lunes, 13 de mayo de 2013

Ojos de hielo de Carolina Solé




Hacía tiempo que no me sentía tan vacío tras la lectura de una novela. 
Leer Ojos de Hielo de Carolina Solé y editada por Planeta me ha trasladado en el tiempo cuando caí, hace ya bastantes años, en la garras de La historiadora de Elizabeth Kostova, pero en aquella ocasión fui un tanto más listo y dejé de leerla en cuanto vi que no me llevaba a nada y que lo único que hacía era perder el tiempo. ¿Por qué no lo he hecho en esta ocasión? Supongo que quería ser consecuente con la propuesta que había lanzado en twitter al organizar junto con otros blogs una lectura simultánea de la novela, pues creí en ella y en el embrujo de su localización, La Cerdanya en el Pirineo catalán, región que conozco y en la que he pasado muy buenos momentos. ¿Quién podía negarse a sumergirse en una novela negra ambientada en tan maravilloso paraje?
También había leído en la prensa que la novela tenía un ritmo trepidante y que la investigación era de esas atrayentes con muchos cabos sueltos, además de existir un gran peso de la familia.
Demasiados errores que no supe ver y de ahí que mi insatisfacción sea monumental al haberme leído las casi setecientas páginas buscando lo prometido cegado como un gorrino ante las ricas bellotas.
Y no me quiero excusar en que de los bloggeros que iniciamos la lectura, tan sólo a uno de ellos le haya convencido. Como digo, no me quiero excusar en la fuerza del grupo, pero es un hecho incontestable, no hemos disfrutado de su lectura, la hemos sufrido.
La sorpresa ha sido tan grande que nos hemos pasado tres días debatiendo si se debía reseñar o no la novela. Nos ha pillado en fuera de juego. Habíamos confiado en un criterio editorial.

¿Vender libros? Sí, pero no a cualquier precio. No poniendo falsas etiquetas. Creo que no le hace ningún favor ni a la editorial ni a la autora que los lectores no encuentren en la lectura lo que se promete en ella. ¿Dónde están los libros de Elizabeth Kostova después de La historiadora?

¿Y la luz? ¿Todo es negativo y oscuro? Deja tu enfado por unos momentos.
La novela puede tener un público, estoy seguro de ello, pero no serán los amantes de la novela negra. Creo que es una novela que puede gustar a los que están acostumbrados a las sagas familiares, a los que disfrutan con los entresijos de unas familias contra otras, a los que no les importa que hayan páginas y páginas de detalles, a los que les gusta un cadáver sobre la mesa, aunque sea de postre, a los que les gusta pasear por bonitos paisajes, a los que no dan demasiado importancia a la resolución del caso y tienen ansias por saber más y más sobre el pasado, presente y futuro de dichas familias; a ese público, se la recomiendo.

Pero volvamos al lado oscuro.
Los que más insatisfacción me ha causado es la cantidad de paja que tiene la novela. No sabría decir en cuántas páginas la dejaría sin que perdiera sentido. La autora se entretiene explicando con pelos y señales como se levantan, como se visten, como desayunan,…demasiados detalles que no aportan nada ni a la trama, ni a los personajes. Con menos frases se podrían dibujar a la perfección los mismos personajes y la novela ganaría en ritmo e interés. Por poner un ejemplo (fue uno de los momentos en que pensé dejarla de leer) páginas 224  a 240. Qué alguien me explique a dónde nos lleva. Supongo que el fallo es pensar que estaba leyendo una novela negra y no un culebrón familiar, pues en el segundo supuesto la cosa tenía sentido.

Pienso que no se puede vender una novela como negra (si Chandler levantara la cabeza) cuando la autora tiene claro que le interesa mucho más la trama familiar que el caso en sí, cuando pone más énfasis en la trama personal que en la policial. El asesinato en Ojos de Hielo es una excusa para hablar de unos personajes, de unas familias. La novela hubiera podido funcionar perfectamente sin dicho asesinato. Casi nada hubiera cambiado.
Si a mí me dicen que es una novela sobre una saga familiar sin ser negra, ni me lo pienso, no me interesa, no me la leo. Pero al ponerle la etiqueta negra todo se desmonta y de ahí mi desanimo al acabarla de leer.

¿Y el caso?
El caso no da para mucho. El cadáver está ventilado en cuatro páginas y la investigación va saliendo de vez en cuando como los anuncios en la televisión en medio de todas las explicaciones habidas y por haber de las costumbres de los personajes y de sus calentones amorosos (que los hay y muchos).

¿Y la resolución?
Mejor no hablar de ella. Yo me quejaba cuando leía las primeras novelas de Mankell y resolvía los casos con un pasaba por allí a tomar café…Pero es que aquí…
Creo que una novela de setecientas páginas ha tenido tiempo suficiente para trabajarse un mejor final. Se me ha quedado una cara de tonto que no me veas al leerlo. Es injusto para el lector. Es la demostración palpable que a la autora no le interesaba para nada el caso, la trama policial.

Será cuestión de ir acabando. Pero no sin antes comentar un último punto.
Que alguien me defina ritmo trepidante.
Una historia tiene o no tiene ritmo trepidante. ¿Las novelas de Gala, el rey de los detalles y las frases melosas, tienen ritmo trepidante? No, verdad. Pues eso. Una novela donde le sobran más de la mitad de sus páginas no puede ser considerada con ritmo trepidante.Y que quede claro que no digo que una novela con un ritmo lento no pueda ser buena. Lo que estoy diciendo es que no se puede anunciar un ritmo trepidante y no tenerlo.

Y para acabar.
Quiero hacer un llamamiento a todos los redactores de sinopsis y a los etiquetadotes de géneros: ¡Que nos dejen de engañar! Que el tiempo es oro y solo tenemos una vida para poder leer todo lo que nos gustaría leer.
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