me hizo y más en medio de una novela negra y con lo seriotes que son en algunas ocasiones sus protagonistas.

Creo que este Momentos dibuja perfectamente esas situaciones donde andas tan perdido que te preguntas el por qué de las cosas sin más.


—El sexo se ha vuelto muy complicado, ya no es solo la posición del misionero —dijo Sigurdur Óli—. Así que puede haber sido cualquiera, ¿no?
—Cualquiera —dijo Erlendur—. ¿Por qué se habla siempre de la posición del misionero? ¿De qué misionero se trata?
—No lo sé —dijo Sigurdur Óli con un suspiro. A veces Erlendur hacía preguntas que le resultaban molestas, porque eran muy simples y al mismo tiempo tremendamente complicadas y aburridas.
—¿Procede de África?
—() de los católicos —dijo Sigurdur Óli.
—¿Y por qué un misionero?
—No lo sé.

sábado, 16 de abril de 2011

Momento #7: sobre las autopsias sexuales


Hoy os traigo un Momento de un libro que no he leído como tal, pero que han leído en casa y yo me dije que algún día me lo leería. Está pendiente.

¿Y de dónde ha salido el Momento? Pues del blog de Rosalía Frases que leí

Como le dije a ella, creo que el párrafo es de aquellos que todos deberíamos leer algún día, eso es lo que creo y por eso lo publico, ya que dentro de él hay toda una filosofía, todos unos valores que algunas veces con las prisas del día a día olvidamos.


Con dieciséis años me habló de las autopsias sexuales. Me contó que estaría bien que cada cinco años nos practicaran una de estas autopsias. Que nos quedáramos muy quietos y alguien nos dijera qué parte de nuestro cuerpo no había sido acariciada; cuántos besos habíamos recibido; si había sido más querida una mejilla o una ceja o una oreja o los labios.

Extraído del libro, Todo lo que podríamos haber sido tú y yo, si no fuéramos tú y yo, de Albert Espinosa.

jueves, 14 de abril de 2011

Resistir


Solo se escucha el rumor del mar. Las calles están casi desiertas. Tan sólo un gato que alguien abandonó en su huida busca la pierna del señor Watanabe para frotarse contra sus vistosos zuecos verdes.

El señor Watanabe se agacha con esfuerzo y le acaricia el lomo mientras le dice:
-No tengo miedo. ¿Tú lo tienes? Seguro que no. Pocas cosas le pueden preocupar a un gato tan bonito como tú. A mi tampoco me preocupa ya nada. A mis 78 años estoy convencido que antes de que me llegue el cáncer provocado por la radiación moriré de viejo. –Y le sigue acariciando el lomo. –No estaremos solos. Nos haremos mutua compañía. No abandonaremos nuestro hogar, la tierra que nos vio nacer.


Basado en hechos reales. Watanabe vive en Hironomachi a tan sólo 25 km al sur de la central nuclear de Fukushima I.

miércoles, 13 de abril de 2011

Relatos Suizos 2: Broc



Hacía muchos días que no publicaba un relato en el blog y eso me comenzaba a doler. Así que le he sacado el polvo a mi pequeña libreta de viaje para poder retomar lo que fue, es, un pequeño proyecto de relatos suizos basados en mis vivencias en el viaje que realicé por aquellas tierras, y que tanto me gustó, en julio de 2010. Así que os dejo con el segundo de los relatos de esa serie. Espero que os guste.


Uno de los siete pecados capitales es la gula y yo sé donde se encuentra el paraíso, el sitio perfecto para los pecadores de gula. Allí se peca a diario de un gulismo extremo.

Broc es una pequeña población situada en el cantón suizo de Friburgo a unos escasos cuatro kilómetros de Gruyere. En la entrada de dicha población se encuentra la fábrica de chocolate Calier, inventora el famoso chocolate con leche. La estructura del edificio es moderna, ya que hace poco menos de siete años se enrolaron en una macro reconstrucción, lo que se llamaría un lavado de imagen corporativa.


El aparcamiento estaba repleto de autobuses y coche. Más que el parking de una fábrica de chocolate, parecía el aparcamiento de un estadio de fútbol de primera, y es que el chocolate tiene mucha tirada, y no sólo en Suiza, los reyes en la materia.

