lunes, 20 de febrero de 2012

Tenebrae de VV.AA


Hasta hace unos meses se podía decir que casi no había leído ninguna antología de relatos. Supongo que era una cuestión de oportunidad y de conocimiento.
Con ésta, afronto mi quinta reseña de una antología y cada vez veo más claro que: no es lo mismo reseñar un antología de un sólo autor que la de un conjunto de autores; que es de las mejores formas de conocer nuevos valores en poco tiempo, y que también es una forma de conocer nuevos géneros literarios.

Desde la portada de Tenebrae sabemos que nos adentramos en una antología de relatos foscos. Perdonad mi desconocimiento, pero no había escuchado nunca el término, y es de agradecer que en el prólogo se aclare muy didácticamente. He querido añadir una pequeña definición para todos aquellos que, como yo, no estuvierais familiarizados con el género:

Fosco es un género literario que se diferencia del terror en que su esencia reposa en lo atmosférico, en lo ambiental y no en lo sobrenatural. Es un género que sin necesidad de sangre, ni gritos, ni vísceras, te atrapa y te inquieta.

He de decir que Tenebrae consigue en su conjunto esa atmósfera, ese ambiente fosco y de ahí que mi valoración general sea más que positiva.
Son ocho relatos de ocho autores con estilos totalmente diferentes lo que considero un valor añadido. Los hay más técnicos, los hay más naturales, los hay más experimentales en su prosa.
En las tramas podréis encontrar lo que hablan de fantasmas, de caníbales, de homenaje al gran Lovecraft, los que homenajean a gran parte de los escritores de terror de siglos pasados, y como no, de casas encantadas.
Tenebrae es una buena antología para demostrar que el miedo existe, y sobre todo, para demostrar que el miedo se puede escribir y generar. De ahí que no la recomiende a los que son propensos a sufrir pesadillas por las noches por una fuerte estimulación.

Los que habéis leído antes alguna de mis reseñas sobre antologías sabéis que no me gusta hablar de todos y cada uno de los relatos. Prefiero destacar lo que más me han impactado. Creo que es un tema demasiado subjetivo y que le podría hacer un flaco favor a alguno de los autores por no estar en la honda del relato, cuando perfectamente otro lector lo podría estar. Aunque viéndolo así no tendría que hablar de ningún relato para ser justo, pero supongo que lo podríais entender como un no mojarse.

Pues me voy a mojar y para empezar quiero destacar los tres relatos que más me han llegado o con los que he conectado más:

El cazador de tigres, de Ernesto Fernández-Weiss, es por encima de todos el que más me ha gustado y, casualmente, el más largo de todos, y el último de la antología. Supongo que ese vuelco que le da al conjunto le da un peso especial. Se trata de un relato de ciencia-ficción donde un mitofolklorologico (cazador de fantasmas moderno) intenta descubrir la verdad sobre una aparición fantasmal en un hotel que orbita alrededor de la Tierra. La aportación del robot Óscar me ha parecido soberbia, así como los diálogos, la construcción, su prosa y como no, la relación final de todo el relato con el título. Es un autor que deberé seguir.

La ganga de Juan de Dios Garduño, creo que el más consagrado de los autores que componen la antología, no me ha defraudado. Demuestra que no son necesarios demasiados artilugios literarios para escribir un buen relato, para crear una atmósfera, para enganchar a un lector. Creo que esa naturaleza del ir sucediendo las cosas, esa comunidad de vecino que no te dejan respirar, y sobre todo, el sorprendente final, me han cautivado para que lo destaque en este primer grupo.

El noctívago demacrado de Alejandro Castroguer, creo que se merece estar en este primer grupo por su calidad literaria, y no es que los demás no la tengan, pero creo que Alejandro ha tomado un riesgo, una forma diferente de contar las cosas. Creo que es el relato más experimental y de ahí que pueda generar pros y contras.
Es una pequeña píldora de gran concentración, un relato que merece más de una lectura y que con cada lectura va ganado en cuerpo. Un homenaje en toda regla de un escritor que nació en Providence y que murió de una forma bastante dolorosa. Quizás sus propias creaciones se quisieran vengar de él.

Y en un segundo grupo estaría:

Bocado de dioses de Fran J.Franco, es el relato que abre la antología y creo que es una buena elección, ya que me dejó un poco sorprendido y sobre todo con ganas de más. Sin contar mucho más para no crear spoiler, decir que la trama se centra en un restaurante donde se sirven sabrosos platos y que una inesperada visita hará que todo se precipite. Además, la ubicación del relato en el barrio latino de París le da un toque genial. Será que hace poco estuve por ahí.

La huida de Manuel Mije, creo que sabe transmitir la tensión, el agobio y la angustia que sufre el personaje. Sabe describir a la perfección el cómo una persona del todo normal puede caer en el infierno para no salir de él.


