jueves, 30 de agosto de 2012

Alice de Milena Agus


Alice de Milena Agus no es una de mis lecturas habituales, pero los que me seguís sabéis que de vez en cuando me gusta descansar un poco la neurona y dejarme caer por otros géneros más ligeros, y en este caso más, al ser un regalo.

Y con la emoción del niño que tiene zapatos nuevos (por el regalo), aunque por suerte casi siempre que cae un libro en mis manos siento esa sensación, me adentré en las primeras páginas de la corta novela, 163 páginas, y no es que sea negativo, sabéis que me gustan las novelas cortas e intensas, y esta parecía serlo en sus inicios.

Interesante puesta en escena en un bloque de tres pisos con unos inquilinos un tanto movidos y con una fuerte carga del pasado. La cosa prometía.
Pero los buenos augurios se trucaron tan rápido con llegaron. Fui pasando las páginas intentando meterme en la historia y buscando lo que prometía: «un viaje embriagador por la patria sarda.»
Tengo que confesar que no he conectado con los personajes, ni con los lugares, ni he sentido los aromas. Además, he notado un algo en la traducción, no sé, como si la historia me temblara en algunas ocasiones, aunque no soy un experto ni mucho menos.

No acabo de tener claro que la escritora controle el formato de novela que nos presenta. Las emociones son un tanto súbitas y en algunos casos, poco creíbles.
La misteriosa narradora intenta mantener la intensidad de la historia, pero llega un momento que con tantos “Johnsons” la historia se ahoga.

La escritora intenta hacer guiños a su región, pero son como si yo vendiera un libro en USA y hablara de Chiquito de la Calzada, no sé si me entendéis. No creo que exista el espacio suficiente para que el lector se pueda embadurnar de lo sardo y por tanto que no se pueda cumplir lo prometido.

Creo que es una historia de la que se podría sacar mucho más partido al existir elementos suficientes para ello, pero la autora no lo ha sabido explotar o no los ha querido explotar.

Y sin querer hacer más leña, me ha hecho mucha gracia que en el final del libro Milena Agus intente que su historia tenga paralelismos con la maravillosa Alicia en el País de las Maravillas o que intente que la veamos en ese espejo. No es suficiente con el guiño del nombre de la protagonista (Dios que sorpresa más grande).
Por cierto, en título original es «Sottosopra» que quiere decir «Al revés». Está claro que aquí no pega nada, pero no sé yo si Alice le ayuda mucho.

Dejo en vuestras manos la decisión de leerla o no.
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