Entramos en las instalaciones y nos hicieron pasar a una pequeña, pero mona, sala de cine. Estaba muy cansado del trote del autocar y lo que menos deseaba era ver un video, pero tocaba hacerlo. Pude leer, gracias a mi rustico francés, que la proyección duraba siete minutos. Así que busqué mi máximo beneficio cerrando lo ojos e intentando relajarme un poco, pero el volumen era extremadamente alto, con lo que tuve que desistir en el intento. Supongo que poner el volumen tan alto es porqué la gran parte de los visitantes de la fábrica son jubilados.

Al acabar la proyección nos acompañaron a la entrada de una especie de túnel del terror, pero con una ambientación basada en la historia de la fábrica.
Los pasillos eran lúgubres; los flases continuos y acompañados de truenos. Una profunda voz en inglés (ya que así lo pedimos, y no por mí, pues mi inglés todavía es más rudimentario que mi francés) nos iba metiendo en escena.
Me dio por pensar si eso era un buen marketing para la empresa o no, pues yo en algunos momentos tenía el bello de punta. Pero no fui el único.

Algo se rompió en su interior. Comenzó a hiperventilarse. Sus pulsaciones subieron rápidamente. Su sudoración era total. Sentía pánico, terror, y por más que le dijera que estaba a su lado, ella no parecía percibirlo, no escuchaba mis palabras, tenía la mirada perdida.
Con cierto nerviosismo busqué una salida de emergencia, pero cada intento fallido provocaba una nueva crisis.
Casi al punto del colapso encontré una salida. Arrastré literalmente su cuerpo por el suelo para poder encontrar la salvadora luz. Fue entonces cuando comprendí que había sufrido un ataque de claustrofobia.
Ya en los pasillos paralelos al túnel y con la luz de los fluorescentes, vino uno de los trabajadores de la fábrica, y viéndome en apuros salió corriendo en mi auxilio. La cargué mientras el hombre me iba abriendo una tras otra las puertas del laberinto. Los pasillos no se acababan nunca y mis brazos comenzaban a estar cansados, pero la visión de la sala central me sirvió de bálsamo para dar los últimos pasos hacía el césped de la entrada. La coloqué bajo un árbol. Pensé que su sombra le daría cobijo y confort. Fui a buscar agua de una fuente y le di de beber. El resto lo hizo la brisa de los Alpes que con su frescor la recuperó en pocos minutos.

-Siento que no hayas podido comer chocolate por mi culpa –me dijo. Se le reflejaba un nuevo brillo en la cara.
-No te preocupes. ¿Cómo estás?
-Mejor.

Ella se estaba refiriendo al final de la visita. El túnel acababa en una sala con más de veinte clases de chocolates y de los cuales podías comer tantos como quisieras. La única regla es que los debías coger de uno en uno y no podías coger uno hasta que no te hubieras acabado el que tenías en la boca.

Decidí que tenía que hacer algo para no crearle una pequeña frustración.
-¿Puedes levantarte sola? –le dije.
-Creo que sí –y lo hizo sin mucho esfuerzo.
Dirigimos nuestros pasos hacía el mostrador central. La chica que estaba allí nos había visto salir apurados unos minutos antes. Me concentré para exhibir mi mejor francés:
-Esque nou podem menger an pe du chocolate. Nou surtir per la port de emergencia –le dije.
Y dio resultado.
Nos acompañó a la sala de la gula. No sabíamos donde mirar. Nos repitió las reglas para comer chocolate y nos dejó allí en medio, casi sin respiración embargados en una nube de emoción y ansiedad.

Estábamos solos y nos podíamos recrear en la degustación. Hubiéramos podido empezar por donde nos hubiera dado la gana, pero lo hicimos por el principio y poco a poco fuimos avanzando.
Justo a la mitad se encontraba el chocolate blanco, uno de mis preferidos. Noté que el estómago se quejaba.
-Maldita sea –murmuré. –Deberíamos haber comenzado por aquí –pensé.
Aún quedaba mucho viaje por delante y no era plan romperse el estómago el primer día. Así que decidí no seguir pecando. Una retirada a tiempo es siempre una victoria.

