miércoles, 18 de julio de 2012

El guardián de los niños de Johan Theorin


A Johan Theorin lo conoceréis por su famoso cuarteto de Öland de las que a día de hoy se han publicado tres partes en España: La hora de las sombras, La tormenta de nieve, La marca de sangre.
El guardián de los niños no se encuadra dentro de ese cuarteto. Es totalmente independiente. De ahí que despertara mi interés. Quería descubrir y comprobar de lo que era capaz Theorin fuera de su Öland.

El guardián de los niños es una novela de esas que claramente van de menos a más. La historia comienza un poco lenta. Los capítulos se suceden sin que el lector sepa hacia donde va todo. Os debéis dejar llevar para obtener el premio, ya que pasadas las primeras cien páginas os comenzaréis a dar cuenta que no todo es lo que parece, y que, quién más, quién menos, tiene intereses encontrados.

El autor, como viene siendo habitual, sabe manipular, engañar y seducir de forma muy sutil dejando ir pequeñas sospechas, recuerdos, insinuaciones, que van tejiendo esa tela de araña invisible en la que nos veremos inmersos al final de la historia. Como ya he dicho, se tiene que tener un poco de paciencia, pues durante esas primeras cien páginas te puedes llegar a preguntar varias veces hacia dónde va todo. Pero debéis confiar en el autor (si que es antes habéis disfrutado de su obra) pues todo tiene un porqué.

Johan Theorin, al igual que hace en su cuarteto, sigue indagando, bajando al infierno del mal. Se podría decir que sigue obsesionado en construir una biografía del mal e intentar escribir sobre todas y cada una de las formas de mal. A mi no me parece una mala opción, aunque seguro que a algunos lectores les puede llegar a cansar, pero como digo, a mi me ha gustado el enfoque que nos presenta en esta novela.

La construcción de dicha novela también me ha gustado. Es de esas donde te puedes enganchar a las diversas tramas. Tiene tres partes bien diferenciadas: época actual, época adolescente del personaje principal y época adulta anterior a la actual. La primera es el carro que tira de las otras dos, la más larga y extensa. Pero donde está el verdadero jugo de la historia es en esas otras dos partes. En la parte adolescente, veremos la construcción psicológica del protagonista y en la parte adulta una historia un poco rara y que nos tendrá un poco fuera de juego.
Con es normal, las tres historias se unirán para formar un todo explicativo de la novela: de dónde partimos y a dónde nos dirigimos.

Aunque no estamos en Öland, Theorin nos vuelve a transportar a un lugar bastante sombrío, con poca gente, poco habladores y muy reservados. Todo ello llena a la novela de un halo de frío (que menos, ¿no?). A mi me ha gustado la ambientación. Además el lugar, la escuela infantil a lado de un psiquiátrico, no tiene desperdicio, junto a sus pasillos secretos y las múltiples conspiraciones que existen.

Lo mejor de la novela es la tensión narrativa que le imprime Johan Theorin a toda la novela, pero insistiendo de nuevo, tenéis que estar predispuesto a dejarnos enganchar por ese viento ululando, esas hojas que juegan por calles desiertas, niños sin miedo, padres encerrados, cuentos infantiles, lo que parece un buen maestro, sus dulces compañeros de trabajo, el tímido y la banda de los cuatro, el grupo de música en un triste bar, y un buen final.
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