lunes, 23 de enero de 2012

El bebedor de lágrimas de Ray Loriga


Ray Loriga ha intentado reinventarse con su última novela “El bebedor de lágrimas”, su primera incursión en el terreno de la novela juvenil. Pero, ¿era necesario dar ese paso?
Amado y odiado a partes casi iguales, Ray Loriga saltó a la palestra literaria con su primera publicación “Lo peor de todo”, que obtuvo el beneplácito de la crítica y que fue publicada en casi toda Europa como ejemplo de lo que se llamó “Generación X”.
Un año más tarde su novela “Héroes”, inspirada en el rock y cuyo título procede de un disco de David Bowie, le acercó a lo que se denominó Beat Generation. Como podéis comprobar, Loriga es un escritor inquieto y con necesidad, por lo que parece, de no estancarse, aunque no sé yo si este nuevo cambio le reportará más aplausos que pitidos en una arriesgada apuesta, no exenta de dificultades.
No quiero pensar mi por un momento que Ray Loriga se ha querido subir al carro de lo “Crepuscular” pero a la española, no, me niego a pensar en eso, pues si fuera así, creo que habría desperdiciado mi precioso tiempo. Tan sólo quiero pensar que no se ha acabado de sentir cómodo en su nuevo rol como escritor y la cosa no ha acabado de cuajar bien. O la explicación sea más romántica. Creo que leí en una de esas entrevista de presentación del libro que Ray le dijo a la entrevistadora que: "tenía ganas de que su hija lo pudiera leer". ¿No os parece bonito? A mi me lo parece y mucho. 

Pero entremos en materia.
Presentaron a “El bebedor de lágrimas” como la novela que iba a revolucionar el mundo de la literatura juvenil y que además daría un paso de gigante en el mundo de la novela crossover (término que he tenido que buscar: novela que tanto puede gustar a jóvenes como adultos). Se tendrá que comprobar lo primero, pero lo segundo yo creo que lo consigue.

“El bebedor de lágrimas” es una historia con regusto a antiguo. Intenta parecer una novela gótica, con su leyenda, su ambientación oscura y tétrica, personajes de incierto pasado y que parecen guardar algún que otro secreto, con un asesino, su correspondiente detective y la madre de este. Lo tiene todo, pero a mi no me ha convencido lo más mínimo. En ningún momento me he podido imaginar los escenarios. No he sentido el perfume a Guiness de la taberna, ni se me ha hecho creíble esos primeros días universitarios donde todo son fiestas para emborracharse y jóvenes ligeras de ropa que parecen desesperadas por hincarle el diente al primero que se lo pida, y sin olvidar los camellos (tiene gracia quién son los camellos) que inundan dicha universidad de drogas.
Creo que todo está llevado al extremo y que la goma que lo soportaba ha cedido.
Creo que Loriga ha intentado mezclar lo actual con lo antiguo aportando su prosa desenfadada y que la mezcla no le ha quedado del todo homogénea. Intenta dar algunas explicaciones durante la novela para hacer más creíble todo el entorno, pero como he dicho antes, conmigo no lo ha conseguido.

Amante como soy de la novela negra, tampoco puedo pasar por alto lo que me han parecido dos fallos graves en la trama y que tienen que ver con la resolución del caso y con el desenlace final de la novela. No quisiera comentarlos, pues es material muy sensible. Tan sólo quiero que estéis atentos y os deis cuenta que inventa dos artificios para poder enlazar/solucionar un par de situaciones.

Además, la pareja policial formada por el detective y su madre, no tiene desperdicio. Al principio me parecieron graciosos, pero a medida que avanza la novela y sus intervenciones, esa gracia se ha difuminado. No me han convencido nada y era la parte que más me había enganchado y motivado para no dejar la novela sobre la mesita de noche.

Y llegamos al final, que tenía todas las papeletas de ser un final de lo más trágico y se convierte en un final del todo surrealista, hasta el punto de tener que retroceder páginas por si me había perdido en algo. Creo que de nuevo vuelve a utilizar artificios, con no muy buen tino, para solucionar un problema que se le había generado: como acabar.

En definitiva, no siempre los libros te cautivan y no siempre se puede escribir una reseña positiva de todos los que te lees.
Lo dejo en vuestras manos.
Publicar un comentario