lunes, 25 de febrero de 2013

Perdida de Gillian Flynn

Perdida de Gillian Flynn y editada por Mondadori en su colección Roja&Negra, es una novela que viene avalada por su éxito en EEUU cuando el año pasado cuando estuvo 8 semanas en el nº1 en la lista de los más vendidos de The New York Time por delante de la conocida trilogía de E.L.James.

Para los amantes de las etiquetas, Perdida se encontraría a mi entender en la categoría de thriller psicológico, aunque algunos lo pueden etiquetar con el adjetivo de policiaco, que también le sienta bien, pues en Perdida, como la palabra indica, viviremos la búsqueda de una de sus protagonistas desde diferentes frentes: la policía y el propio marido de la desaparecida. Pero poco más se puede contar de la trama de esta novela para no generar un desafortunado spoiler que frustre las sorpresas que os encontraréis en el camino. Lo que sí puedo contar (está en la contra) es que el principal sospechoso de la desaparición de Amy será su marido Nick. Me ha parecido interesante como la novela se va retorciendo en este punto hasta generar la locura del protagonista de la nada. Son aquellos momentos que sientes especial rabia y donde tu parte lagarto del celebro salta para salvaguardarte.

Perdida está escrita en primera persona, pero a dos voces. Podemos vivir la historia desde la cabeza de Nick o desde la cabeza de Amy (en la primera parte de las tres en que está dividida la novela, será desde su diario). Estas voces nos irán contando clásicas fotografías matrimoniales que parecían perfectas, pero cuando te acercas a mirar no lo son. Y aquí viene uno de mis puntos oscuros. ¿Son necesarias 300 páginas para ponernos en antecedentes y dar paso a la acción? Me lo pregunto, y me lo seguiré preguntando. Ciertamente, lo que viene después (la novela tiene casi 600 páginas) merece y mucho la pena, pero, esas 300 páginas primeras me han pesado como una losa, con su ritmo tranquilo, pausado, donde no va pasando nada, pero se está cociendo todo; y llegados a la 300, bum, todo salta por lo aires y te tienes que poner a correr.
Ricardo Bosque lo explica muy claramente en su reseña: "puede resultar demasiado lento para los más puristas del género, a quienes me puedo imaginar ansiosos o desconcertados". Estoy totalmente de acuerdo con él.
Tres partes, tres grandes bombas. Eso es lo que promete Perdida, con una trama inteligente, retorcida, adictiva en su segunda mitad. Yo esperé una cuarta bomba, la del final. Creo que todos nos vamos haciendo una idea de cómo podría ser, o qué haríamos nosotros en su caso. Pero lo que no podemos controlar es a la maldad. La maldad es tan perversa que puede crear finales no imaginables e igual de castigadores que los que la razón nos suelen aportar.

Creo que la mejor aportación del libro es crear la duda sobre la razón: ¿estás de parte de Nick o estás de parte de Amy? ¿Con quién empatizarás más? Lo que me ha sucedido a mí, que no tiene que ser lo que a vosotros os pueda suceder, es que al inicio de la novela estaba de parte de Amy, más tarde y claramente de parte de Nick, y en algún momento creí que los dos tenían algo que reprocharles y su seducción se quedó en tablas. No os contaré cuál fue el resultado final, pues generaría spoiler, pero como he comentado, creo que Gillian ha sabido jugar en todo momento con el lector y ponerlo en un lado u otro de las cuerdas, y eso hace vibrar. 
No os confiéis, no tenéis ni idea de lo que sabéis; todo es posible y las sorpresas van página a página.
Para acabar una frase extraída de la reseña de un buen amigo bloggero, Aramys Romero, que explica lo de las sorpresas con esta frase: "me-han-pillado-el-dia-de-mi-boda-follandome-a-la-dama-de-honor-en-el-armario."
Pues eso, si estáis casado, mirar siempre a vuestra espalda.
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