lunes, 3 de junio de 2013

La Estrella de Samarcanda de Santi Osakar



La Estrella de Samarcanda de Santi Osakar y publicado por la editorial Alrevés ha sido toda una grata sorpresa para mí.
A ver, que confío plenamente en el criterio editorial de Alrevés, pero siempre existe la duda de lo que te encontrarás y más leyendo la sinopsis de la novela donde podemos apreciar que estará situada en una época entreguerras (con un fuerte componente de Guerra Fría) y como no, con espías alemanes y soviéticos de por medio. Y es que a mí no me acaban de tirar mucho los espías. Si a eso le sumamos que es el debut literario del autor, es normal unas ciertas dudas al afrontar la lectura.

Y la cosa no comenzó muy bien. El primer capítulo, donde se explica el origen del protagonista en la sombra de la novela, La Estrella de Samarcanda, un diamante de incalculable valor que deberá servir para comprar hombres y armas para derrocar al gobierno comunista de Stalin que eliminó la monarquía de los Romanov en 1917, se me ha hecho muy pesado por la multitud de nombres y datos que en el se encuentra, aunque viéndolo en perspectiva, era muy necesario, pero quizás se podría suavizar. Creo que es un capítulo arriesgado para enganchar a los lectores. Yo en ese momento he pensado: «¿dónde te has metido?» Pero ya estáis todos advertidos. Después del capítulo uno viene lo bueno.
Pero por suerte, en el segundo capítulo nos encontramos con el verdadero protagonista de la historia, un inglés borrachuzo que por azar se encuentra ante una de esas oportunidades que no puedes desaprovechar, de esas que por mucho que te lo pienses ya tienes la respuesta: lo tienes que hacer.
Y será así como Charles Waugham iniciará una apasionante aventura: ir de París a Estambul en el Orient Espress para hacerse con un monumental tesoro: La Estrella de Samarcanda. Una oportunidad de ser de nuevo alguien en la vida y parar de consumirse por el alcohol.

Creo que uno de los mayores aciertos de Santi Osakar es novelar una de esas partes de la historia que están veladas: ¿qué paso con el tesoro de los Romanov?
Como no podía ser de otra forma he buscado referencias al diamante, a la Estrella de Samarcanda, pero no he encontrado nada. Y no satisfecho, he buscado sobre el tesoro de los Romanov y he encontrado lo siguiente:

«Romanov dividió su riqueza en tres partes y se las dio a gente de su confianza […] Pero lo más desconcertante es que el tercer paquete aún no ha sido encontrado. Según algunos informes, se trataba de una caja con joyas y reliquias de oro de la zarina y espadas y dagas del zar, que el jefe de la guardia real, Kobilinski, entregó a un ciudadano de Omsk, Konstantín Pechakos y éste se lo llevó a su ciudad. Este episodio no pasó por alto para los agentes de seguridad. Cuando Pechakos se negó a especificar la ubicación de las joyas reales a las autoridades soviéticas, él y su esposa fueron torturados pero durante el interrogatorio, ninguno de los dos dijo ni una palabra […] la joyas sigue desaparecidas.»

Y ahí tenemos ese hueco, ese velo que tan bien utilizan los escritores para armar sus novelas. Santi lo sabe aprovechar a la perfección.

¿No encontramos antes una novela histórica? No. La Estrella de Samarcanda es una novela de aventuras con muchos toques de novela negra y un sugerente recuerdo a Agatha Christie al estar localizada una gran parte de la novela en el inolvidable Orient Espress que tanta fama le dio a la escritora y donde suceden algunos de los asesinatos narrados en el libro.
Nos encontramos de nuevo antes una mezcla de géneros bien resuelta y del interés del lector, pues la historia engancha desde sus inicios en París, en su medio tiempo en el famoso tren y con su culminación en Estambul.
 
Destacar la ambientación de la novela. Será que hace poco que paseé por Montmartre, el barrio de los artistas de París, pero me he visto de nuevo caminando por sus calles.
También he podido disfrutar de la acogida al Orient Espress y lo he podido visualizar sin muchos problemas. Y como no, he podido oler los aromas característicos de Estambul.

Una novela de un perdedor que quiere ser ganador una vez en su vida; que se encuentra con el amor que le dio la espalda durante muchos años; y que viéndose perdido de nuevo, decide continuar hacia delante, hasta el final, asumiendo las consecuencias de sus actos y teniendo que lidiar con los esbirros de Stalin, los fanáticos nazis, los nostálgicos monárquicos rusos y otros que actuaran por su cuenta sabedores de la importancia del premio: la dominación de Europa.




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