martes, 6 de noviembre de 2012

La muerte escarlata de Antonio Calzado


Como casi cada mes, la editorial Dolmen, en su línea Z, nos presenta una nueva novedad del género zombi, y como casi siempre, estas no nos dejan de sorprender por lo ingenioso de los nuevos argumentos.
La muerte escarlata de Antonio Calzado no podía ser una excepción, aunque poco se puede contar para no generar spoiler. Es por ello que debo andar con cuidado para no desvelar la sorpresa final. Ya nos advierten en la contraportada del libro: «Un misterioso niño poseedor de un oscuro secreto, Ismael, les conducirá hacia el norte a través de un camino lleno de peligros, que acabarán convirtiéndose, al mismo tiempo, es su única esperanza.»
Una vez leído se puede entender a la perfección el párrafo anterior, y adelantándome mucho, remarcar lo importante de hablar de esperanza, de un nuevo inicio, en una novela del género Z.

También me ha gustado mucho como el autor no se contar a la hora de criticar la sociedad actual y casi diría que, en boca de sus personajes, elogia la invasión zombi (Errantes en la novela) que está llevando a la humanidad a la aniquilación.

El libro está dividido en tres claros momentos. El primero para mí el más interesante y emocionante. En él, el escritor, además de criticar a la sociedad actual, incluye diálogos interiores bastante filosóficos y psicológicos con los que podemos, por así decirlo, interactuar con los mismos personajes. La psique de dichos personajes está bien trabajada y casi se le da más importancia a eso que al resto y me ha gustado, la verdad.
También encontramos en esa primera parte la ciudad de Cíbola, donde conoceremos a un buen secundario, Alexei. Antonio no deja escapar la oportunidad de criticar al capo de dicha ciudad, el susodicho Alexei, al que le hace representar el papel del nuevo político que, en un principio tiene buenas ideas para iniciar de cero la reconstrucción de un nuevo mundo, y como poco a poco se va corrompiendo.
He escogido un pequeño párrafo donde Eva, la protagonista femenina, le recrimina eso mismo:

«Has convertido a la ciudad en tu pequeño reino, a imitación de cualquier otro anterior a la Plaga. Lo de menos es el burdel o la iglesia…¡Dios, si es que llegaste a reinventar el dinero! ¿Qué será lo siguiente? ¿Bancos, compañías de seguros, créditos hipotecarios? No has renovado nada, Alexei, y por eso Cíbola caerá tarde o temprano.»

La segunda parte de la novela es la típica huida de los supervivientes hacia ese norte que antes comentábamos, con alguna que otra sorpresa. Asistiremos a momentos muy emotivos entre los personajes.

Y en la tercera, como no podía ser de otra forma, conoceremos el desenlace. Es allí donde se encuentra una de las mayores novedades de la lectura (y de la cuál no puedo escribir nada). Me ha parecido interesante este nuevo punto de vista a la hora de explicar el porqué de la aparición de Errantes en el mundo, claro que se tiene que ser un poco abierto de miras.

Otra de las novedades, y de esta creo que sí puedo contar algo, es que, aunque existen Errantes que vagan solitarios, lo más normal es que ataquen en formación de gusano, todos agrupados y con un poder de sugestión que muchos políticos quisieran. Son como un imán psicológico del que es difícil poder escapar y fácil caer en sus fauces para ser devorado y añadido al propio gusano pasando a ser un miembro más.
Veréis, que lo del gusano tiene que ver con la novedad (de la que no se puede escribir).
También existen cuestiones más o menos religiosas, pero prefiero que vosotros mismos os las encontréis.

«Yo temo más a lo humanos que a los Errantes. Los Errantes comen porque tienen hambre; ellos son lógicos a su manera.»

Se nota que Antonio Calzado es un buen lector, pues la novela tiene muchas referencias a títulos y párrafos de otras novelas y donde toma especial importancia Moby Dick.
Además de buen lector es un buen cinéfilo por la muchas referencias a este género. No me extraña que Antonio Calzado y Alejandro Castroguer (del que publiqué la reseña de su última novela El Manantial) sean tan buenos amigos, aunque la suposición tampoco era tan compleja, ya que el propio Castroguer sale mencionado en un momento de la novela como si fuera un personaje de ella y su anterior novela La Guerra de la  Doble Muerte.

En definitiva, una interesante novela de un autor con buena pluma y clase.

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