martes, 6 de marzo de 2012

Tú eres el mal de Roberto Costantini


Tú eres el mal es la ópera prima de Roberto Costantini y podemos decir que no se ha puesto por poco, ya que nos presenta una extensa novela plagada de tramas y subtramas que puede hacer las delicias de aquellos que gustan de leer pausadamente.

Lo que más me llamó la atención cuando tuve la novela en las manos, creo que un buen acierto editorial, es que existe una edición especial con una sobrecubierta a modo de espejo donde podemos ver nuestra cara reflejada en la portada, y claro, con el título de Tú eres el mal. Podríamos decir que esa sería una primera metáfora del libro. ¿Está realmente el mal dentro de nosotros? ¿Es el mal inherente a los humanos? ¿Cualquiera de nosotros podríamos ser partícipes de la trama que se nos presenta?
La segunda metáfora es esa imagen de un hombre invisible sobre un fondo con distintos tonos de rojo (pero no se puede explicar mucho más para no generar spoiler).

Otra de las cosas que llaman la atención una vez iniciada la lectura en sus primeras páginas, es la definición del personaje del comisario Balistreri. Siempre nos esperamos un tipo serio, enganchado a su trabajo, con pocas relaciones sociales, solitario, pero aquí es todo lo contrario. Balistreri es un mujeriego, bebedor, jugador de póker, trasnochador. Así que durante las primeras cincuenta páginas estuve un poco perdido intentando ver hacia dónde nos llevaba todo y no muy convencido que Balistreri y yo llegáramos a ser amigos. Hasta que conocemos a la bella Elisa Sordi que nos dejará tocados con su belleza, al igual que al comisario,  y con su desaparición la noche en que la selección italiana ganaba el campeonato mundial de futbol celebrado en España (sí, el del Naranjito). Es ahí cuando comienza un buen momento de la novela, donde el lector de novela policiaca disfruta de la investigación, de los interrogatorios, y donde el comisario deja sus sorprendentes facetas de lado para centrarse en el caso.

Llegados a la página 150, el autor nos hace dar un salto en el tiempo, desde 1982, año en el que sucede lo anterior descrito, al 2005, en una vuelta a empezar de la trama, como si la novela comenzara de nuevo.
Nos encontramos con un Balistreri más viejo y un poco separado de sus antiguos vicios. Aquí entraran en juego diversos compañeros, creo que excesivo ya que le quitan el protagonismo al propio comisario. La novela se torna un poco lenta, incluso he perdido un poco el interés que me generó la investigación del caso Sordi, y durante muchísimas páginas he estado esperando que el caso volviera a germinar; y lo hace.
De nuevo la misma sensación de vértigo en esa fase que la comentada al inicio del caso Sordi. El buen hacer del comisario es sus visitas e interrogatorios me engancharon de nuevo a la novela para llegar hasta un, a mi entender, manido final.
Esperaba mucho más de ese final, aunque entiendo que era difícil ligar tantas subtramas a la vez sin que nada chirriara y de ahí que os pueda gustar a vosotros.

“Si la primera vez las cosas hubieran sido de otra manera, tal vez no habría matado a todas las demás. Al principio me lo preguntaba muchas veces. Después de tantos años ya ni siquiera sé a cuántas he matado, y la pregunta ha cambiado: sería un ser mejor si sólo la hubiera matado a ella, en un único momento de locura?”

Pero Roberto Costantini no escribe una simple novela policiaca. Nacido en la Libia italiana, no deja títere con cabeza a la hora de señalar a los culpables del conflicto racial en Italia. Una de las subtramas de la novela trata de eso, de cómo el gobierno intenta por todos los medios buscar la excusa, la forma de expulsar del país a los gitanos, rumanos y demás inmigrantes, en una limpieza sin precedentes.
Tampoco se queda corto con la corrupción policial, el blanqueo de dinero o la sobreprotección con la que cuenta el Vaticano y todo aderezado en medio del éxtasi de la consecución de dos mundiales de futbol por parte de la selección italiana.

Como podéis comprobar una novela cargada de ingredientes para ser devorada: un crimen sin resolver, la oscura mano del Vaticano, tráfico de drogas, discotecas con reservados, salas de juego de azar, prostitución, inmigrantes desamparados por la ley y señalados por todos como causantes de los problemas,..., y todo visto a través de los ojos del comisario Balistreri.
Ahora está en vuestras manos dar el paso o no de saber si el mal está dentro de vosotros o no.
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