viernes, 19 de abril de 2013

Cinco tumbas sin lápida de Tony Jiménez


Cinco tumbas sin lápida del malagueño Tony Jiménez es la nueva apuesta literaria de Tyrannosaurus Books, una editorial que está apostando muy fuerte por el género de terror y sobre todo por escritores nacionales; y Tony es uno de esos valores en alza que se está abriendo camino a fuerza de pluma.

Cinco tumbas sin lápida es la opera prima del autor, aunque ha publicado relatos en diferentes antologías y recientemente publicó Actos de venganza una antología de relatos en solitario con la misma editorial.

Tenía muchas ganas de leer su puesta de largo, después de quedarme a medio camino con su antología, pues intuía que el potencial de Tony era grande, y no me ha defraudado. Creo que la novela se podría considerar un notable con algunos aspectos a mejorar desde mi humilde punto de vista y que más tarde comentaré.

 No soy un entendido en novelas de terror y tampoco lo soy en películas del mismo género; espero que ello no haga que la reseña se quede coja, pero a parte de daros algunas pistas sobre lo que os encontraréis, me centraré, como siempre, en mis sensaciones como lector.
Tony nos invita a leer un homenaje al maestro Stephen King y al cineasta Sam Raimi, director de la trilogía Evil Dead, de la que ahora se estrenará un remake de su primera parte Posesión infernal, y que todavía recuerdo con un tanto de horror adolescente. Si fuera un entendido os haría una lista de las cosas que el malagueño ha ido dejando como miguitas de pan por toda la novela para ejemplarizar ese homenaje, pero no lo soy, aunque alguna he visto. Pero lo mejor es avisaros y que las encontréis por vosotros mismos, ¿no? Y os puedo decir, que si os ponéis a buscar os salen más de veinte.

Cinco tumbas sin lápida es algo más que una novela de terror. Es una historia de búsqueda de nuevas oportunidades; una historia que habla de la amistad sincera; de odios eternos; de huidas de un pasado que se aferra a las almas de los protagonistas y que no les deja progresar; es una historia de amor; es una historia de perdón; una historia de venganza; es una historia con muchas leyendas; e incluso en algunos momentos, juega con el género negro.

El enfoque de la novela es muy americano, como que no nos debería extrañar siendo como es un homenaje a King y Raimi, desde los nombres de los personajes, hasta los escenarios, así como lo tocante a las tradiciones, y enclavado todo ello es un escenario totalmente inventado y con la magia suficiente para que suceda lo que tiene que suceder. Estoy hablando de Shelter Mountain (Refugio de Montaña).
«Shelter Mountain se te metía bajo la piel, como un escalpelo afilado, te rasgaba, te hacía sangrar y, luego, te curaba para que disfrutases de una migajas de paz antes de comenzar de nuevo a desollar.»

Shelter Mountain es el escenario perfecto para que la tradición pese por encima de las realidades; para que las habladurías tengan su efecto extremadamente nocivo; para que las leyendas sean consideradas realidades; para que los secretos tengan su valor en oro; para que un sheriff sea considerado casi como un Dios. Un gran cóctel molotov que nos presenta Tony Jiménez en una interesante primera parte de la novela, la que más me ha interesado a mí. Y con esto seguro que discreparé con muchos reseñadores, pero a mí me ha gustado mucho más la parte King que la parte Raimi (la del final), donde una vez el pescado está vendido tocaba esquivar la sangre para no verse salpicado. En esa primera parte he podido sentir el terror psicológico de La ventana secreta, La Tienda o La tormenta del siglo, por señalar algunas obras de King, el terror que a mí más me gusta y no el terror que va de la mano del gore.
No me ha molestado en absoluto que el ritmo de esa primera parte fuera tranquilo, pausado, pero sí, y ahora viene mi primer pero, su capítulo inicial. Me ha despistado un poco. Creo que es un capítulo que tendría que tener vida propia. No sé si se podría considerar un prólogo, o simplemente el capítulo inicial, pero no dentro del primer bloque. He estado esperando más información y no llegaba, cuando se da ha entender que vendrá al estar en ese bloque.

Un segundo pero, podría ser las dudas de los primeros capítulos. He notado que no se sentía cómodo, o quizás ha sido el efecto de ese primer capítulo con un ritmo tan distinto del resto del bloque. Luego, poco a poco, a medida que va avanzando la novela, se han desvanecido esas dudas para encontrarme con un texto fluido y fresco, a la par que interesante.

Pero llegamos a casi la mitad de la novela cuando se produce un giro argumental que cambia radicalmente el texto. Podríamos decir que es el paso de King a Raimi, y no explicaré nada, pues destrozaría la novela, pero sí comentar que creo que Tony ha dejado aprovechar una gran oportunidad de redondear una obra magnífica cuando, aceptando el primer giro argumental se intuye uno nuevo. Yo estuve a punto de aplaudir. Me puse incluso nervioso, pero…Y ahí lo dejo por no generar un desafortunado spoiler. El peso de Raimi sepultó a King.

Concluyendo, y me he dejado muchas cosas en el tintero, una novela que merece ser leída, un autor que merece ser conocido, un escritor que merece ser seguido. Yo como mínimo lo haré. Os invito a probar el miedo generado por la pluma de Tony Jiménez.

Ah y recordad que: «Todo vuelve a Shelter Mountain.»
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