Los otros tres relatos de Juan Díaz Olmedo, Ángel Vela y Miguel Cisneros no me han llegado como el resto, pero creo que sin ellos la antología no estaría completa pues cada uno aborda una parte de ese mundo fosco que el colectivo Sevilla Escribe nos quería mostrar. En otras palabras, la antología se quedaría coja.

Y por poner una pega y ahí sí que creo que cojea la antología, me hubiera gustado leer algún relato de una escritora. Quizás el colectivo es solo de hombres, pero si así fuera, les invito a abrir sus puertas a las plumas femeninas.


Si os queréis hacer con ella: CLICAR

miércoles, 15 de febrero de 2012

La primavera del comisario Ricciardi de Maurizio de Giovanni


Siempre es muy grato descubrir nuevos autores y más en un género como la novela negra que tanto me apasiona.
Mi referente negro italiano es el gran Andrea Camilleri de que he leído casi todas sus novelas protagonizadas por Montalbano. Por eso no es de extraña que me lanzara apasionadamente a leer “La primavera del comisario Ricciardi” de Maurizio de Giovanni, y os he de decir que no me ha defraudado.

El comisario Ricciardi se creo una tarde de 2005 cuando Maurizio de Giovanni, hasta aquel entonces empleado de banca, se presentó a un concurso de relatos que organizaba una cafetería. Todos los participantes parecían absortos escribiendo mil y una aventuras, pero a de Giovanni no se le ocurría ninguna. Se quedó mirando una pecera del local, y al otro lado, una gitanilla le guiñó un ojo. Él se giró y comprobó que nadie había visto el gesto de la gitanilla. Fue entonces cuando se preguntó: ¿Y qué es lo peor que uno podría ver que los demás no captaran? Y se dijo: Pues un muerto desvelando su última frase. Y así nació el comisario Ricciardi.

"[…] a Ricciardi no parecía importarle su carrera. Sacerdote de la justicia más que funcionario estatal, siempre consagrado a su trabajo; […] jamás cesaba su búsqueda febril de la fuente del dolor que lo ahogaba.”

Las aventuras del comisario están situadas en el Nápoles de los años 30, y en palabras de su autor: 

“novelo en la Nápoles de principios de los años 30, porque aun no había policía científica y el análisis y la investigación han de ir a la raíz, al sentimiento, a la pasión, algo inicialmente positivo pero que se transforma en celos o, en envidia, y conduce al crimen; ese itinerario es el que me interesa”

Y eso es lo que he encontrado en esta segunda entrega tras El invierno del comisario Ricciardi. Una novela negra sin artefactos, tranquila en su narración, paso a paso, pista a pista, utilizando tan sólo el ingenio de los investigadores (Ricciardi y su compañero Maione). Me ha hecho recordar a Camilleri y muchos ya lo designan como su sucesor. Lo que no encontraréis son las ironías del viejo Andrea que tanto nos hacen sonreír, ni la recreación de cuestiones de índole política, ni tampoco utiliza la mafia como eje (y eso lo he agradecido mucho). Creo que el autor ha querido marcar claramente una separación entre su novela y las novelas negras italianas contemporáneas. Ha querido hacer un producto único. Y yo creo que lo ha conseguido.

Ricciardi es un tipo solitario, un tanto oscuro, falto de amor y de cariño. Pero la primavera puede hacer estragos hasta en las rocas. El amor le ronda y no sabe si dar el paso o no por miedo a ser rechazado. Diríamos que es una de las subtramas que le dan un valor añadido a la general. Como también se lo da, en este caso, el desamor que sufre su compañero Maione tras la perdida de su hijo Luca y el descubrimiento de una mujer espectacular que hará desestabilizarse su corazón.

“Pero a él, Ricciardi […] no le había tocado la posibilidad de elegir, debía caminar contra el viento, arrollado por el último dolor pasajero de los muertos con los que se cruzaba. Y hacer el trabajo que la muerte no había tenido tiempo de concluir.
O intentarlo al menos.”

También merece una mención especial las bellas descripciones de las calles del Nápoles de la época, y eso que yo no soy muy amigo de ellas, pero aquí son del todo necesarias para poder introducirnos en la historia y poder vivirla. Sin ellas la ubicación y la época de la novela no tendría ningún sentido y de ahí que tenga un peso importante. A mi entender, el autor sabe crear la atmosfera perfecta para que el lector puede tener la sensación de pasear por el Nápoles de los años treinta y sobre todo, sabe aprovecharla para su historia haciéndola creíble.

