lunes, 13 de agosto de 2012

Un jamón calibre 45 de Carlos Salem


Hace casi dos años que quedé prendado con la frescura y lo novedoso de la escritura y composición de Carlos Salem. Matar y guardar la ropa, su anterior novela, fue de las que más me impactó en 2010 y de ahí que la siga recomendando.

Cuando me enteré que tenía nueva novela, estuve tentado de dejarme llevar, ir a la librería, comprarla y devorarla sin más. Pero preferí dejarla como lectura segura para momentos como el mes de agosto donde las novedades literarias brillan por su ausencia.

Un jamón calibre 45 es el atractivo y curioso título de la quinta novela de Carlos Salem que en principio no nos dice mucho, pero que genera que nos hagamos preguntas.
En pocas páginas nos encontraréis con su verdadero significado y creo que pensaréis como yo, que el título está bien encontrado.

La novela arranca de manera magistral, planteándote un problema sin planteártelo: ¿nunca has tenido la sensación de tocar la puerta equivocada? El ritmo inicial es feroz. Las acciones se suceden sin darte tiempo a reaccionar, lo que ayuda a estar aún más perdido si cabe (pero en el buen sentido de la palabra). Volvemos a encontrarnos con esa naturalidad de Carlos Salem, esa frescura a la hora de contarnos las cosas, aprovechando para sacarnos una sonrisa en el momento menos esperado y no dejando escapar la oportunidad de desnudar a una de la protagonista (la otra, no tardará en hacerlo). Y es que Un jamón calibre 45 tiene sexo por lo cuatro costados, así como tangos, leídos y cantados, al oído o a viva voz (se nota que Salem es argentino).

Como antes comentaba, el humor impera dentro en casi todas las páginas. Creo que el autor argentino está intentando inventar un nuevo género: la novela negra de humor.
El protagonista se ríe de sí mismo; le da un toque humorístico a las desgracias que le suceden en la novela; e incluso el propio escritor echa mano de los típicos esteriotipos argentinos para ganarle una sonrisa al lector. Quizás en algunos momentos el lector se podría emborrachar con tanto humor. Para mi gusto, creo que se debería dosificar un poco más.

« La generación de mi viejo creció convencida de que Dios era argentino. La de mi tío creía que Dios no existia, pero si existiera, sería argentino. Mi generación creció sabiendo que Dios no existe. Y la Argentina, ya veremos.»

Por otro lado, comentar que la parte más remarcable de la novela es la “clase” de filosofía callejera que desfila por toda ella, pero en concreto en dos o tres momentos cuando entra en escena un gato parlanchín que psicoanaliza al protagonista y de paso a la sociedad en que vivimos. Como podéis imaginar la escena es del todo surrealista, aunque podríamos pensar que es su propio subconsciente el que le va respondiendo; el escritor tiene el acierto de ponerle cara de gato y hacer que le persiga durante toda la novela como los diablillos buenos y malos.

Comenté en twister (@2davidgomez) que, Carlos Salem conseguía a partir de la nada y en pocas páginas dejarte enganchado a una simple historia de un buscavidas argentino que acepta el encargo de cuidar de un piso durante unos días. Como os podéis imaginar la cosa se tuerce y entra en escena una de las mujeres protagonistas que dejará nocaut al protagonista.
Por contra, creo que el nudo de la novela pierde en interés al existir escenas/momentos que aportan poco a la novela. Un relleno innecesario del que pecan muchos escritores últimamente no sé yo si llevados por cumplir con un número concreto de páginas (espero que no). Pienso que con algunas páginas menos se podría llegar al mismo punto y disfrutar del genial giro argumental del final. Rápido, preciso y un tanto sorprendente. Si no fuera por él, Un jamón calibre 45 podría llegar a pasar sin pena ni gloria por el mundo literario. Pero por suerte no es así y Carlos Salem sigue siendo un autor a seguir.

Como conclusión, si bien, Un jamón calibre 45 me ha gustado menos que Matar y guardar la ropa, no dejaré por ello de recomendar su lectura, pues muchos comparan a Salem con Sabina, o dicen que escribe novela negra en color, y supongo que si os gusta la novela negra (y sino, también por esa forma de enfrentarse a ella del escritor), actualmente, Carlos Salem es un referente a seguir.

« Los sudacas sois tan machistas como los españoles: dejas que te bajen las bragas y ya se creen dueños de todos sus orgasmos.»

« En una esquina, tres chicos hurgaban en un contenedor de basura como si buscaran allí el futuro.»

« Nunca pensaste que Superman tiene un pito de acero? Cómo se lo bajará, con friegas de kriptonita»

«Pensé que las mujeres tienen la facultad de matarnos cuando nos vamos, de eliminarnos con más eficacia que cualquier arma de asesinarnos para siempre en el único territorio en el que pretendemos seguir vivos: el de su memoria.»
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