Al salir de nuevo al patio central vi como mis tropas estaban tiradas en el césped con sus barrigas infladas; sus caras reflejabas una mezcla de alegría y dolor. Nadie podía decir a ciencia cierta quién había ganado la batalla de la gula.

Cereza, la vaca de Gruyere, nos contemplaba de los verdes pastos alpinos. Por unos segundos creí percibir unas risas que iban y venían llevados por el viento de las montañas. No le di más importancia. Tocaba partir. Di un corto silbido para que la tropa despertara de su letargo. Luzerna nos esperaba.


Os dejo el enlace al primero de mis relatos suizos por si tenéis ganas de leerlo y no lo hicistéis en su día o por si lo queréis leer de nuevo y conocer a Cereza, la vaca habladora de Gruyere. Relatos Suizos 1: Gruyere

martes, 12 de abril de 2011

El Errante está de celebración


El blog amigo de El Errante está de celebración.

Ha conseguido 100 seguidores, de esos que se consiguen a poquito, sin bombo ni platillo, sin concurso de por medio que te oblige a ser seguidor, simplemente (que ya es mucho) con su trabajo diario en la administración de tan original blog.

Y eso por eso que quiere regalar un libro para celebrar la efeméride.
Fiel a sus principios, no hace falta casi ningún requisito, simplemente dejar escrito en el enlace de la entrada que se quiere participar. Así de sencillo, así de natural.
Aplaudo la iniciativa y la apunto por su algún día hago algo parecido desde este cruce de caminos.

Para más información y para apuntaros al sorteo:

Vamos a Cien

Felicidades de nuevo desde este blog amigo.

Y para los que les guste participar en concurso, ayer mismo desde el blog de tinta en vena, se publicó una fantástica entrada donde podréis encontrar 3 o 4 más que están en marcha. Os dejo el enlace para los interesados.

Más concurso

lunes, 11 de abril de 2011

La hora de las sombras. Johan Theorin


La hora de las sombras es el primero de los cuatro libros que formarán lo que se ha llamado “El cuarteto de Öland”. En España hasta el momento tenemos publicados las dos primeras novelas de cuarteto, ésta que hoy reseño y Tormenta de nieve que llegaron a la par.
A mí personalmente me atrajo más la segunda de ellas cuando las vi en la librería, pero se tiene que empezar por el principio.

Cuando el sol desaparece llega la hora de las sombras, la hora de las leyendas y los mitos suecos. Eso lo saben bien los habitantes de la isla de Öland a los cuales les gusta hacer un corrillo y comenzar a explicar historias al lado del fuego. Pero cada vez quedan menos habitantes en la isla y la tradición oral de la hora de las sombras se puede perder, como se pierden tantas cosas sin remedio alguno.
En Stenvik, el pueblo donde nació Julia, tan sólo quedan cuatro vecinos, uno de ellos su padre Gerlof, aunque formalmente no esté ya viviendo en el pueblo ya que se encuentra en una residencia en la población de Marnäs por sus problemas de movilidad, pero incluso allí los ancianos se reúnen alrededor del fuego y siguen explicando historias.
Una de esas historias dará pie a la investigación de la novela. Esa es una de las diferencias que encontramos en esta novela; no existe un policía ni detective que investigue la desaparición de Jens, el hijo de Julia. Son su abuelo y un amigo de éste, jubilado ya, los que empiezan a atar cabos sueltos.
El caso no es fácil, ya que hace más de veinte años que el niño desapareció, pero un extraño sobre, así como la sospecha de que un muerto no lo está, hace revivir la investigación cerrada.

La niebla junto con el lapiaz (una inmensa extensión de terreno) es otra de las protagonistas invitadas en esta historia, que por momentos, puede llegar a ser un poco claustrofóbica y puede provocar la desorientación y el tener un mal encuentro:

¿Había oído un ruido en la niebla?

Se dio la vuelta. Ya no se veían ni el muro ni el prado, a su espalda sólo había hierba y enebros. Alrededor los arbustos permanecían inmóviles, y aunque sabía que no estaban vivos —no eran seres vivos como él—, no podía dejar de pensar en lo grandes que eran. Negras figuras silenciosas que lo rodeaban y quizá se acercaran cuando no las mirara.

De nuevo se volvió y vio más enebros. Enebros y niebla.

