sábado, 15 de junio de 2013

El hombre que no sacrificaba las gallinas viejas, la nueva novela de Darío Vilas


Parece que este mes de junio se han puesto de acuerdo varios de los autores que sigo desde sus primeras publicaciones para sacar al mercado nueva novela. Hace poco os hablé de Legados la nueva novela de Javier Pellicer de la que pronto publicaré reseña.
Hoy os traigo la novedad de otro estupendo escritor, el vigués Darío Vilas, del que casi he leído todo lo que ha publicado y que nunca me ha defraudado.

El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas, peazo de título, todo se tiene que decir, es un paréntesis en la trilogía zombi que Darío está acabando y de la que ya vieron la luz, Instinto de superviviente y Lantana: donde nace el instinto, y que en palabras del propio autor:

«Cierra mi etapa con los híbridos pulp, realismo sucio, harcore y terror (eso que he dado en llamar realismo bizarro), iniciada con Imperfecta simetría y que continuó con Piezas desequilibradas y Girando en simetría (inédito a día de hoy)»

La editorial Tyrannosaurus sigue apostando por los escritores nacionales, escritores de cantera, escritores con futuro y que escriben terror, pulp,…, llenando un espacio editorial más que interesante.

La novela sale a la venta el día 26 de junio y que queréis que os diga: que tengo una ganas locas de poder leerla, pues Darío nunca deja indiferente al lector.
Para nuestra, las palabras de Javier Pellicer tras leer la novela antes de su salida al mercado:

«Con “El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas” he experimentado nuevas sensaciones: la locura, las ganas de suicidarme, los retortijones en el estómago... y el no tener ni puñetera idea de lo que estoy leyendo.»

Os dejo con la sinopsis de la novela y con algunos enlaces de interés por si queréis saber más sobre ella:

«Marquitos Laguna se ha retirado del oficio. Ahora prefiere cuidar su huerto y recoger los huevos de sus gallinas. Antes, en otra época, Marquitos era un justiciero parco en palabras, un matador criptozoológico en la abundante isla de Simetría, un muro de dos metros de hostias enfundado en el guante de un hombre en traje negro. Pero ya no, sus noches más oscuras quedaron atrás. O al menos eso creía hasta hace unas horas. Porque hace nada, las gallinas viejas, esas que nunca sacrifica sabe Dios por qué, han comenzado a revolotear de aquí para allá, dejándolo todo lleno de plumas. La tierra de ese huerto que ahora se dedica a cuidar, ha empezado a retemblar. La carne putrefacta de toda una vida en negro se afana por abrirse paso a base de dentelladas y uñas rotas. Y Marquitos, un muro de dos metros de amor venido a menos, se teme lo peor:
Que regresen sus noches más oscuras. Que se le atragante el olor de una Magnolia.
O que haya llegado la hora de volver a sacrificar.

El hombre que nunca sacrificaba las gallinas viejas es una historia de realismo bizarro, de una isla que alberga toda la inmundicia humana, de fantasmas del pasado que regresan a golpe de vaso de güisqui sobre la barra de un bar. De vampiras imaginarias, de zombis mentales que acompañan a su protagonista y de un ente vengativo que pretende culminar una obra maestra del asesinato: La Magnolia Azul.»

Publicar un comentario