viernes, 15 de marzo de 2013

El pirómano de Bruce DeSilva



Está claro que la novela negra (o policial) está de moda, pero no creo que sea una moda de esas pasajeras, creo que tiene una base bien fundamentada y que será/es de largo recorrido.
De ahí que las editoriales cada vez apuesten más por ella y saquen sus propias líneas del género, como es el caso de la editorial Pàmies que hace unos meses nos presentó El Chico de Steve Hamilton y que ahora, en su segunda publicación, nos trae El pirómano de Bruce DeSilva dentro de su colección La Huella.
Creo que la editorial está haciendo un buen trabajo de selección de sus novelas ya que tanto El Chico, como El pirómano son dos novelas muy diferentes a lo que es la tónica predominante y por ello nos tenemos que felicitar por tener tanta variedad en el mercado.

Tengo que reconocer que no esperaba disfrutar tanto con la lectura en un principio y que fue más la fuerza de la editorial y saber que estaba detrás, y como no, el reconocimiento del premio Edgar 2011 a la mejor primera novela en ficción de misterio lo que me llevó a su lectura.

Tarde poco en convencerme que había hecho una buena elección. En la primera página descubrí a un autor humilde, noble y una novela con una historia detrás. No os la cuento, mejor la leéis vosotros en el pequeño prólogo de la novela. Me emocionó. Supongo que es ese deseo escritor que llevo dentro y que descubre que algunas veces suceden cosas sorprendentes que llevan un libro al gran público.

Bruce DeSilva trabajó durante 40 años como periodista en los mejores rotativos USA y no deja escapar la oportunidad de escribir sobre lo que sabe y dejar constancia de su opinión respecto al futuro de los periódicos en papel. Según él, tienen los días contados a no ser que se haga una gran restructuración y paso adelante.

«al menos que puedas retroceder en el tiempo y evitar que Al Gore «desinvente» Internet, no hay mucho que hacer.»

En un momento de la novela también comenta que la gente está cansada de leer noticias negativas en los diarios y que por ello no quieren dedicar su tiempo a leerlos, que lo que quieren son otro tipo de noticias. Ello le lleva a escribir uno de los momentos más divertidos de la novela, que los tiene, donde el protagonista, Liam Mulligan, deberá escribir un insulso artículo sobre un perro.
Tiene otros momentos de humor, como la relación de Liam con su exmujer y unas divertidas llamadas telefónicas que descongestionarán un poco la tensión de la trama.

Bruce DeSilva nos habla de la incompetencia de la policía, y de cómo un reportero tomará los mandos de las pesquisas al ver como un pirómano en serie se dedica a destruir e incluso matar a seres muy próximos a él; nos hablará de la corrupción de los políticos; de drogas; de béisbol; de apuestas; de bares de putas que ya no existen y todo ello con unas breves pero operativas descripciones que nos hará trasladarnos allí. Bruce DeSilva demuestra que tiene buen ojo para los detalles, y que sus bocetos del paisaje urbano de Providence contienen una mezcla de belleza y de hastío que consiguen enganchar al lector. Amor y odio a la par.

Si a eso le añadimos que la trama está bien trabajada, con capítulos cortos que vas devorando casi sin pensar y con un rum-rum que no te deja de sonar sobre uno de los personajes y que te harán leer con más rapidez para saber si estás en lo cierto, y todo ello con un buen ritmo narrativo y con un esperado giro argumental en la parte final y con un redondo final, puedo decir que El pirómano me ha convencido de pleno.

Además, creo que Liam Mulligan puede dar más de sí. La lectura te deja con ganas de saber más sobre el personaje y los secundarios que le acompañan, algunos entrañables, y esa es una de sus grandes virtudes a mi entender, haber sabido rodear al personaje principal de otros personajes que no están vacíos y que le hacen un buen contrapunto a la par que son interesantes.

Y para acabar, me ha parecido muy interesante, por aquello de la humildad del escritor, una escena donde Liam dice que ha leído tantas novelas negras que se ve capaz de escribir una él. Está claro que lo intenta y que no lo consigue.
No es fácil escribir una novela, sea del tipo que sea, y menos que deje un buen gusto de boca.
Espero que a vosotros os deje el mismo.
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