Ahora ya no sabía en qué dirección se encontraba la casa, pero el miedo y la soledad lo impulsaron a seguir adelante. Apretó los puños y corrió por el campo en busca del muro de piedra y el jardín que crecía detrás, pero lo único que veía era hierba y enebros. Al final ni siquiera eso: el mundo se había vuelto borroso a causa de las lágrimas.

Se detuvo, respiró hondo y las lágrimas dejaron de correr. Vio más enebros entre la niebla; uno de ellos tenía dos gruesas ramas, y de pronto el niño notó un movimiento.

Una de las cuestiones que quisiera resaltar es que dentro del argumento de la novela no existe violencia de género. Y lo digo porqué en las últimas novelas nórdicas que he leído era un argumento recurrente y comenzaba a cansarme.
La estructura de los capítulos sigue un mismo patrón. Una primera parte centrada en el presente, en la investigación, en el revivir viejos fantasmas, y una segunda parte centrada en el pasado y en el supuesto asesino de Jens, Nils.
De nuevo nos encontramos con una novela nórdica que centra una de sus partes de la trama en la Segunda Guerra Mundial que tanto me gusta y de la que tan poco se ha escrito y explicado en los países nórdicos. Creo que poco a poco estas novelas están creando un puzzle en mi mente que completará un todo y eso me gusta.

Por poner alguna pega a la novela, creo que en algunas ocasiones el escritor abusa de las descripciones y como no, de la hora de las sombras, historias y descripciones que no aportan mucho más al argumento, aunque sí hacen que se cree una cierta ambientación, y eso podríamos decir que las salva. Eso se produce sobre todo al principio de la novela y me ha creado una sensación de reiteración y repetición en ciertos temas, pero a medida que avanza el ritmo se acelera hasta un final apasionante y con un giro inesperado en la trama que hace las delicias del lector.

La hora de las sombras recrea el otoño, supongo que las otras novelas del cuartero recrearán las otras estaciones de año, ha sido galardonado con distintos premios, entre ellos la de mejor novela criminal sueca del 2008 y eso son palabras mayores con todos los novelistas que cultivan el género en Suecia.

En definitiva, una novela recomendable, un autor ha descubrir y del que continuaré informando cuando me lea la segunda de las novelas que compone este cuarteto.


Y si queréis saber más sobre el libro o leer una gran reseña sobre él, os dejo el enlace a la que realizó Carmina en su blog.


Club de Lectura 2011
- 1 - Ojos Azules - Arturo Pérez Reverte
- 2 - Se lo que estás pensando - John Verdon
- 3 - El mar en llamas - Alberto Vázquez-Figueroa
- 4 - La herencia de Wilt - Tom Sharpe
- 5 - 1Q84 - Haruki Murakami
- 6 - Las marismas - Arnaldur Indridason
- 7 - Higiene del asesino - Amélie Nothomb
- 8 - La mujer de verde - Arnaldur Indridason
- 9 - La hora de las sombras - Johan Theorin

viernes, 8 de abril de 2011

La revolución ha llegado: book

La anterior entrada os informaba del proyecto 24symbols que puede revolucionar el mundo editorial.

No soy muy amigo de poner videos de youtoube en mi blog, pero creo que el de hoy merece la pena para todos aquellos que, como yo, somos unos enamorados de los libros de toda la vida.
Es por eso que os quiero presentar, para los que no conozcáis, el video promocional del relazamiento del book.

Espero que lo disfrutéis.

miércoles, 6 de abril de 2011

24symbol, el spotify de los libros


El otro día lo escuché en la televisión y me faltó tiempo para buscar por internet para informaros.

Si Spotify ha revolucionado el mundo de la música, 24symbols quiere revolucionar el mundo literario. Quiere ser el Spotify de los libros, avanzándose a los cambios tecnológicos que sufrirá el mercado literario e intentan ser los primeros para llevarse el gato al agua.
Yo os voy hablar como mero redactor que ha buscado webs que hablen del fenómeno y así informaros. Supongo que algún día lo haré desde la experiencia de usuario.

Lo primero que se tiene que decir es que de momento el proyecto está en fase beta y que esta será presentada en el día 30 de junio, así que estaremos atentos a ese día si nuestra memoria no los permite o alguien nos lo recuerda.

