martes, 25 de junio de 2013

La paz de los sepulcros de Jorge Volpi


Creo que existen momentos y momentos en los que afrontar según que lecturas y que la elección puede ser básica para disfrutar más o menos de una lectura, y a nadie le extrañará si le digo que finales de junio no acaba de ser el mejor de los meses para un profesor de secundaria como yo, vacío casi por dentro después de darlo todo durante diez meses y que, con toda probabilidad, lo que más le pueda apetecer es una novela ligera sin muchas reflexiones, afronte una novela reflexiva como la que os traigo hoy. Pero las novedades mandan y las lecturas se van acumulando si uno no es metódico en su lectura y soy incapaz, lo reconozco, de dejar una lectura para más tarde, pues sé que la probabilidad de ser leída baja.

La paz de los sepulcros de Jorge Volpi es una novela con una historia detrás, casi más interesante que la propia novela.
En febrero de 1994 el mexicano Jorge Volpi realiza un viaje a Oaxaca, viaje que marcaría el inicio de una meteórica carrera literaria. Es durante ese viaje cuando se produce el asesinato de un funcionario del gobierno de la región y la que le dio la idea de escribir La paz de los sepulcros. Un año después se publica la novela y muchas de las cosas imaginadas por el autor suceden en la realidad. Los lectores empiezan a ver la novela como una profecía de lo acontecido. El propio autor dijo años después: «Resulta difícil creer que la primera versión del manuscrito narrará el asesinato de Luís Donaldo Colosio en Tijuana un mes después de concluir su escritura. […] En algunas cosas acerté, en otras me equivoqué, creo que en ese año la realidad superó a la ficción.»
En  2007, Planeta, publica una versión revisada de la novela que pasó un tanto de puntillas y es ahora en 2013 cuando Alrevés Editorial la desempolva para darle una nueva oportunidad, pero con una visión diferente de los hechos. Si bien antes se podía leer como una novela negra, ahora más que nunca se puede leer también como una novela histórica.

La historia está narrada por un periodista y que, junto a su inseparable fotógrafo, van recreando diferentes casos para la prensa amarilla, como el que será el del político asesinado que inicia la novela. Pero las caprichosas coincidencias harán que este se encuentre junto con otro cadáver con la cabeza cercenada y que el periodista identificará como uno de sus más entrañables amigos de su infancia.
Es ahí donde comienza toda la acción y la investigación que llevará el periodista por su cuenta trastrocado por encontrar el cuerpo de su amigo junto al del político. Las preguntas se empiezan a agolpar en su cabeza. Las reflexiones, las idas y venidas son continuas.
Todo ello es aprovechado por el autor para introducirnos en los bajos fondos de la política mexicana, en las redes de prostitución, en los grupos guerrilleros, las drogas, las sectas…

Una historia dura, narrada como no podría ser de otra forma, en primera persona y que necesita de la atención del lector para meterse de lleno en esos pensamientos que va nimbando las fuerzas del protagonista.
Un relato comprometido, de denuncia, valiente en los tiempos que corrían por entonces en México.

Aunque ya no resulte profética y tenga más esa visión histórico-negra, es una novela que siempre viene bien revisar para ver de dónde venimos (seguro que en nuestro país las cosas no son agua clara), y así saber mejor a dónde queremos llegar, y sobre todo, como queremos hacerlo y a cambio de qué.


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