lunes, 12 de agosto de 2013

1280 almas de Jim Thompson

Como sheriff de Potts County, una pequeña población rural de la América más profunda, Nick Corey dedica gran parte de su tiempo a comer, dormir y eludir los problemas que surgen en el pueblo. Su máximo deseo es que la gente lo deje en paz. Pero, ante la proximidad de las elecciones, Nick Corey ve que su permanencia en el cargo peligra y por ello decide poner remedio a la situación. La solución que adopta no es la que anhelan los 1.280 habitantes del pueblo, es decir, que ponga fin a su haraganería y corrupción, sino que más bien consiste en «limpiar» el pueblo. Empezará por un par de tipejos que tienen por costumbre mofarse de él y seguirá con unos cuantos habitantes más. La cuestión es apartar de su camino a las personas que más le incordian.


Después de la agradable experiencia que supuso acercarme a Jim Thompson de la mano de El asesino dentro de mí, quería seguir explorando el universo del escritor estadounidense y por ello me decidí por leer, lo que para algunos es, la mejor novela de Thompson: 1280 almas.
Yo siempre pienso que cuando vas con el listón tan alto después de leer la maravillosa El asesino dentro de mí y te enfrentas a la que dicen mejor, algo no irá del todo bien.
Y así ha sido, ya que para mí, 1280 almas está un peldaño o dos por debajo de la anteriormente citada, y no sabría que posición ocuparía en el mundo Thompson, pero os aseguro que seguiré investigando, ya que aunque está algo por debajo no he podido dejar de leer hasta saber como acababa todo. Me ha enganchado de verás.

En 1280 almas encontraremos, como no, un crítica a la segregación racial entre blancos y negros, o como mínimo yo lo leo así, y sigo sorprendiéndome de que las cosas pudieran ser como se cuentan. Vale la pena adentrarse para ver lo que hemos dejado atrás y que no se vuelva a repetir. Os recuerdo que la novela fue escrita en 1964 en el apogeo de la lucha por conseguir nuevas libertades por parte de los negros.

«¡¿Quieres decir que un blanco no puede pegar a un negro si quiere hacerlo?! ¿Pretendes decir que hay una ley en contra?»

También encontraremos una crítica al sistema electoral en general de los EEUU, donde cualquiera con pocos escrúpulos se puede hacer con un cargo público como es el caso del protagonista Nick Corey.
Genial el dibujo que nos va construyendo Thompson a partir de la voz de este personaje y su primera persona. A uno le cuesta un poco darse cuenta del tipo de persona que es Corey, pero poco a poco, y casi sin romper un plato, veremos como Corey se va adentrando en un terreno peligroso del que cada vez parece más difícil salir. Pero todo tiene una explicación y ese es el gran secreto de 1280 almas, saber el tipo de persona que es Corey, y que podréis descubrir al final de su lectura. A modo de pista os dejo un extracto:

«Que yo ponga la tentación delante de la gente no quiere decir que se tenga que pecar.»

En 1280 almas encontraréis un poco de humor negro que hará que la tensión se relaje un poco, pues existen escenas de una tensión máxima y que Thompson sabe crear a la perfección.

Thompson sigue explorando sus fantasmas, como todo buen escritor, el mundo de los sheriff (su padre lo fue), el mundo del libertinaje (Nick Corey tiene una relación a tres bandas), el alcohol, el racismo, los caciques, la violencia (que la hay y mucha en esta novela),…

«A veces creo que quizá se debe a ello el que no progresemos […] La gente pierde tantas horas de trabajo linchando a los demás y gasta tanto en sogas, gasolina, emborracharse […] que queda muy poco para fines prácticos.»

Le pondría una gran pega, y digo grande pues revisando mi anterior reseña sobre el autor veo que vuelve a pecar de lo mismo: el final.
Creo que aún siendo una novela corta, rápida, bastante dinámica, los lectores se merecían un final un tanto más trabajado. No os diré lo que se me pasó por la cabeza por no general spoiler, pero creo que la novela podría tener 5-6 finales mejores que hubieran impactado más al lector. Pero ya sabéis que hubo una época donde Thompson escribía sin mirar atrás para ganarse la vida y quizás descuido los finales.

Lo que sí tengo claro es que seguiré indagando y leyendo a un escritor del que se puede aprender mucho y de los que no se estilan en estos momentos.


Buscando por Internet he encontrado una curiosidad sobre la novela, que quizás conozcáis, pero que quisiera compartir con vosotros.
El título original de la novela fue Pop. 1280, es decir, Población 1280. Lo curioso del caso es que al traducirla al francés, y al parecer por una cuestión fonética, se tradujo como 1275 âmes. Pero ahí no queda la cosa.
Como podéis comprobar faltaban 5 almas, pues un tal Jean Bernard Pouy escribió una novela en el año 2000 titulada 1280 âmes donde cuenta la historia de un librero parisino que recibe la petición de uno de sus clientes de buscar las 5 almas que se perdieron. ¿No os parece genial?
Os dejo un enlace por si queréis leer un fragmento de dicho libro y saber algo más sobre él: 1280 âmes de Jean Bernard Pouy
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