24symbols surge de la cabeza de un grupo de ingenieros españoles que están haciendo el desarrollo desde Madrid. La intención es crear una red donde poder leer y compartir libros digitales, hacer sugerencias o comentar libros.

La idea es poder disfrutar de la plataforma de dos formas posibles: free y Premium (igual que en el Spotify). Con la primera se podrá leer a cambio de publicidad. Para poder utilizar la segunda se deberá abonar una cuota mensual, que eliminará la publicidad, y que se calcula en unos 9,9 € mes.

De momento la beta que nos han presentado se puede probar sólo el modelo freemium con un catálogo basado en obras del Proyecto Gutemberg y la Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Creo que el proyecto es muy atrayente y que seguro que nos beneficiará bajando los precios de los libros digitales y de rebote los libros en papel, que o se ponen las pilas con los precios, o su regresión en el mercado será tan galopante que muchas librerías tendrán que cerrar, y eso duele, como mínimo a mi, un enamorado de las librerías.


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lunes, 4 de abril de 2011

La mujer de verde de Arnaldur Indridason


Esta novela fue premiada en 2005 con el premio The Gold Dagger Award, uno de los más importantes de la novela negra en el mundo anglosajón y supongo que por eso en 2008 fue publicada en España, sin empezar por donde se debería empezar, por el principio. Se publicó bajo su nombre original: Silencio sepulcral, pero no tuvo mucha resonancia entre los lectores. Supongo que el efecto Larsson hizo que se lo volvieran a pensar y la volvieron a publicar, ahora bajo el extraño título de: La mujer de verde, y la cosa le ha ido mucho mejor como lo demuestra el hecho que hasta el momento se han publicado las primera cuatro novelas del autor.
A mi personalmente me gusta mucho más el primer título que el segundo, y más después de leer la novela. Esa mujer de verde tampoco es tan crucial en la trama y sí el silencio sepulcral.


El inicio de la novela me ha parecido genial. Una fiesta de cumpleaños llena de niños y dónde sucede esto:

Vio que se trataba de un hueso humano en cuanto se lo quitó a la niña, que estaba sentada en el suelo jugueteando con él. […]
Se dio cuenta de que la niña tenía en la mano una especie de juguete que se puso a chupar y mordisquear con gran dedicación dejándose caer sobre el trasero. Era como si le dolieran las encías, y el joven pensó que le estarían saliendo los dientes. […]
El joven no tardó mucho en darse cuenta de que lo que tenía en la mano era un hueso humano, el extremo de una costilla, de unos diez centímetros de largo. Era de color amarillento, sometida a tantos años de erosión que los bordes ya no eran afilados, y en el corte había unas manchitas como de tierra.

A partir de aquí el autor construye cuatro líneas argumentales que se van solapando unas con otros, dándole un buen ritmo a la novela.
El siguiente párrafo casi las podría resumir todas (sólo faltaría una):

—Estabas diciéndome que mañana llegaréis al esqueleto.
—Sí, a lo largo de la tarde, espero. No hemos encontrado nada que indique cómo llegó el cadáver ahí dentro. A lo mejor encontramos algo debajo de los huesos.
—Nos vemos mañana.
—Hasta mañana.
Erlendur colgó. No estaba aún completamente despierto. Pensó en Eva Lind y en si percibiría algo de lo que le decía. Y pensó en Halldóra y en el odio que alimentaba después de todos aquellos años. Y pensó por millonésima vez cómo habría sido su propia vida, y la de todos, si no se hubiera marchado. Nunca llegaba a conclusión alguna.

Como se puede comprobar, la primera es la de la investigación de los restos humanos encontrados. En esta trama nos trasladaremos a los años de la Segunda Guerra Mundial, donde la isla de Islandia fue “colonizada”, primero por los ingleses y poco después por los americanos. Me ha parecido muy interesante, como documento histórico, lo que nos cuenta, ya que pocas veces nos han mostrado lo que sucedía en el día a día en tierras tan lejanas. No penséis que nos hablará de la guerra, si no del día a día de los soldados y su relación con los paisanos de la isla.

La segunda trama se centra en la investigación paralela de la desaparición de una chica durante esa época, la Segunda Guerra Mundial, y de la que se sospecha, podrían ser los huesos. Es una buena historia.

