viernes, 16 de noviembre de 2012

Leningrado tiene setecientos puentes de Mar Sancho


Tropo Editores es de aquellas editoriales que miman mucho los libros que publica y que no tiene prisa por publicarlo. Por suerte no es la única que piensa así y los lectores se lo agradecemos al no hacernos perder el tiempo con novelas banales y sin valor añadido, como suelo decir.
Además, intentan buscar escritores novedosos, incluso diría que, poco conocidos para el gran público y que merecen ser conocidos como es el caso de Mar Sancho y su Leningrado tiene setecientos puentes antología de 18 relatos que hace un recorrido por los últimos años de la autora en este género. Algunos de ellos han sido premiados, así como lo ha sido la autora.

Cuando uno comienza a leer se da cuenta enseguida de la importancia de la palabra hablada para la autora, del embrujo que ejerce, así como la seducción. En varias ocasiones, al repetirse un nombre el protagonista se deja llevar como si esa palabra actuara como imán. ¿Os habéis parada a pensar si eso sucede en vuestras vidas? Yo creo que sí.

Otra de las cosas que saltan a la vista, es que la escritora tiene mucha facilidad para lograr interesar al lector casi en la primera líneas del relato. Yo creo que ese es un punto fuerte para un escritor de relatos: crear interés por lo que vendrá.

Su lenguaje es sensual en muchos casos, fluido, bello, táctil cual pluma rozando una espalda. Todo ello se puede entender si se mira el curriculum de Mar y se constata que ha publicado tanto o más poesía que novela o relato. De ahí que su yo salga con facilidad y quede plasmado, pero sin la miel que le ponen muchos. La miel es buena, pero en pocas cantidades.
Tiene una especial facilidad para utilizar una adjetivo detrás de otro haciendo que la lectura sea envolvente, delicada, vistosa, agradable a los sentidos.

Quizás un punto negativo es que se notan bastantes altos y bajos entre unos relatos y otros. Me explico. La localización, el tiempo, la forma. Quizás para algunos lectores sea una riqueza, no lo niego, pero a mí me han atraído ciertas historias más que otras. Supongo que cuando ponga las que más me han gustado y lo leáis lo entenderéis. Eso no quiere decir que lo otros no estén bien escritos o no sean atrayentes, pero me ha llegado menos.

Los relatos que más me han atraído son:

El equipaje rojo
Relato de inicio de la antología. Inquietante y curioso. Nunca había leído antes que alguien pudiera tener una afición como el protagonista, llegado a convertirse en una obsesión y todo lo que conllevará. Bien empastado con la Divina Comedia de Dante.

Leningrado tiene setecientos puentes
Relato que da título a la antología. Un ejemplo del ritmo literario de la autora donde a partir de una curiosa situación el personaje inicia un camino hacia un lugar desconocido que enciende la curiosidad del lector y con un final de aquellos que te deja con ganas de querer saber más.

El portaviandas de Bombay
Un relato evocador de la mística india y con esa constante carga del pasado que la autora utilizada con bastante asiduidad.

La dama de cobre
Con el valor añadido de escribirlo allí donde sucede. Me he imaginado a la autora impregnándose de todo el maravilloso paisaje de Alaska e inspirándose.

La marcha fúnebre
Como sacar un sonrisa de la tristeza. No sé si la historia está basada en hechos reales, pero me ha parecido un guión de película de los Hermanos Marx.
Publicar un comentario