Ya he desvelado la característica principal de Ricciardi: escucha las últimas palabras de los muertos. Pero que quede claro, no habla con ellos, no dialoga, ni siquiera los interpreta, pero serán esas últimas palabras las que pueden ayudar al comisario a resolver el caso. Creo que ahí la grandeza de la propuesta del autor italiano. Es su gran valor añadido. Me ha encantado que el escritor no nos canse con muertos y más muertos parlantes. Los justos, bien seleccionados y en su lugar.

Y no he dicho nada de la trama general de la novela, pero como sabéis pocas veces lo hago, pues para eso están las sinopsis.

En definitiva, todo un agradable descubrimiento para mí, enamorado como soy de la novela negra. Os recomiendo su lectura.
Yo estoy convencido que en el futuro seguiré leyendo los nuevos casos del comisario Ricciardi. 


jueves, 9 de febrero de 2012

La perdición fucsia de Fermín Moreno



Ya desde la presentación del autor en la contraportada del libro podemos intuir que nos encontraremos entre las páginas de La perdición fucsia:

Fermín Moreno, licenciado en INEF, acostumbra a torturar a sus alumnos con refinados ejercicios, tales como hacer el pino con las orejas, bailar el vals a ciegas en un pedregal de cardos y jugar futbito descalzos con balón medicinal rosa de tres kilos.”

Pero Fermín Moreno es también un hombre comprometido con el mundo editorial al estar delante de Ediciones Tusitala, donde entre otras cosas se publica la revista Sable, con bastante éxito y que aprovecho para recomendaros.

Ciertamente, La perdición fucsia está plagada de gags recordando en muchos momentos al loco humor de Tom Sharpe y su maravilloso Wilt. Pero creo que Sharpe, como buen inglés, lo sabe mesurar mejor. A mi entender, Fermín satura las páginas de las novela con su vena cómica. Y es que, cuando empecé a adentrarme en las páginas de del libro, primera parte de la serie El imperio del Tecnopreboste, tuve la misma sensación que cuando en su día leí Lo mejor que le puede suceder a un croissant. Geniales primeras páginas, alguna que otra carcajada, pero el exceso de gags me fue trabando la lectura y el humor que, en un principio beneficiaba totalmente a la novela, fue repercutiendo negativamente en mi disfrute lector, además de provocar que los sucesos de la novela, la trama argumental, se fuera ralentizando.
Otro punto favorable que se fue tornando del mismo modo un poco negativo son los geniales apuntes a pie de página que nos va regalando el autor. La sensación es la misma que la antes descrita. En un principio las encontré de lo mejor, casi era lo que más me hacía reír, pero la reiteración de ellas me iba rompiendo el ritmo de lectura al tener que ir al final de página para poder leerlos.

Como estáis comprobando, estoy incidiendo mucho en el mismo tema, y es que La perdición fucsia necesita de una especial atención a la hora de leer ante la avalancha de disparatados nombres que en ella encontramos y que nuevamente actuaron de barrera entre el libro y mi yo lector.

Pero La perdición fucsia tiene muchas otras virtudes que los amantes de Mundodisco de Terry Pratchett entenderán con la lectura de la primera página.
Desde esas primeras páginas se siente el perfume del escritor inglés. Fermín, al igual que Pratchett, inventa todo un mundo lleno de personajes disparatados e inventa unas reglas que tan sólo funcionan en ese mundo. Ante todo, mi más sincero elogio por construir una novela que no tiene que ser fácil de escribir y por demostrar una gran imaginación.

Otro punto a su favor, y os he de confesar que es el que me llevó a su lectura, fue que lo compararan con La guía del autoestopista galáctico de Douglas Adams, o el Sin noticias de Gurb de Eduardo Mendoza, dos geniales novelas que deberían ser leídas y que aprovecho para recomendaros.
Y sobre si se parece o no, no sé, lo dejaré a vuestra elección. Yo me inclino más por un Sharpe-Pratchett, que no está nada mal y que ya quisieran muchos para ellos.

Otro apunte a tener en cuenta son las ilustraciones de David Guirao que le dan un tope divertido y entretenido a la novela, además de ayudar a visualizar a los personajes principales. Creo que están muy logradas.

Y para acabar. Creo que La perdición fucsia es de esas novelas en las que tienes que poner en una balanza los pros y los contras, y no nos engañemos, todas y cada unas de las novelas los tienen. Quizás me esperaba más; quizás el error fue crearme tantas expectaciones antes de leerla o quizás con unas páginas menos la dosis hubiera tenido mucho más efecto.
Tan sólo me queda recomendarla a los amantes de Mundodisco. Seguro que no les defraudará.


sábado, 4 de febrero de 2012

Con nombre de guerra


Desde que comencé a publicar en tusrelatos.com con mi apodo Bolzano, me he resistido a cambiarlo. Me empujaba una especie de romanticismo a no hacerlo y no mostrar mi nombre verdadero.
Pero llevo tiempo pensando que se tiene que dejar de lado el apodo y mostrarlo, y no porqué tenga pensado un futuro de grandeza para él, simplemente porque creo que es un paso necesario y madurativo dentro de un entorno 2.0. Supongo que el hecho de utilizar redes sociales como Facebook o Twitter (@davidgomez) hace que te vayas sintiendo más cómodo sin el anonimato y uno se decida a dar el paso.