La tercera se adentra en la vida personal del inseparable compañero del inspector Erlendur, Sigurdur Óli y su relación de pareja. En la primera novela sale de refilón, pero en ésta tiene importancia de trama final de capítulos. Me ha parecido interesante ya que hace que la novela vaya creciendo, que los personajes vayan creciendo.

Y la cuarta y más importante, la relación de Erlendur con su hija. Ya había comentado que en la primera novela tenía una importancia capital. Pues en esta lo es aún más si cabe. Vemos a un inspector contra las cuerdas y perseguido por todos y cada uno de sus fantasmas:

Durante toda mi vida he sentido que era culpa mía, aunque sé perfectamente, y lo sé desde hace tiempo, que era demasiado pequeño para tener culpa alguna. Sin embargo, los remordimientos me torturan como un cáncer que acaba por llevarle a uno a la muerte.
«Porque el chico cuya mano se me escapó no era un chico normal y corriente.
«Porque el chico de la tormenta...
»... era mi hermano.

En definitiva, una buena novela negra, que te deja un gran regusto de boca, sobre todo por su trepidante final, con una buena continuación de la primera Las marismas, que si bien no es imprescindible leerla, creo que todo amante de la novela negra que quiera seguir a este autor, debería leer.
Yo me tomo un descanso, me pongo con otra, y creo que después atacaré la tercera parte, pues me gusta el estilo del escritor islandés.

Club de Lectura 2011
- 1 - Ojos Azules - Arturo Pérez Reverte
- 2 - Se lo que estás pensando - John Verdon
- 3 - El mar en llamas - Alberto Vázquez-Figueroa
- 4 - La herencia de Wilt - Tom Sharpe
- 5 - 1Q84 - Haruki Murakami
- 6 - Las marismas - Arnaldur Indridason
- 7 - Higiene del asesino - Amélie Nothomb
- 8 - La mujer de verde - Arnaldur Indridason

sábado, 2 de abril de 2011

Momentos #6: sobre el oficio de escribir


Segundo Momento que quiero compartir con vosotros de la novela Higiene del asesino de Amélie Nothomb, aunque para ser exactos sería el cuarto, ya que en la reseña he utilizado dos más.

Este diálogo me ha gustado especialmente por la profunda reflexión que hace el protagonista sobre el oficio de escribir.

—Si es así, ¿por qué le desagrada hablar de sus novelas?
—Porque hablar de una novela no tiene ningún sentido.
—Sin embargo, resulta apasionante escuchar a un escritor hablar de su creación, explicar cómo, por qué y contra quién escribe.
—Si un escritor consigue ser apasionante al respecto, entonces sólo hay dos posibilidades: o repite en voz alta lo que ya ha escrito en su libro, en cuyo caso es un loro; o cuenta cosas interesantes de las que no ha hablado en su libro, en cuyo, caso el susodicho libro es un fiasco, pues no se vale por sí mismo.
—Sin embargo, muchos grandes escritores han logrado hablar de sus libros sorteando esos escollos.
—Se contradice usted: hace un momento dijo que todos los grandes escritores sentían un enorme pudor cuando se trataba de hablar de sus libros.
—Pero se puede hablar de una obra sin desvelar su secreto.
—¿Ah, sí? ¿Acaso lo ha intentado alguna vez?
—No, pero yo no soy escritor.
—¿Entonces, a santo de qué me viene con esas chorradas?
—No es usted el primer escritor al que entrevisto.
—¿Por casualidad no me estará comparando con los plumíferos a los que suele entrevistar?
—¡No son plumíferos!
—Si logran ser apasionantes y púdicos al hablar de su obra, no hay duda de que se trata de plumíferos. ¿Cómo quiere que un escritor sea púdico? Es el oficio más impúdico del mundo: a través del estilo, de las ideas, de la historia, de las investigaciones, los escritores no hacen otra cosa que hablar de sí mismos, y además con palabras. Los pintores y los músicos también hablan de sí mismos, pero lo hacen con un lenguaje mucho menos crudo que nosotros. No, señor, los escritores son obscenos; si no lo fueran, serían contables, conductores de tren, telefonistas, serían gente respetable.