viernes, 1 de marzo de 2013

Un mal paso de Alejandro Pedregosa


¿Quieres saber más sobre la novela?

El reto Cruce de Caminos: Negro yCriminal me está facilitando conocer nuevos autores y nuevas lecturas que sin él quizás hubiera sido mucho más complicado descubrir. Como es el caso de Un mal paso (Ediciones B, 2011) de Alejandro Pedregosa de la que leí hace unos días una motivadora reseña. Pero no fue solo la reseña lo que me hizo leerla si no la temática: mi adorado Camino de Santiago.
No podía dejar escapar la oportunidad de leer novela negra con el trasfondo del Camino de Santiago (que he completado en tres ocasiones y media). Además, y no debería explicar más, me traigo algo entre manos con él, así que alicientes no me han faltado para emprender la aventura de su lectura.

¿Y cómo ha resultado la experiencia?
Provechosa. Es una novela entretenida, con toques de humor, que tiene un buen ritmo narrativo, y una trama atractiva.

¿Qué le he encontrado a faltar?
Quizás un poco más de Camino. Si os leéis la sinopsis veréis que promete el día a día de un periodista en el Camino, pero tengo que deciros que no es así. Alejandro coloca a sus personajes en seis lugares bastante emblemáticos del Camino y allí desarrolla parte de la trama. Y no os puedo explicar más para no generar un spoiler.
Debo decir que esos momentos me han recordado muy mucho mi primer Camino. Lo he vuelto a vivir, lo he vuelto a sentir, lo he vuelto a pisar, y eso es un logro del escritor. Además, adereza esos momentos con datos significativos de los lugares, aunque si los has pisado, casi ninguna de las cosas que explica te sorprenderán, pero reactivarán tu memoria pasada y viajarás de nuevo a él.

Un mal paso se desarrolla en su mayor parte en Santiago de Compostela. Es allí donde se centra la trama que luego salpica al Camino, así como a Roma y de rebote a Jerusalén. Me ha parecido muy ingeniosa la trama judía. Corta, pero intensa.
Esos escenarios se alternando dándole ritmo a la narración.

Sobre los narradores, me ha parecido curioso que una parte esté escrita en tercera persona y otra, la que pertoca al periodista, en primera. No sé si ha querido darle más relevancia o ha querido explicar la vivencia del Camino en primera persona para que fuera más vivida, pero lo que no ha conseguido es que dicho periodista sea protagonista, pues la historia comienza en él, pero poco a poco se va diluyendo para enfocarse en el comisario de Santiago del que sabremos mucho más de su vida que del propio redactor.

El final está conseguido. Otro acierto del escritor. A los que os guste jugar a adivinar quién es el asesino os hará disfrutar. Lo tienes delante, pero no lo ves.

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