miércoles, 25 de julio de 2012

La bella bestia de Alberto Vázquez-Figueroa



Alberto Vázquez-Figueroa es un autor que siempre me ha gustado y a los que muchos no se acercan por considerarlo un escritor de segunda clase.
Yo no voy a ser quién defienda el trabajo de Vázquez-Figueroa, pero en pocas palabras, creo que es un autor comprometido con la sociedad en que vivimos y que siempre intenta hacer llegar mediante sus novelas sus pensamientos (lo que algunos llaman moralejas, aunque no creo que el autor tenga esa intención.).
Por todo ello, creo que las novelas de Alberto tienen un valor añadido que se le tendría que reconocer y si a eso le añadimos que domina como nadie el arte del entretenimiento, creo que sus novelas merecen ser leídas.

Y centrándome un poco más en la novela que nos ocupa, La Bella Bestia, publicada por Ediciones Martínez Roca, abre una página de la historia desconocida para mí y eso que me gusta leer bastante sobre lo acontecido en la Segunda Guerra Mundial, pero siempre queda un terrorífico personaje más del que no conocemos sus fechorías.
Irma Grese era conocida como “Ángel Rubio de Auschwitz”, “La perra de Belsen” o “La Bella Bestia”. Nadie pudo creer que una mujer tan bella, de tal dulzura y coquetería, fuera capaz de hacer lo que hizo. Incluso en el juicio sumadísimo que le hicieron, y que sentó las bases del más famoso de los juicios de la era moderna (el juicio de Nuremberg), su mirada perturbaba a los asistentes; los niños coreaban su nombre a la entrada de la sala; era toda una estrella mediática.

Irma Grese

Vázquez-Figueroa nos acerca a este perturbado personaje mediante el relato de una de sus esclavas, en su definición más amplia (del hogar, sexual,…) Utiliza el formato entrevista para ir desgranando, poco a poco, todo el horror vivido por la protagonista al lado de La Bella Bestia.

Es una novela ágil, rápida, casi sin momentos de pausa, y con pocas subtramas. Creo que el autor pensó que con la Grese era más que suficiente para captar la atención del lector.
Si alguna de esas subtramas se tiene que tener en consideración es la del entrevistador, un editor con ciertos problemas para encontrar buenos libros y sobre todo para encontrar negros que los escriban. Alberto aprovecha para reflexionar sobre el futuro del libro digital, sobre el futuro del mundo editorial en general.

Una de las pocas pegas que le pondría es que se me ha quedado un poco corta en la parte central, en su nudo, cuando La Bella Bestia entra en acción. Quizás era demasiado horror el que hubiera tenido que explicar, o las escenas hubieran herido demasiadas sensibilidades y de ahí que no ahonde más de lo necesario para saber sobre el personaje. Creo que, en cierta forma, se aleja del lector envolviendo la historia en un halo de frialdad al que no estoy acostumbrado con este autor. Pero ello no impide que podamos disfrutar de dicha novela, simplemente, que cuando uno a leído lo que ha leído de Alberto quiere lo mismo o más. (Maldito lector exigente)

Una de las mejores cosas de la novela es su final. Sus últimas páginas son como la guinda en un pastel. Sin ese final mi valoración hubiera podido ser diferente, pero él me hizo tener ganas de saber más sobre malvado personaje.

Una lectura totalmente recomendada y más en días de verano: corta, directa, entretenida, en algunos momentos divertida,…,Alberto Vázquez-Figueroa, que más decir.

Os dejo con algunos de los tweets que fui publicando mientras leía la novela bajo el hashtag #BellaBestia. Estoy convencido que os ayudaran a haceros una idea más próxima de la novela.
(Ya sabéis que podéis seguir mis lecturas en directo si me seguís en twitter: 2@davidgomez)

No creo que nunca haya existido un profeta, del bien o del mal, que no le deba la mayor parte de su éxito a sus discípulos.

Los que procuran el bien lo hacen en provecho ajeno. Nadie se cansa de trabajar para sí, pero sí para los demás.

El mal siempre prevalecerá sobre el bien, porque quienes causan el mal lo hacen en provecho propio.

Que fue primero personas de calaña que crearon el nazismo, o el nazismo que los convirtió en calaña.

En Auschwitz, medrar tan solo significa continuar respirando unas cuantas horas más un aire que empezaba a ser pestilente.

La opción era mentir, fingir y adular, que es lo que la gente acostumbra a hacer para medrar.

En ocasiones los hombres se comportan de una forma tan salvaje que más vale vivir en una isla desierta.
  

Irma Grese en el banquillo de los acusados

Y no puedo dejar de mostraros en siguiente enlace (brutal):
Esquela de Irma Grese publicada en 2009 en La Razón


Y por si queréis saber más sobre el personaje real y ver como se la tiene presente hoy en día:
La nazi condenada
Ha nacido una estrella
En memoria de Irma Grese

http://www.amazon.es/gp/product/B0084B5IBI/ref=as_li_ss_tl?ie=UTF8&camp=3626&creative=24822&creativeASIN=B0084B5IBI&linkCode=as2&tag=crucdecami-21




Publicar un comentario