lunes, 4 de marzo de 2013

La lealtad de los delincuentes de Toni Soler


Corría el año 2009 cuando Toni Soler se lanzó al río con su primera novela La lealtad de los delincuentes publicada por la editorial Bombón Ediciones.
Sí, a mí también me ha resultado un poco chocante el nombre de la editorial, pero tiene una explicación.
Café Bombón es una cafetería de Valencia donde, a parte de tomar café, charlar sobre literatura o leer la prensa, también se pueden comprar libros (por lo que he podido leer, libros de segunda mano). Pero un día se les encendió la luz de alarma: «nos dimos cuenta de que hay gente que quiere publicar sus novelas y no puede acceder a las grandes editoriales. Bombón Ediciones pretende facilitar esta tarea a los autores noveles.» Y decidieron crear una pequeña editorial. La lealtad de los delincuentes fue su primera publicación y aquel año se vendieron más de mil copias, todo un logro para una pequeña editorial y un autor novel.
Otra de las cosas que me han fascinado es la facilidad que tiene Toni para escribir sus historias. Según cuenta, tardó un mes aproximadamente en escribir la novela y un mes en corregirla, bajo la atenta mirada de su mujer.
El éxito de su primera novela le llevó a escribir su continuación, Delincuentes y venganzas, y más tarde una tercera, El precio del castigo,  que cerraría la trilogía.

Hechas las presentaciones, entremos en materia.

La lealtad de los delincuentes es una novela negra, ágil, fresca, rápida, sin florituras, directa al grano, atrayente, cercana,…, y situada en la ciudad de Valencia y sus aledaños. Su formato es de los que me gustan, no más de doscientas páginas, lo que suele provocar que cuando acabas, quieres más. Y lo que me ha sucedido con esta novela es que, mucho antes de acabarla iba pensando en conseguir la siguiente: «Tengo que leer su continuación», me decía.
Creo que la magia está provocada por unos personajes de carne y hueso, cercanos, casi conocidos. Podríamos mirar por la ventana y reconocer algunos de ellos. También la edad de los protagonistas: unos treinta años, que no están tan lejos de los míos y que me han hecho recordar viejos tiempo (quizás no tan heavy, pero próximos)

Mientras leía, también me ha hecho recordar una estupenda novela, Cuatro amigos de David Trueba. No podemos decir que estén cortadas con la misma tijera, ni que la trama se parezca en nada, pero sí el comportamiento de sus personajes, el cómo viven la fiestas, el cómo se relacionan. Aprovecho para recomendaros su lectura. Os reiréis un rato.

Pero La lealtad de los delincuentes es mucho más. Creo que Toni ha sabido hacernos llegar el fracaso, la ruptura, la depresión que han vivido y viven muchos hombres y mujeres que en lo mejor de sus vidas se quedan sin trabajo por culpa de la maldita crisis. Hasta ese momento, habían vivido subidos en el euro, gastando y comprando sin miramientos y un buen día todo se rompe. Pasan de ser los primeros a los últimos, de un zarpazo. El fracaso llega a sus vidas y no saben muy bien como actuar y se escudan tras la bebida, las drogas y el sexo, hasta que los remordimientos florecen y alguno de ellos (de la pandilla de treintañero protagonista) levanta la mano y dice: «Hasta aquí.»
Pero para algunos será tarde. La supervivencia en tiempo difícil crea el ardid y este los problemas, la corrupción, las traiciones,…, las muertes.

Ya he comentado que el sexo y las escenas de sexo, son uno de los vértices donde se apoya la novela, así como la investigación de una muerte, la crisis, las relaciones entre amigos y el amor en todas sus facetas, pues tendréis para elegir. En este punto creo que Toni también ha sido muy hábil al mostrarnos diferentes visiones del amor y de esa forma conseguir que el lector se sienta más o menos identificado con alguna de las parejas y crear un vínculo con el lector.

En definitiva, una novela negra fresca de esas que crean satisfacción tras su lectura. Tendré que seguir la estela de este escritor, y como no, os tendré informados.

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