miércoles, 25 de enero de 2012

El asesino mediático de Lourdes Fernández


“El asesino mediático” ha sido seleccionada por el Proyecto ARCE del Ministerio de Educación, que tiene por objetivo el fomento, totalmente loable, de acercar la lectura a los jóvenes.
Vivimos momentos difíciles, también en el mundo editorial, y creo que es una buena apuesta publicar novelas que puedan enganchar a los jóvenes a la cultura. Cada día más, vemos como los adolescentes se apartan de los libros. Quizás sea un problema de los adultos que no incentivan con su ejemplo. Quizás sea que cada día tenemos más reparos en coger un libro, y hacer el esfuerzo, para muchos, de leer. Pero lo que no podemos decir es que no existen buenas novelas que leer.
Y de ahí el mérito de esta publicación por el riesgo que conlleva al estar dirigida a un público bastante específico y selecto con su tiempo libre.

Estuve viendo el resumen de la presentación del libro y en ella escuché como se decía que la novela pretendía ir más allá. Quería romper esa barrera del libro juvenil para abrazar el mundo adulto, o lo que es lo mismo, ser una novela crossover.
Tengo que reconocer que a mi me ha costado mucho ponerme en esa tesitura. Creo que el lenguaje utilizado es demasiado juvenil y eso me ha pesado mucho durante toda la lectura. También creo que muchas de las situaciones son las típicas de adolescentes que ya interesan poco a los adultos (o quizás yo sea un perro verde), aunque también me ha podido pesar mi profesión, y de ahí que me haya aportado poco las continuas escenas en las aulas.
Tampoco me ha gustado la reiterada utilización de las mayúsculas para simular las subidas de tono o los gritos, o los botellones organizados, aunque vigilados por el propio ayuntamiento de Málaga (donde está ambientada la novela).
Esto no quita que pueda hacer sonreír a los adolescentes. Estoy casi convencido de ello, y de ahí que considere que como novela juvenil valga la pena.

Me ha sido difícil escribir esta reseña por eso mismo, por lo alejado que me he visto de la trama, por lo tarde que ha llegado lo que esperaba cuando leí la sinopsis que tanto me cautivó.
Esperaba que la investigación del “Estrangulador de la Bufanda Azul” me presentara a sus protagonistas como auténticos detectives tras las pistas, pero creo que llegan tarde para mí (como adulto y amante de la novela negra).
Me hice muchas ilusiones al saber que existía un mundo paralelo: Eldonor, y tenía unas ganas locas de visitarlo y conocer a sus habitantes, y llega, pero casi al final. Supongo que me he perdido muchos detalles al no leer la primera parte de la trilogía “El Club de los Detectives Incomprendidos” que fue todo un éxito en su día. Quizás sí se puedan leer de forma independiente, pero yo he notado que me faltaban datos, que me encontraba como oxidado en la lectura.

Y todo ello no quita que el mundo que luego se nos presenta sea mágico; que los personajes sean entrañables; que la forma de entrar a ese mundo, así como alguno de los personajes, nos recuerde a la gran “Alicia en el País de las Maravillas” de Lewis Carrol; que incluso podamos pensar en el Fuyu de “La historia interminable”; o en las mismísimas “Crónicas de Narnia” cuando nos enteramos que los niños protagonista de la novela son Reyes en Eldonor; y, como no, que nos deleitemos con las continuas referencias a la saga de “Harry Potter” (y no es de extrañar, pues Lourdes Fernández es una asidua articulista de “BlogHogwarts” un fansite de Harry Potter para jóvenes). Creo que ahí sí la novela consigue su objetivo, enganchar a muchos jóvenes lectores habidos de saber más sobre los personajes de la novela y su similitudes con lo anteriormente explicado.

Otro punto a favor de su lectura es el humor. Genial el conejo travieso que quiere hacerse amo del mundo, a los pequeños dragones que comienzan a revolotear por la cocina. Brutal el Don Quijote, sí habéis leído bien, que se encuentran al pisar Eldonor, y que les ayudará de una forma un tanto curiosa, o un misterioso vampiro de nombre Eduardo Culleone.
También me han gustado mucho los nombres de los capítulos. Por ejemplo: “El gato que quería estudiar ESO” o “Pero ¿por qué hay un dragón en el azucarero?

En definitiva, creo que una correcta novela juvenil, sencilla, entretenida, rápida de leer, y con muy buenas pretensiones.
Yo lo primero que haría si tuviera hijos es comprarles la primera parte, para que no se perdieran ningún detalle.


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