Hace unos meses di el primer paso incluyendo mi nombre en las etiquetas de las entradas, y hoy he decidido que también se muestre mi nombre en la firma de la entradas.
De momento será de forma compartida para que nadie se pierda y supongo que en un futuro el apodo desaparecerá, aunque no sé yo, con eso soy muy romántico y me sabría mal que Bolzano desapareciera para siempre. Han sido muchos años en la red.

Supongo que con el tiempo añadiré el gadget del perfil. Hoy no, demasiados cambios para un mismo día.

Saludos y buen fin de semana.

PD: La imagen es un guiño. Estoy seguro que alguno de vosotros la entenderá.

viernes, 3 de febrero de 2012

Que nadie se mueva de Denis Johnson


Denis Jonson fue galardonado con el premio Nacional Book Award en 2007 por su novela Árbol de Humo. Pero no sólo se le conoce por ello. También ha sido galardonado por sus libros de poesías; ha escrito guiones e incluso ha realizado algún cameo en una película basada en su libro Hijos de Jesús.

Que nadie se mueva es un homenaje a la novela negra americana, ésa que nos tiene acostumbrados a un humor truculento, negro, valga la redundancia, y la novela de Denis Johnson no está exenta de ello. El autor aprovecha cualquier pequeña oportunidad para meter un pequeño gag. Quizás me he sentido un poco lejos de ese tipo de humor, ya que siempre me sentido mucho más cercano al humor inglés, y creo que por ello no ha tenido en mi todo el efecto deseado por el escritor. Pero eso no deja que exista y que pueda ser disfrutado.

Que nadie se mueva fue originalmente publicada en cuatro entregas mensuales en la revista Playboy y fue considerada en su conjunto toda una publicación Pulp, donde se pone un énfasis mayor en la aventura y la intriga, dando un especial privilegio a la trama sobre la presentación de los personajes, favoreciendo la narrativa puramente física, funcional y ágil. Se dice que en este tipo de publicaciones se deja de lado el estilo y la calidad literaria para dar prioridad al qué y el cómo y no tanto al por qué, explorando lo exótico y más si es de carácter sexual.

Si nos centramos en esa definición de novela Pulp o de estilo Pulp, Que nadie se mueva se ajusta perfectamente a ella.
La aventura la encontramos en la persecución a la que es sometido el protagonista, Jimmy Luntz, un jugador compulsivo que comienza a acumular una gran cantidad de deudas con las personas equivocadas. Jimmy será requerido por el gorila de turno, Gambol, que de forma muy sutil le demandará la deuda. Pero Luntz comete el error de dispararle y no matarlo. Es a partir de ahí que las cosas, ya de por si complicadas, se tuercen un poco más para Luntz. Tendrá que pensar rápido. Su vida está en juego.

En Que nadie se mueva no encontraremos una descripción en profundidad de sus personajes. Desde la primera página os daréis cuenta que la acción y la rapidez de los acontecimientos prima sobre lo demás, aunque sí se parará en algunas escenas sexuales proponiendo posturas imposibles regadas de humor. Y es que Luntz se encontrará en su camino con Anita Desilvera. Con ella compartirá parte de la persecución, además de otras muchas cosas, y se convertirá en un buen complemento narrativo.

Yo englobaría esta novela dentro del capítulo de las road-movie e incluso la he vivido como si de un guión de película se tratara. Escenas cortas, secas, totalmente visuales, que no dan respiro al lector, que muchas veces sentirá el vértigo de no saber dónde se encuentra y un pequeño sentimiento de perdida, de no tocar pie.
Es ese último aspecto el que no me ha convencido tanto, y más cuando llega el final, donde los capítulos se van cortando en subcapítulos plagados de rápidos diálogos que me han descolocado un poco.

Y para acabar me voy a permitir la licencia de inventarme un pequeño diálogo:

¡Que nadie se mueva! –dijo al disparar el amar sintiendo todo el peso de su conciencia sobre el dedo que todavía no dejaba de apretar el gatillo.
-¿Quién eres? ¿Dónde estoy? –le respondió desorientado, confuso, cubierto de su propia sangre.
-¡Que nadie se mueva! –volvió a repetir. –Y así nadie más saldrá lastimado.
Pero esos no eran los planes de Denis Johnson para su novela, ya que recibe hasta el apuntador.

Recomendable para todos los románticos del estilo Pulp o para todos aquellos, como yo, que no lo tenían tan presente.