jueves, 9 de febrero de 2012

La perdición fucsia de Fermín Moreno



Ya desde la presentación del autor en la contraportada del libro podemos intuir que nos encontraremos entre las páginas de La perdición fucsia:

Fermín Moreno, licenciado en INEF, acostumbra a torturar a sus alumnos con refinados ejercicios, tales como hacer el pino con las orejas, bailar el vals a ciegas en un pedregal de cardos y jugar futbito descalzos con balón medicinal rosa de tres kilos.”

Pero Fermín Moreno es también un hombre comprometido con el mundo editorial al estar delante de Ediciones Tusitala, donde entre otras cosas se publica la revista Sable, con bastante éxito y que aprovecho para recomendaros.

Ciertamente, La perdición fucsia está plagada de gags recordando en muchos momentos al loco humor de Tom Sharpe y su maravilloso Wilt. Pero creo que Sharpe, como buen inglés, lo sabe mesurar mejor. A mi entender, Fermín satura las páginas de las novela con su vena cómica. Y es que, cuando empecé a adentrarme en las páginas de del libro, primera parte de la serie El imperio del Tecnopreboste, tuve la misma sensación que cuando en su día leí Lo mejor que le puede suceder a un croissant. Geniales primeras páginas, alguna que otra carcajada, pero el exceso de gags me fue trabando la lectura y el humor que, en un principio beneficiaba totalmente a la novela, fue repercutiendo negativamente en mi disfrute lector, además de provocar que los sucesos de la novela, la trama argumental, se fuera ralentizando.
Otro punto favorable que se fue tornando del mismo modo un poco negativo son los geniales apuntes a pie de página que nos va regalando el autor. La sensación es la misma que la antes descrita. En un principio las encontré de lo mejor, casi era lo que más me hacía reír, pero la reiteración de ellas me iba rompiendo el ritmo de lectura al tener que ir al final de página para poder leerlos.

Como estáis comprobando, estoy incidiendo mucho en el mismo tema, y es que La perdición fucsia necesita de una especial atención a la hora de leer ante la avalancha de disparatados nombres que en ella encontramos y que nuevamente actuaron de barrera entre el libro y mi yo lector.

Pero La perdición fucsia tiene muchas otras virtudes que los amantes de Mundodisco de Terry Pratchett entenderán con la lectura de la primera página.
Desde esas primeras páginas se siente el perfume del escritor inglés. Fermín, al igual que Pratchett, inventa todo un mundo lleno de personajes disparatados e inventa unas reglas que tan sólo funcionan en ese mundo. Ante todo, mi más sincero elogio por construir una novela que no tiene que ser fácil de escribir y por demostrar una gran imaginación.

Otro punto a su favor, y os he de confesar que es el que me llevó a su lectura, fue que lo compararan con La guía del autoestopista galáctico de Douglas Adams, o el Sin noticias de Gurb de Eduardo Mendoza, dos geniales novelas que deberían ser leídas y que aprovecho para recomendaros.
Y sobre si se parece o no, no sé, lo dejaré a vuestra elección. Yo me inclino más por un Sharpe-Pratchett, que no está nada mal y que ya quisieran muchos para ellos.

Otro apunte a tener en cuenta son las ilustraciones de David Guirao que le dan un tope divertido y entretenido a la novela, además de ayudar a visualizar a los personajes principales. Creo que están muy logradas.

Y para acabar. Creo que La perdición fucsia es de esas novelas en las que tienes que poner en una balanza los pros y los contras, y no nos engañemos, todas y cada unas de las novelas los tienen. Quizás me esperaba más; quizás el error fue crearme tantas expectaciones antes de leerla o quizás con unas páginas menos la dosis hubiera tenido mucho más efecto.
Tan sólo me queda recomendarla a los amantes de Mundodisco. Seguro que no les defraudará.


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